The Thomas Crown Affair (El caso de Thomas Crown, 1968) – Fotografía de Haskell Wexler
Título en España: El Caso de Thomas Crown
Año de Producción: 1968
Director: Norman Jewison
Director de Fotografía: Haskell Wexler, ASC
Ópticas: B&L Super Baltar, Angenieux
Emulsión: Kodak 5251 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Haskell Wexler convierte el refinamiento de Norman Jewison en un laboratorio visual donde conviven la tradición clásica, la luz suave y la pantalla partida.
La película
Uno de los títulos más emblemáticos, por lo menos en cuanto a reputación, de la celebrada carrera del actor Steve McQueen, quien en esta ocasión encarna a un joven millonario que, para divertirse, perpetra el robo de un banco que conoce a la perfección, para después llevarse el dinero a Suiza. Sin embargo, para el FBI trabaja una mujer (Faye Dunaway), especialista en este tipo de situaciones, que se encargará de investigar quién puede estar detrás del robo.
Más que un thriller, «The Thomas Crown Affair» trata de ser una sofisticada película romántica y en ello, más que en cualquier otro aspecto, pone énfasis el director Norman Jewison. Sus esfuerzos colaboran de manera decisiva a que McQueen posea el sobrenombre de «King of Cool», porque al final la película trata sobre eso: un personaje «que mola» que decide jugar al gato y al ratón con la mujer que le investiga. Pero cinematográficamente, o siquiera en términos de guion o estructura, la película quizá sea floja y de un interés escaso, excepto para los amantes de las últimas tendencias de la «moderna» década de los sesenta.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Haskell Wexler [ASC], en uno de los trabajos quizá más celebrados de su primera época, en la que todavía alternaba estilísticamente ideas procedentes de su formación clásica en blanco y negro con otras mucho más novedosas, quizá inspiradas en el cine que llegaba desde Europa, que ya se diferenciaba mucho del aspecto clásico del cine de Hollywood.
Fue también una de sus primeras películas en color —de hecho, debutó en el color con «In the Heat of the Night» un año antes, en 1967, la primera de sus dos colaboraciones con Norman Jewison—, en una época en la que el propio Wexler confesaría años después que iluminaba el color como si se tratase del blanco y negro, aunque ello sea más evidente en el título previo.
Ganador del Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro por «Who’s Afraid of Virginia Woolf?» (Mike Nichols, 1966), repetiría estatuilla, ya en color, por su mejor y más interesante obra, «Bound for Glory» (Hal Ashby, 1976), además de acaparar nominaciones con películas como «One Flew Over the Cuckoo’s Nest» (Milos Forman, 1975, crédito compartido con Bill Butler), «Matewan» (John Sayles, 1987) y «Blaze» (Ron Shelton, 1988). Fue además mentor de George Lucas, al que ayudó con «American Graffiti» (1973), y del director de fotografía Caleb Deschanel, además de un hombre progresista y de fuerte carácter, algo que se plasma en «Medium Cool» (1969), película que escribió, produjo, dirigió y fotografió.

Análisis del estilo visual
La imagen de «The Thomas Crown Affair» destaca por varios aspectos, algunos para bien y otros, quizá, para no tan bien. De un lado, son muy famosas sus escenas de pantalla partida, diseñadas por Pablo Ferro, un recurso un tanto gratuito que el montador Hal Ashby —en su profesión inicial antes de dar el salto a la dirección— achacaba a que se le pidió acelerar el comienzo del film. Decimos que es un recurso gratuito porque están muy lejos de la eficacia narrativa de las de Richard Fleischer en otro título de la época, como «The Boston Strangler», por ejemplo.
Por otro lado, «The Thomas Crown Affair» es una temprana muestra de la evolución de Haskell Wexler desde un director de fotografía formado en el estilo clásico en blanco y negro y los tres puntos de luz dura hasta el director de fotografía de luz suave, pero conocedor del estilo clásico, con el que destacó en la segunda parte de su carrera. En este título hay claras confusiones de estilo a lo largo del metraje: por ejemplo, las dos escenas entre Faye Dunaway y el inspector del FBI, así como una con Steve McQueen, están claramente rodadas con filtros de niebla cuando el resto del metraje no tiene filtraje alguno. También alterna algunas escenas rodadas con luz dura al estilo absolutamente clásico —como las que tienen lugar en las dependencias policiales— con otras escenas entre McQueen y Dunaway, ya como amantes, en las que emplea luz suave, como durante la partida de ajedrez que simboliza su relación.

El problema es que no hay una línea clara que separe ambos estilos —el robo, por ejemplo, está rodado en localizaciones iluminadas con grandes fuentes cenitales integradas, mientras que varias escenas con Steve McQueen están rodadas con luz dura—, de manera que todo el film alterna ambos planteamientos como si Haskell Wexler estuviera claramente experimentando entre ellos, que es muy probable que sea la explicación a todas estas mezclas.
Quizá, excepto para el ojo más experimentado, el cambio tampoco sea tan llamativo como sí lo es el hecho de alternar el metraje rodado directamente, sin filtros, con esas dos o tres escenas rodadas con filtros de niebla, pero la consecuencia es que encuadra claramente a «The Thomas Crown Affair» en el momento exacto de su rodaje. Ello se ve apoyado además por el uso del zoom —seguro que el Angenieux 25-250mm, puede que también el 35-140mm del mismo fabricante—, que se emplea incluso en interiores nocturnos. Teniendo en cuenta que el film está rodado en una emulsión de 50 ASA —Kodak 5251—, pone de manifiesto que Wexler tenía que emplear sus ópticas fijas —los Bausch & Lomb Super Baltar— a diafragmas aproximados de T4.5, o puede que T5.6.

Conclusión final
Los resultados, como dijo Roger Ebert, están en cierto modo supeditados a la fotografía, pues apenas hay historia. El film es por ello más recordado por todas esas escenas «de amor» entre McQueen y Dunaway —que obtuvo el papel antes del estreno de «Bonnie and Clyde»—, muchas de ellas rodadas a través del zoom en exteriores o incluso haciendo uso, probablemente, del Kinoptik 9.8mm, como en los planos en los que la cámara está fija en el coche de McQueen mientras hace derrapes en la playa.
Como se aprecia en la escena del ajedrez, para Haskell Wexler «The Thomas Crown Affair» fue una extraordinaria oportunidad de experimentar con la luz suave —rebotando aparatos en paraguas o en «space blankets»— a la hora de fotografiar a una gran estrella como Steve McQueen y, por extensión, a una incipiente Faye Dunaway, en lugar de ejecutar un trabajo clásico y sobrio como el que acababa de hacer con «In the Heat of the Night».
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ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2025. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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