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The Wild Bunch (1969): fotografía de Lucien Ballard
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William Holden y la banda de The Wild Bunch, fotografía de Lucien Ballard

The Wild Bunch (Grupo Salvaje, 1969) – Fotografía de Lucien Ballard

Título en España: Grupo Salvaje
Año de Producción: 1969
Director: Sam Peckinpah
Director de Fotografía: Lucien Ballard, ASC
Ópticas: Panavision anamórfico, Angenieux 50-500mm
Emulsión: Kodak 5254 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.35:1
Vista en Blu-ray

El clasicismo de Lucien Ballard y la puesta en escena rupturista de Sam Peckinpah confluyen en uno de los grandes hitos visuales del western crepuscular.

La película

Prototipo del western crepuscular, que narra la historia de un grupo de veteranos forajidos —William Holden, Ernest Borgnine, Edmond O’Brien, Warren Oates y Ben Johnson— que pretenden dar su último golpe, mientras que un antiguo miembro de la banda (Robert Ryan) debe darles caza para evitar pasar el resto de sus días en prisión.

Se trata, sin lugar a dudas, de la obra maestra de Sam Peckinpah y posee todas las virtudes de su cine, incluidos sus llamados excesos: una violencia desmesurada que el realizador nunca rehúye mostrar y en la que, es más, parece recrearse.

Está llena de imágenes icónicas y secuencias maravillosas, además de estupendas caracterizaciones e interpretaciones de actores que siempre resultan convincentes, no ya como forajidos, sino como amigos desde hace décadas. El sentimiento del honor, de la amistad y de la lealtad se traslada muy bien de la pantalla al espectador.

Los forajidos de The Wild Bunch avanzan juntos

El director de fotografía

El director de fotografía fue Lucien Ballard [ASC], un operador ya veterano por aquella época, que había trabajado previamente con Peckinpah en otro de los títulos más célebres del realizador norteamericano: "Ride the High Country" (1962).

Posteriormente, Ballard continuaría su relación profesional con Peckinpah en títulos como "The Ballad of Cable Hogue" (1970), "The Getaway" (1972) y "Junior Bonner" (1972).

Ballard, que había sido marido de la actriz Merle Oberon, para quien inventó una pequeña luz sobre la lente que fue denominada «Obie», también trabajó desde la década de los treinta para cineastas como Josef von Sternberg, Robert Wise, Samuel Fuller, Delmer Daves, Henry Hathaway, Roy Ward Baker, Budd Boetticher, Henry Koster, Raoul Walsh o Tom Gries.

También colaboró con Stanley Kubrick, con quien mantuvo una tensa relación durante el rodaje de "The Killing" (1956), y con Blake Edwards, para quien rodó "The Party" (1968).

William Holden y Ernest Borgnine en The Wild Bunch

Análisis del estilo visual

La fotografía de "The Wild Bunch" seguramente sea el mejor trabajo de Ballard, cuya veteranía y clasicismo también iban de la mano. La película se estrenó justo cuando las nuevas tendencias estilísticas procedentes de Europa comenzaban a calar entre los operadores más jóvenes que trabajaban en Norteamérica.

A pesar de su estilo de la vieja escuela, el director de fotografía consigue un tratamiento muy interesante de los exteriores, caracterizados por un aspecto otoñal y el predominio de tonos terrosos. Se alejan así del color saturado y la gama de tonos muy amplia que caracterizaban a la fotografía en color de los años cincuenta y sesenta.

Además, Ballard rueda casi siempre sus exteriores a contraluz. Aunque por supuesto utiliza sobre los actores la luz de relleno característica de la época —antes de que gente como Conrad Hall comenzara a sobreexponer sus escenas exteriores diurnas—, no la emplea para compensar por completo los rostros.

Estos, bajo los sombreros que portan los actores, permanecen algo subexpuestos. El relleno únicamente permite distinguir sus rasgos lo suficiente para que los espectadores puedan identificarlos.

Exterior a contraluz de The Wild Bunch

Cada vez que Ballard rueda una escena en interiores, o incluso en exteriores pero en zonas de sombra —como las escenas mexicanas bajo la arboleda—, recurre de forma inmediata a sus luces de arco o 10kW, proyectadas directamente hacia los actores como era habitual en su estilo. Trata de crear el balance correcto entre las zonas de luz y de sombra, pero sin atender a ninguna lógica de iluminación justificada.

En este sentido resultan muy significativas las escenas en el interior del tren que roba la banda. En lugar de proyectar luz a través de las ventanas, Ballard coloca una fuente potente detrás de la cámara y de forma frontal hacia los actores que interpretan a los pasajeros.

Por lo general, los interiores nocturnos en los que no tiene que crear balances con el exterior están mejor resueltos. Imita los efectos del fuego y los farolillos mediante gelatinas y crea un fuerte contraste o claroscuro entre las zonas de luz y de sombra, aunque incluso en estas secuencias parece que utiliza diafragmas en torno a T/5.6.

Interior nocturno iluminado con farolillos en The Wild Bunch

Sin embargo, la puesta en escena de Peckinpah contrarresta en gran medida el clasicismo —prácticamente pasado de moda— de Ballard. El realizador utiliza multicámaras equipadas casi siempre con lentes zoom: el clásico Angenieux 25–250mm T/3.9, convertido al formato anamórfico con un adaptador trasero y remarcado como 50–500mm T/5.6.

Con ellas capta acciones simultáneas y, sobre todo, introduce una importante novedad en su cine que le haría célebre: la cámara lenta, inspirada en Kurosawa, para fotografiar los momentos de acción y violencia.

Gracias a un montaje muy inspirado y trabajado, Peckinpah intercala planos a distintas velocidades —24, 30, 48, 72, 96 y hasta 120 fotogramas por segundo— e incluso los fragmenta, obteniendo secuencias de tremendo impacto cuando se producen los fuertes estallidos de violencia.

El zoom está utilizado a la manera del spaghetti western: de forma abrupta y muy directa, sin intentar esconderlo en absoluto. En este aspecto, "The Wild Bunch" es un western americano muy rupturista, muy alejado del estilo clásico de Ford o Hawks.

Acción a cámara lenta en The Wild Bunch

Conclusión final

A pesar de que las críticas en el momento del estreno fueron feroces hacia Peckinpah —John Wayne llegó a afirmar, parece ser, que el realizador había matado el género—, los resultados son estupendos, con una brutalidad en pantalla que hasta la fecha había sido absolutamente desconocida.

Estéticamente, la forma de filmar de Peckinpah se asemeja mucho más a las nuevas corrientes venidas de Europa —Leone, Kubrick o Roeg, por ejemplo— que a la de los directores que más cultivaron el género. Anticipa así la tendencia de los setenta, aunque tras las cámaras todavía se encontrase un hombre tan conservador y clásico en su estilo como Lucien Ballard.

© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria profesional, explorar el archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, consultar su biografía y trayectoria profesional y sus trabajos como director de fotografía.



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