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The Wind and the Lion (1975) – Fotografía de Billy Williams
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The Wind and the Lion (1975), fotografía de Billy Williams

The Wind and the Lion (El viento y el león, 1975) – Fotografía de Billy Williams

Título en España: El viento y el león
Año de producción: 1975
Director: John Milius
Director de fotografía: Billy Williams, BSC
Ópticas: Panavision C-Series y Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y relación de aspecto: 35 mm anamórfico (Panavision), 2.40:1
Vista en DVD

Billy Williams combina la solidez de la escuela británica clásica con la luz naturalista de los años setenta en una aventura de poderosa escala épica.

La película

Producción de corte clásico escrita y dirigida por John Milius, futuro director de «Conan the Barbarian» (1982), basada vagamente en un hecho real acaecido en 1904. En la versión cinematográfica, una mujer norteamericana (Candice Bergen) y sus dos hijos son secuestrados en Tánger por una tribu de bereberes liderada por El Raisuli (Sean Connery), que pretende realizar una serie de exigencias a los EE. UU. para liberarlos.

El presidente Roosevelt (Brian Keith) deberá tomar la determinación de ceder ante los secuestradores o llevar a cabo una actuación militar en Marruecos. El tono amable y épico de la propuesta —no exenta de un mensaje típico de su autor— contrasta con la brutalidad de «Conan the Barbarian», aunque ambos films, los mejores de Milius detrás de las cámaras, comparten un brillante tono elegíaco, estupendas composiciones musicales —en este caso, de Jerry Goldsmith—, notables escenas de acción y espectaculares localizaciones en España.

Lo peor, sin lugar a dudas, son las interpretaciones: Connery cuenta con su habitual carisma, pero no tiene progresión alguna, mientras que Bergen es una actriz muy limitada, carente de recursos dramáticos. John Huston, que en aquella época rodaba con Connery «The Man Who Would Be King» (1975), Geoffrey Lewis, Aldo Sambrell y Steven Kanaly son algunos de los secundarios del film.

The Wind and the Lion (1975), Sean Connery como El Raisuli

El director de fotografía

El director de fotografía fue el británico Billy Williams [BSC]. Como otros operadores de su generación, como David Watkin y Robert Paynter, Williams había aprendido su oficio en los documentales de British Transport Films, desde donde había dado el salto a la posición de primer operador en anuncios publicitarios y películas.

Parece ser que, en concreto, Milius lo contrató por su trabajo junto al realizador Ken Russell en «Women in Love» (1969), su primera nominación al Oscar. Le seguirían colaboraciones con John Schlesinger, Ted Kotcheff, Guy Green, Michael Anderson o Brian G. Hutton, que lo confirmaron como un operador enraizado en los clásicos de su país, como Freddie Young, Jack Cardiff, Robert Krasker —británico de adopción— o Geoffrey Unsworth.

Williams había dado un paso adelante, como el mencionado Watkin, y había adoptado un estilo más moderno y natural para sus proyectos, aunque no tanto como el del autor de «Out of Africa» (1985). Antes de su encuentro con Milius, ya había rodado para el cine norteamericano la parte iraquí de «The Exorcist» (William Friedkin, 1973), cuando no se pudo obtener permiso para que el equipo norteamericano viajara a aquel país.

Posteriormente sería un habitual del cine de los EE. UU., con proyectos para Stuart Rosenberg, Martin Brest, Mark Rydell —«On Golden Pond» (1981), su segunda nominación al Oscar— y, finalmente, «Gandhi» (Richard Attenborough, 1982), una buena muestra de su estilo, por la que ganó el premio de la Academia de Hollywood. Lo compartió con su operador Ronnie Taylor [BSC], que se hizo cargo temporalmente de la película durante unas semanas, tras sufrir Williams problemas físicos que lo obligaron a volver a Inglaterra para recibir tratamiento.

The Wind and the Lion (1975), fotografía anamórfica de Billy Williams

Billy Williams además aparece en «The Wind and the Lion» como actor, interpretando al hombre que charla con Candice Bergen al comienzo del film, cuando son atacados por los bereberes. Tras matar a unos cuantos de ellos, Williams tiene una de las muertes en pantalla más brillantes de un director de fotografía en la historia del cine, cuando no la que más.

Milius confió también el diseño de producción de la película al español Gil Parrondo, por entonces ganador de dos Oscar por dos películas consecutivas de Franklin J. Schaffner: «Patton» (1970) y «Nicholas & Alexandra» (1971).

Los exteriores están rodados principalmente en Almería, tanto en la propia ciudad —el hoy abandonado Cortijo Góngora, el Parque Nicolás Salmerón, el puerto, la Alcazaba, etc.— como en el Cabo de Gata, el desierto de Tabernas y los alrededores de la bahía de los Genoveses. En Sevilla se utilizaron la Plaza de España, edificios de la Expo de 1928 y el Alcázar; y en Granada, el castillo de La Calahorra.

