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Solo: A Star Wars Story: fotografía de Bradford Young
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Solo: A Star Wars Story (2018), fotografía de Bradford Young

Solo: A Star Wars Story (Han Solo: Una Historia de Star Wars, 2018) – Fotografía de Bradford Young

Título en España: Han Solo. Una Historia de Star Wars.
Año de Producción: 2018
Director: Ron Howard
Director de Fotografía: Bradford Young, ASC
Ópticas: ARRI Prime DNA, Camtec Falcon, Zeiss Superspeed
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa 65 (ArriRaw), 2.4:1
Vista en Blu-ray

Bradford Young traslada su naturalismo en clave baja al universo de Star Wars, con una imagen oscura, desgastada y poco convencional para una superproducción.

La película

Segundo spin-off de “Star Wars” producido por Disney, que tras el éxito de la muy superior “Rogue One” (2016) se adentró en los orígenes de uno de los personajes más carismáticos de su universo: Han Solo, interpretado por Harrison Ford en las películas originales.

El film fue en un principio encargado a Christopher Miller y Phil Lord —“The Lego Movie” (2014)— para que llevasen a la pantalla el libreto original de Jonathan y Lawrence Kasdan —guionista de varias películas de la serie desde 1980, presumiblemente bien pagado por su labor—. Sin embargo, problemas de producción, o bien del tono del producto, hicieron que los directores fueran despedidos y sustituidos por el veterano Ron Howard, que firma la película en solitario después de terminarla y seguramente volver a rodar partes filmadas anteriormente por el dúo de dirección original.

Los resultados, tristemente, son muy poco o nada satisfactorios, pues se trata de una película anodina y en la que el personaje de Solo —Alden Ehrenreich— no tiene el menor carisma ni atractivo, en una sucesión de escenas de acción vulgares cuya resolución apenas nos importa como espectadores. Emilia Clarke, Paul Bettany, Woody Harrelson, Donald Glover y Thandie Newton completan un film solo para adictos a la serie.

Alden Ehrenreich como Han Solo en Solo: A Star Wars Story

El director de fotografía

El director de fotografía es el norteamericano Bradford Young [ASC], uno de los nombres pujantes en la industria, pues con apenas 41 años de edad ya acumulaba una notable filmografía a sus espaldas, una nominación al Oscar y al premio de sus compañeros en la American Society of Cinematographers —ASC— por su labor junto a Denis Villeneuve en “Arrival” (2016).

También poseía una marcada fama por su gusto por las imágenes naturalistas en clave baja y el predominio de la subexposición y la oscuridad. Aunque el film estuvo, como indicábamos, plagado de problemas durante su rodaje, Young fue el director de fotografía que lo comenzó y mantuvo su puesto también después de que Ron Howard se incorporase como director.

Acostumbrado al cine independiente, Young fue una incorporación bastante sorpresiva a este rodaje, aunque su estilo no difiere en exceso del de su amigo Greig Fraser, quien se encargó de “Rogue One”. Las elecciones de Lucasfilm para las nuevas películas estaban siendo así más interesantes en las series paralelas que en la saga principal.

Fotografía en clave baja de Bradford Young en Solo: A Star Wars Story

Análisis del estilo visual

Como “Rogue One”, la imagen de “Solo: A Star Wars Story” fue adquirida digitalmente con la cámara Arri Alexa 65, después de un proceso de pruebas en el que Bradford Young estuvo valorando la posibilidad de rodar en 35mm o incluso en 65mm, decantándose finalmente por la opción digital que más se parece a esta última.

Descartado el formato anamórfico usado por él mismo en “Selma” (2014) y “A Most Violent Year” (2014), porque parece ser que no le gusta demasiado, Young se decantó por el juego de lentes Hasselblad modificado por ARRI para la Alexa 65 —denominado Prime DNA—. También empleó, de forma secundaria, un juego aparentemente formado por lentes Canon FD modificadas para cine por Camtec, denominado Falcon Full Frame, con el que no se podía rodar en el sensor completo de la Alexa 65, ya que este es algo mayor que el Full Frame tradicional.

Algunas tomas rodadas con Alexa convencionales emplearon las clásicas Zeiss Super Speed. Todo ello porque Young buscaba un cristal de calidad, pero con personalidad, que ofreciera la posibilidad de reducir un poco el contraste de la adquisición digital y romper algo su dureza, a pesar de que la Alexa 65 ofrece unos monstruosos 6.5K en ArriRaw sin comprimir. Los cambios de lentes no son perceptibles, en cualquier caso, y todas mantienen una buena y elevada línea de rendimiento que casa muy bien con el estilo de Young.

Alexa 65 y ópticas de gran formato

El sensor de la Alexa 65, las Prime DNA y las Falcon Full Frame se contextualizan en la Guía de Ópticas de Cine (VI): Juegos de Lentes Full Frame.

Arri Alexa 65 y ópticas Prime DNA en Solo: A Star Wars Story

A pesar de encontrarse al frente de una superproducción, además plagada de problemas, la imagen de “Solo: A Star Wars Story” sigue tanto la estela poco convencional de “Rogue One” como la propia carrera de Young. Sus imágenes son muy naturales cuando no entran en acción los monstruosos —en número— efectos CGI de Industrial Light & Magic —ILM—, manteniendo el gusto del director de fotografía por el uso de niveles de iluminación bajos y una filosofía de iluminar los espacios y crear ambientes, en oposición a iluminar plano a plano a sus actores en función de lo bien que se quiere que luzcan en pantalla.

En “Solo” son múltiples los momentos en que, estando las fuentes de luz detrás de los actores, los rostros de estos quedan en penumbra, o bien tienen una pequeña fuente de luz lateral suave que muestra un poco su contorno. Por ello, el film posee una estética sencilla y muy natural, que también comparte con “Rogue One” una paleta de color desgastada, con muchos tonos marrones y grises y, en general, poco color.

Así ofrece una versión contradictoria del mismo mundo que “Star Wars: Episode VII – The Force Awakens” (2015) y “Star Wars: Episode VIII – The Last Jedi” (2017), pertenecientes a la saga principal.

Penumbra y paleta desgastada en Solo: A Star Wars Story

Conclusión final

Los resultados, en lo que a Young respecta, son buenos, con algunas escenas muy interesantes y planteadas de forma muy inusual para los estándares del género. Desgraciadamente, están al servicio de un producto tan excesivamente manufacturado en el que todo importa más bien poco, desde la historia hasta el destino y las acciones de los personajes.

De este modo, Young, por mucho que plantee escenarios de luz interesantes, no puede evitar que su trabajo, por inusual que sea —la inspiración procede de títulos de Vilmos Zsigmond como “McCabe and Mrs. Miller” o “Interiors”, de Gordon Willis—, sea incapaz de rescatar una película tan insustancial como impersonal y olvidable, y en la que fallan cosas que, a la postre, son incluso más importantes que una buena fotografía.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.