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Hot Fuzz (2007): fotografía de Jess Hall
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Hot Fuzz de Edgar Wright

Hot Fuzz (Arma Fatal, 2007) – Fotografía de Jess Hall

Título en España: Arma Fatal
Año de Producción: 2007
Director: Edgar Wright
Director de Fotografía: Jess Hall, BSC, ASC
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Otros: 2K Digital Intermediate
Copia vista: HDTV

La energía visual de Edgar Wright sostiene una comedia de acción cuya iluminación, demasiado luminosa y naturalista, resulta menos expresiva que su frenética puesta en escena.

La película

Disparatada comedia protagonizada por un inspector de policía londinense —Simon Pegg— que, por su elevada eficiencia, es enviado a un pequeño pueblo inglés a fin de evitar que deje en mal lugar a sus compañeros. Una vez allí, poco a poco se dará cuenta de que los extraños sucesos que comienzan a acaecer están relacionados entre sí.

El director Edgar Wright presta menos atención al hilarante desarrollo argumental que a los gags interpretativos o visuales que le ofrece el guion coescrito con el propio Pegg. Además, ofrece por el camino múltiples referencias cinéfilas —que van desde The Wicker Man (Robin Hardy, 1973) hasta Bad Boys II (Michael Bay, 2003)— antes de acabar ofreciendo un espectáculo puro de acción.

Nick Frost, Jim Broadbent, Timothy Dalton, Billie Whitelaw, Paddy Considine y Cate Blanchett, en un breve papel no acreditado, completan el reparto.

Simon Pegg y Nick Frost en Hot Fuzz

El director de fotografía

El director de fotografía fue el también británico Jess Hall, ASC, BSC, quien desde entonces se ha labrado cierta fama con su salto a Estados Unidos. Pero en el momento del rodaje apenas realizaba su tercer largometraje, el único en el que ha trabajado con Edgar Wright hasta la fecha, aunque también colaboraron en un segmento de Grindhouse (2007).

Después de Hot Fuzz, Hall consiguió alabanzas con su trabajo en Brideshead Revisited (Julian Jarrold, 2008), incluida una candidatura al premio de fotografía de los Satellite Awards. No saltaría a la primera línea de la fotografía cinematográfica hasta que el hasta entonces director de fotografía Wally Pfister lo escogió para su debut en la dirección con Transcendence (2014).

El filme fue, sin embargo, un notable fracaso de público y crítica, lo cual no ha impedido a Hall continuar su carrera con títulos como Ghost in the Shell (Rupert Sanders, 2017) o Serenity (Steven Knight, 2019).

Exterior nublado de Hot Fuzz fotografiado por Jess Hall

Análisis del estilo visual

En el caso de Hot Fuzz, conviene comenzar diciendo que no se trata ni mucho menos de una película en la que destaque el trabajo de iluminación. En muchos aspectos, se encuentra incluso por debajo de la media de lo que cabe esperar en una producción de estas características.

Dicha circunstancia quizá no deba achacarse a Hall en exclusiva, ya que Shaun of the Dead (2004), la anterior película de Edgar Wright, también tenía problemas parecidos que, sin embargo, ya no se encuentran, por ejemplo, en Baby Driver (2017). Esta última fue rodada por Wright ya bien establecido en la industria y con un director de fotografía de tanto oficio y solvencia como el estadounidense Bill Pope.

Con Pope también rodó Scott Pilgrim vs. the World (2010) y The World’s End (2013). En Hot Fuzz, como en Shaun of the Dead, Wright todavía tuvo que conformarse con un rodaje en formato Super 35 y lentes esféricas, circunstancia que modificó en sus posteriores largometrajes al inclinarse por el 35mm anamórfico.

Interior de luz suave en Hot Fuzz

Estos problemas derivan principalmente de dos motivos. El primero es que, quizá fruto de la propia indefinición de la película —que es una comedia de acción—, Hall adopta una estética demasiado luminosa para el filme, como suele ser habitual en el género cómico. Todas las escenas, en términos generales, poseen unos niveles de luminosidad que en proyección resultan muy elevados.

Conviene no confundir esto con el hecho de que los cineastas hayan usado más o menos luz en el decorado, ya que no es lo mismo. En este caso hablamos de una película que en pantalla luce demasiado luminosa: no solo como si se hubiera utilizado quizá demasiada luz, sino que además hubiera sido expuesta para conseguir ese efecto.

En segundo lugar, Hall intenta hacer una fotografía quizá demasiado naturalista para el tema que trata. Un tema que, por cómo lo enfoca Wright —a quien la verosimilitud le importa poco—, hubiera podido ofrecer espacio para crear un tipo de luz más teatral, con algo más de expresividad y color.

En su lugar, Hall deja que los exteriores estén dominados por la triste luz nublada típica del Reino Unido y por luces suaves laterales en interiores, pero con fuentes pequeñas muy cerca de los personajes, en oposición al preferible empleo de fuentes grandes y alejadas. También imita la luz de sodio en los exteriores nocturnos, a veces incluso poniendo luces de farola demasiado fidedignas sobre el rostro de los intérpretes.

Para ampliar: Formatos cinematográficos (I) ayuda a contextualizar el rodaje en Super 35 y la extracción panorámica 2.4:1 utilizada en la película.

Escena nocturna con luz de sodio en Hot Fuzz

Conclusión final

Solamente en una escena fuertemente onírica hacia el final de la proyección —en la que Hall utiliza un tono azulado más cercano al fantástico— se aleja el director de fotografía de la estética cotidiana de la película.

Sin embargo, por fortuna, Edgar Wright es un director muy dotado para la puesta en escena, aunque a veces toda la energía que propone no siempre esté bien canalizada. El filme está lleno de piruetas visuales, aunque adolece de muchos cortes y elipsis, proponiendo además múltiples minimontajes que pretenden acelerar una narrativa que se extiende hasta las dos horas de proyección.

Quizá en las escenas de acción más disparatadas le sobre un poco el uso de un ángulo de obturación corto, a lo Saving Private Ryan (Steven Spielberg, 1998) o Gladiator (Ridley Scott, 2000), que produce las consabidas imágenes entrecortadas. Pero, dentro del tono fuertemente paródico que alcanza la narración en su tercio final, estas encuentran parte de su justificación.

Los resultados son, por lo tanto, más simpáticos como película en sí que logrados por cómo está rodada. Pero Wright ya dejaba entrever que, en algún momento, su evolución podría llevarlo a realizar películas con una puesta en escena tan sugerente como la de Baby Driver.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.