Completan el conjunto la sierra madrileña como el parque Yellowstone y, en Madrid capital, el hotel Palace como la Casa Blanca y el parque del Retiro como sus jardines. Estas espectaculares localizaciones hacen creíble el desarrollo de la historia en Washington y Marruecos dentro de una distancia de apenas 600 kilómetros.

The Wind and the Lion (1975), localizaciones españolas fotografiadas por Billy Williams

Análisis visual

Como decíamos, el estilo de Billy Williams, partiendo de unas raíces clásicas, era moderno y natural. Esto hace que la película pueda conservar un aire a lo «Lawrence of Arabia» (David Lean, 1962), con la que comparte más de una localización en Almería y Sevilla, y que al mismo tiempo participe de las preocupaciones estilísticas que, a mitad de los años setenta, demandaban cineastas jóvenes como Spielberg, De Palma, Coppola o el propio Milius.

Pero esas raíces clásicas hacen que el trabajo de Williams tampoco sea el de John Alcott en la posterior «March or Die» (Dick Richards, 1977), parecida en temática, localizaciones e intenciones, pero rodada con niveles de luz mucho más bajos, sin luz artificial en los exteriores y con una pretensión de naturalismo embellecido más que épica.

«The Wind and the Lion» destaca, sobre todo, por su magnífico aprovechamiento de las localizaciones exteriores. Muchas veces evita las horas centrales del día para emplear una luz solar ya muy baja y cálida, o bien sobreexpone el negativo y rueda a contraluz, como también hubieran hecho Watkin y Alcott. Pero utiliza asimismo arcos u otras fuentes de luz artificial en los exteriores siempre que es necesario para equilibrar la exposición del negativo u obtener un mejor aspecto de los actores.

Aunque también utiliza un recurso muy empleado por Alcott en el citado film —los filtros degradados, para equilibrar exposiciones de cielos y otros puntos de interés en el mismo fotograma sin necesidad de recurrir a luz artificial—, Williams lo hace de forma mucho menos extensa. Confirma nuevamente que conocía la técnica, pero normalmente prefería soluciones más clásicas.

The Wind and the Lion (1975), exterior a contraluz y luz cálida

A diferencia de Watkin y Alcott, los interiores de Billy Williams emplean cantidades de luz mucho mayores. Es cierto que normalmente evita las luces duras y dirigidas contra los actores —en exteriores sí se aprecia algo más el relleno con arcos— y que generalmente ilumina a través de las ventanas o rebotando la luz en el interior, manteniendo un contraste adecuado y un aspecto verosímil.

Pero, a diferencia de sus compañeros de generación de tendencias más modernas, Williams lo hace empleando niveles de intensidad de luz —por lo menos un diafragma de T/4, y puede que más cerrado en muchos momentos— prácticamente dignos de los operadores de la generación anterior a la suya. Esto le permite mostrar muy bien las localizaciones y conseguir un aspecto estupendo en cada momento, quizá demasiado amarillento en algunas copias.

Sin embargo, en determinados instantes, como las noches americanas, las escenas en penumbra o bajo la luz del fuego o de farolillos, sí se echa en falta algo más de arrojo y la adopción de soluciones más simples y, a la postre, efectivas.

Para ampliar cómo influyen la sensibilidad, la emulsión, el grano y la exposición del negativo cinematográfico, consulta El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Finalmente, cabe mencionar que, como hiciera ya en las escenas iraquíes de «The Exorcist», Williams también emplea aquí alteraciones en la velocidad de obturación —45 o 90 grados—, anticipándose más de dos décadas a Janusz Kaminski, Steven Spielberg y todos sus imitadores tras el éxito de esta técnica en «Saving Private Ryan» (1998).

The Wind and the Lion (1975), escena de acción en formato anamórfico

Conclusión final

No obstante, este estilo híbrido, muy receptivo con las nuevas tendencias de la época y heredero de la que posiblemente sea la mejor escuela de fotografía cinematográfica de su tiempo, le va muy bien a la película, porque esta también pretende emular a los grandes clásicos del cine de aventuras.

«The Wind and the Lion» realiza además un interesante aprovechamiento del formato panorámico anamórfico incluso en las secuencias de acción, muy bien coreografiadas y rodadas. El montaje consigue evitar que el hecho de haberlas filmado en diferentes momentos del día afecte a la credibilidad del conjunto. Por ello, a pesar de tener varios defectos, tanto la película como su fotografía son altamente estimulantes y, sobre todo, muy disfrutables, con su estupenda mezcla de clasicismo, oficio y modernidad.

© Ignacio Aguilar, 2014. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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