Título en España: Apolo 11
Año de Producción: 2019
Director: Todd Douglas Miller
Director de Fotografía: Adam Holender, ASC y otros.
Ópticas: Todd-AO, Canon, Beaulieu, Hasselblad.
Emulsión: Kodak Ektachrome SO-168 (160 ASA) & SO 368 (64 ASA)
Formato y Relación de Aspecto: 5-Perf 65mm (Todd-AO) (formato principal), 2.21:1
Otros: 4K Digital Intermediate
Vista en HDTV 4K
El extraordinario material de archivo en 65mm convierte “Apollo 11” en un documento histórico y cinematográfico de una calidad visual difícilmente repetible.
La película
Crónica en clave documental del viaje del Apolo 11, el vuelo tripulado por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins que partió hacia la Luna el 16 de julio de 1969 y llegó felizmente a su destino el día 20. Pero el documental lógicamente no termina en ese punto, ya que el director Todd Douglas Miller reconstruye también los pasos de Armstrong y Aldrin por la superficie lunar, parte del vuelo de regreso a la Tierra y, sobre todo, la recuperación de la cápsula en alta mar.
Todo ello se apoya en un metraje de época superlativo, unos pocos gráficos creados para la ocasión y, sobre todo, un excelente montaje que sitúa al espectador perfectamente en el lugar y el momento preciso de todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante aquellos mágicos días. Los resultados son muy buenos y, curiosamente, el metraje real y la forma en que está montado el documental lo hacen infinitamente más excitante e interesante que “First Man” (Damien Chazelle, 2018), el filme estrenado el año anterior sobre la vida de Neil Armstrong, que narraba al menos parcialmente los mismos hechos.

El director de fotografía
No hay un director de fotografía acreditado como tal en el documental, sino que las imágenes de archivo fueron captadas originalmente por diferentes equipos de cámara. Las imágenes más célebres seguramente sean las registradas por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins durante la misión, incluidas las fotografías en gran formato realizadas con cámaras Hasselblad en la Luna. Curiosamente, su importancia histórica llevó a que los tres astronautas fueran introducidos como miembros honorarios en la American Society of Cinematographers (ASC).
En el número de octubre de 1969 de la revista “American Cinematographer” se indica que las imágenes del control de la misión del Apolo 11 fueron captadas por Bob Bird, Charles Turner y Jerry Bray. Ello probablemente quiere decir que el único director de fotografía conocido de todos los que figuran como autores del metraje original es Adam Holender [ASC], que en aquel mismo 1969 estrenaba su debut en el cine, nada menos que “Midnight Cowboy”, a las órdenes de John Schlesinger y protagonizada por Jon Voight y Dustin Hoffman, la gran triunfadora de los premios Oscar de aquella temporada. En su carrera posterior figuran “The Panic in Needle Park” (Jerry Schatzberg, 1971), “Sea of Love” (Harold Becker, 1989) o “Smoke” (Wayne Wang, 1995).

Análisis del estilo visual
Tratándose de un documental que en apariencia no tiene ningún tipo de recreación de imágenes —es decir, que no contiene material rodado expresamente para él—, lo más llamativo es que los cineastas tuvieron acceso por primera vez a la increíble cifra de 170 rollos de material en 65mm rodados para la NASA durante los días anteriores al lanzamiento del Apolo 11, el despegue y la vuelta a la Tierra.
Este material parece haber sido “olvidado” por la agencia espacial, pero se encontraba en buen estado de conservación —a tenor de las imágenes, incluso podría ser excelente— y listo para ser empleado en el filme, que ya se encontraba en proceso de producción antes de esta milagrosa aparición. Las escenas en el control de la misión fueron rodadas en 16mm, como las escenas en celuloide y en movimiento en la Luna, con muy poco material captado en 35mm. Finalmente, la película hace uso de las fotografías en gran formato tomadas por los astronautas, así como del material de vídeo en blanco y negro recibido desde el satélite.
El material en 65mm habría estado rodado principalmente en el clásico formato 5-perf 65mm, con equipos Todd-AO, los mismos empleados en clásicos como “Around the World in 80 Days” (Michael Anderson, 1956), “The Alamo” (John Wayne, 1960), “Cleopatra” (Joseph L. Mankiewicz, 1963), “The Sound of Music” (1965), “Airport” (George Seaton, 1970) o el documental “Baraka” (Ron Fricke, 1992), aunque también existían rollos de material en un extraño formato cuadrado, 10-perf 65mm.

