Título en España: Bob El Jugador
Año de Producción: 1956
Director: Jean-Pierre Melville
Director de Fotografía: Henri Decaë
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.37:1
Vista en HDTV
Henri Decaë anticipa la libertad visual de la Nouvelle Vague mediante localizaciones reales, cámara móvil, luz disponible y una imagen en blanco y negro tan modesta como atmosférica.
La película
Cuarta película del realizador francés Jean-Pierre Melville, con la que se adentró por vez primera en el género que lo haría célebre: el cine negro de inspiración norteamericana.
El argumento tiene como protagonista a Bob —Roger Duchesne—, un hombre de mediana edad obsesionado con el juego, que lo lleva a dormir durante el día para poder jugar de lugar en lugar cada noche en los fondos parisinos. Una mala racha lo deja en la ruina y entonces decide retomar el camino que había abandonado muchos años atrás, planeando el robo de un casino junto con un grupo de compinches.
Melville ya muestra aquí casi todas las características de su cine posterior —que incluye clásicos como “Le Samouraï” o “Le Cercle Rouge”—, con una puesta en escena precisa y concisa, que prefiere la narrativa visual a los diálogos expositivos.
La cuidada descripción de sus personajes y acciones hace que “Bob le flambeur” sea una pequeña pero notable obra del cine negro europeo. Isabelle Corey, Daniel Cauchy y Guy Decomble —como el comisario que mantiene una relación de respeto y amistad con Bob, constante en el cine de Melville— completan el reparto.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el también francés Henri Decaë, el más habitual de los colaboradores de Jean-Pierre Melville en este apartado: fotografió siete de las trece películas que tuvo tiempo de dirigir el considerado precursor de la Nouvelle Vague.
Parece que, para la época de “Un flic” (1972), a la postre último filme del realizador —murió de un ataque al corazón poco después de su estreno, a los 55 años—, la relación profesional entre ambos se había deteriorado hasta el punto de que Decaë no se hizo cargo de la película.
“Bob le flambeur” fue la tercera colaboración entre ambos, iniciada a finales de los cuarenta con “Le Silence de la mer” y que terminaría con el último gran filme de Melville, “Le Cercle Rouge” (1970).
Considerado junto con Raoul Coutard y Néstor Almendros como uno de los ideólogos visuales de la Nouvelle Vague, Decaë fue autor de “Les Quatre Cents Coups” (François Truffaut, 1959), “Plein Soleil” (René Clément, 1960) o “Le Clan des Siciliens” (Henri Verneuil, 1969).
También realizó esporádicas escapadas al cine de habla inglesa rodado en Europa, como “The Night of the Generals” (Anatole Litvak, 1967), “The Light at the Edge of the World” (Kevin Billington, 1971), “Operation: Daybreak” (Lewis Gilbert, 1975), “The Boys from Brazil” (Franklin J. Schaffner, 1978), “Bobby Deerfield” (Sydney Pollack, 1977) o “The Island” (Michael Ritchie, 1980). Falleció en París en 1987, a los 72 años.

Análisis del estilo visual
Melville es casi unánimemente considerado un claro precursor de la Nouvelle Vague, mientras que Henri Decaë es un reconocido miembro de pleno derecho de este movimiento. Liderado por cineastas como Jean-Luc Godard, Éric Rohmer o François Truffaut, propugnaba un estilo de filmación más libre y natural que el de las décadas anteriores y el cine de estudio.
Aunque “Bob le flambeur” es temporalmente anterior al citado movimiento, gran parte de sus características visuales ya están presentes. Comenzando por un trabajo de cámara que muchas veces es móvil —seguramente con una Arri 2C en mano— y un importante rodaje en localizaciones, Melville y Decaë construyen una atmósfera veraz.
A pesar del blanco y negro, la historia y los lugares en los que se desarrolla —principalmente el barrio de Montmartre— cobran una especial vitalidad. Destacan las escenas exteriores nocturnas, seguramente rodadas forzando algo la emulsión y con las lentes fijas completamente abiertas de diafragma para captar la máxima luz de ambiente posible con los medios técnicos de la época.
Para ello resultó decisiva la fuerte iluminación integrada de los cabarets, pubs y diversos locales de ocio de la noche parisina. Aún no está presente el zoom de la Nouvelle Vague.

Cuando Decaë rueda en estudio —como en el apartamento del protagonista— intenta que el aspecto también sea creíble, a pesar de la necesidad de mostrar, a través de cortinas y ventanas, un forillo que representa la ciudad.
En las localizaciones interiores naturales recurre, como es lógico, a la luz dura y a niveles de intensidad suficientes para exponer sus negativos en blanco y negro, notablemente más sensibles a la luz que sus equivalentes en película Eastmancolor de la época.
Para profundizar en la sensibilidad, el revelado forzado y el grano de los negativos cinematográficos:
El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano

Sin ser una fotografía de grandes contrastes y de un blanco y negro puro —en el sentido de crear ambientes, zonas de luz y oscuridad o recorrer toda la escala de grises—, sí es lo suficientemente atmosférica como para que, junto con la veracidad de las localizaciones, la ambientación, el vestuario y la dirección de Melville, la película resulte muy real y creíble.
El retrato de los lugares y personajes mantiene esa verosimilitud incluso a pesar de que no se trata de una película rodada con abundancia de medios, como otras obras posteriores del realizador.
Conclusión final
Los resultados tienen incluso cierto punto de inocencia, pero se sitúan a un gran nivel como claro antecedente de las posteriores obras de Jean-Pierre Melville: “Le Deuxième Souffle”, “Le Samouraï” o “Le Cercle Rouge”, todas ellas con características temáticas, de puesta en escena y de realización que resultan muy familiares en “Bob le flambeur”.
Melville reconocería seguramente su propia influencia de clásicos estadounidenses como “The Asphalt Jungle” (John Huston, 1950). Sin embargo, el cineasta francés se convertiría después en influencia directa para creadores del género al otro lado del Atlántico.
Se cierra así un círculo muy interesante que incluye entre los admiradores de su obra a cineastas como Stanley Kubrick, Paul Thomas Anderson o Quentin Tarantino.
© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.