Todo este celuloide, rodado en diferentes emulsiones positivas Kodak Ektachrome de acuerdo con “American Cinematographer” —SO-168 de 160 ASA y SO-368 de 64 ASA—, tendría además un grosor inferior al normal, de manera que en cada rollo pudieran rodarse más metros de película. El material en 65mm, que seguramente ocupe entre el 50 y el 60 % de la proyección final, fue escaneado a grandes resoluciones, 8K y 16K, para extraer toda la información posible.
El material en 16mm lógicamente tiene una calidad netamente inferior a la del 65mm, pero Todd Douglas Miller posee la suficiente habilidad técnica para emplearlo generalmente en pantallas partidas, narrando acciones simultáneas con este metraje, un poco a la manera de “Woodstock” (Michael Wadleigh, 1970). Así, su inferior calidad no llama tanto la atención dentro del conjunto, al aparecer estos 16mm “más pequeños” que las imágenes capturadas en 65mm.
Cuando aparece en pantalla completa, el grano y la textura son descomunales —los niveles de luz en la sala de control variaban desde los 7 hasta los 16 footcandles según las zonas, lo que obligaba a rodar a 20 fps y con las lentes zoom a plena apertura—, pero precisamente se utiliza de ese modo para crear un efecto, de la misma manera que, por lo general, sucede con el material de vídeo en blanco y negro o las fotografías reales de la Luna.

Pero, evidentemente, el plato fuerte del proyecto a nivel estético es el 65mm. De un lado, porque su calidad de imagen en proyección en 4K es espectacular. En cierto modo, parece un metraje fotoquímico tan hiperreal que cuesta creer que sea, precisamente, real. Supone, por tanto, una ventana al pasado por la que, gracias al milagro de que alguien decidiese documentar el lanzamiento del Apolo 11 en 65mm y al de que dicho material haya aparecido ahora, podemos ver con la calidad máxima de nuestros días un momento histórico exactamente tal y como fue, sin recreaciones o reconstrucciones.
Y, por otro lado, dicho material es el plato fuerte porque quienquiera que lo rodase —¿Adam Holender?— estuvo realmente inspirado con las composiciones, los ángulos de cámara, los movimientos, la selección de focales y la exposición, y no se limitó, de ninguna manera, a plantar su cámara y rodar. Hay planos de helicóptero, teleobjetivos, planos de la muchedumbre, individuales del público, de los astronautas, del lanzamiento y de la recuperación por el USS Hornet que quitan el aliento por lo que tienen de testimonio histórico del momento y por los altos valores cinematográficos que poseen.
Para profundizar en las diferencias entre 16mm, 35mm, 65mm, 70mm e IMAX:
Guía de Formatos Cinematográficos: 35mm, CinemaScope, VistaVision, 70mm e IMAX

Conclusión final
Además, estas imágenes tienen una extraña cualidad que probablemente haga de este documental y de su imagen algo único en su especie. El formato 65mm siempre se ha asociado a los más sofisticados y caros espectáculos de cine, con la elaboración que conllevan. Sin embargo, aquí está empleado con luz disponible, mostrando una profundidad de campo muy estrecha que recuerda indudablemente al formato medio de fotografía, un desenfoque muy marcado, fuertes viñeteos, defectos ópticos variados, veladuras y flares. Supone así una oportunidad única de presenciar la mezcla del formato 5-perf 65mm con la luz disponible de los diferentes lugares y espacios a los que tuvo acceso el equipo de rodaje.
Por ello, “Apollo 11”, que ya de por sí es un documental de elevado interés, es un documento imprescindible para los amantes de la técnica cinematográfica y, en especial, para aquellos interesados en los formatos cinematográficos y el 65mm. Su celuloide representa lo mejor del mundo analógico —colores espectaculares y textura fotoquímica— y, sin serlo, del digital —la increíble resolución y limpieza—, lo que lo convierte posiblemente en el mejor formato jamás inventado para el rodaje cinematográfico.
© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.