Título en España: Máximo Riesgo
Año de Producción: 1993
Director: Renny Harlin
Director de Fotografía: Alex Thomson, BSC
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: efectos visuales rodados en VistaVision y 65mm
Vista en 4K HDR
Alex Thomson extrae un enorme partido de las cumbres italianas mediante el anamórfico, la luz natural, el contraluz y una continuidad admirable en condiciones de rodaje especialmente difíciles.
La película
Vehículo de acción al servicio de Sylvester Stallone, dirigido por uno de los realizadores de moda en el género durante aquella época, el finlandés Renny Harlin, quien venía de continuar con éxito las aventuras de John McClane en “Die Hard 2” (1990). En esta ocasión, Stallone interpreta a un miembro del servicio de rescate de las Montañas Rocosas.
Junto con un compañero (Michael Rooker) y su antigua novia (Janine Turner), se topa con un peligroso grupo que ha sufrido un accidente mientras trataba de robar un avión del FBI con cien millones de dólares en efectivo. Como consecuencia, tres maletas con el dinero se han perdido en la montaña, de modo que Stallone, Rooker y Turner son forzados a recuperarlas cuando acuden a la falsa llamada de auxilio de los ladrones.
Rodada principalmente en preciosas cumbres italianas, lo mejor de “Cliffhanger” son sus escenarios y algunos momentos aislados de la acción, bastante bien resuelta mediante una combinación de efectos ópticos, numerosos efectos físicos y especialistas. Todo ello hace que el film siga resultando tan vistoso y entretenido como en la época de su estreno. John Lithgow y Rex Linn lideran el grupo de villanos.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el británico Alex Thomson [BSC], quien a comienzos de la década de 1990 enlazó una serie de películas de acción en su filmografía, dos de ellas protagonizadas precisamente por Sylvester Stallone: el presente título y “Demolition Man”, ambas estrenadas en 1993.
Además, se hizo cargo de “Alien 3” (1992) cuando el director de fotografía elegido originalmente por David Fincher, Jordan Cronenweth, enfermo de Parkinson, no pudo seguir el ritmo que exigía el rodaje. Posteriormente también rodó “Executive Decision” (1996), debut de Stuart Baird en la dirección.
Precisamente en 1996, Thomson pudo rodar un film en 65mm, la versión de “Hamlet” a cargo de Kenneth Branagh. La decisión a buen seguro hizo que el director de fotografía se quitase la espina de no haber podido llegar a rodar “Nostromo” a las órdenes de David Lean a comienzos de la década, cuando el proyecto fue cancelado a última hora por los problemas de salud que terminaron con la vida del director.
En su filmografía anterior destacan sobre todo “Excalibur” (John Boorman, 1981), por la que fue nominado al Oscar; “The Keep” (Michael Mann, 1983); “Legend” (Ridley Scott, 1985); y sus dos trabajos para Michael Cimino, “Year of the Dragon” (1985) y “The Sicilian” (1987).

Análisis del estilo visual
Sin ningún género de dudas, lo mejor de “Cliffhanger” es su rodaje en exteriores, combinando localizaciones en Estados Unidos y Europa, con grandes escenarios de los que Alex Thomson obtiene un enorme partido. Está rodada en formato panorámico anamórfico, en el que el operador británico era un consumado especialista.
Además de las grandes vistas, Thomson consigue un aspecto muy atractivo sirviéndose en gran medida de la luz natural disponible. Aparentemente ilumina lo menos posible o lo hace muchas veces de forma muy sencilla, con reflectores o pequeños aparatos para rellenar apenas las sombras y poder exponer para una reproducción perfecta de los fondos.
El clima y las localizaciones a buen seguro hicieron que “Cliffhanger” tuviera un rodaje complicado. Sin embargo, el británico logra imágenes, continuidad y coherencia admirables durante gran parte del metraje, especialmente si se tiene en cuenta que el film está rodado de forma directa, siguiendo los cánones de la vieja escuela, sin efectos digitales para alterar las imágenes ni un etalonaje digital que corrigiese las variaciones de la luz en exteriores.

En todo momento se adivina que Thomson busca el máximo contraste, algo que obtiene también en los interiores, donde no teme que sus actores y actrices se muevan entre sombras. En los exteriores busca con frecuencia el contraluz y adopta deliberadamente un aspecto frío y azulado, como no podría ser de otra manera en una película que transcurre entre picos montañosos y nevadas.
Solo hay unos breves exteriores nocturnos durante el film, en una situación muy complicada para Thomson porque los personajes se encuentran en medio de las montañas sin luz artificial. Estas escenas están tan bien resueltas como el resto de la película, aunque hacen uso de contraluces azulados más estilizados que el resto del film, que luce más por la forma en que Thomson retrata las localizaciones que por la luz empleada durante los exteriores, que es más bien poca.
Quizá la parte menos interesante sean algunas transiciones rodadas en estudio, que no terminan de encajar con el material realmente rodado en localizaciones. Así sucede en la escena inicial, cuando Stallone, Rooker y Turner están en el pico de la montaña, y también con algunos decorados construidos expresamente para el film que, por un motivo u otro, lucen precisamente como decorados: el exterior del avión estrellado, la cueva o, especialmente, el puente con el hielo debajo.

Anamórfico, VistaVision y 65mm
El formato panorámico de la película y la combinación de soportes para sus efectos visuales se contextualizan en la guía del formato anamórfico.
Conclusión final
Los resultados son muy vistosos y especialmente agradables en lo visual si se tiene en cuenta que tuvo que ser una película muy complicada de rodar. Resolverla con tantísimo oficio como el que poseía Alex Thomson es algo que debe valorarse aún más.
No es un film en el que se perciba un riesgo tan elevado para especialistas, actores y equipo técnico como en “The Eiger Sanction” (Clint Eastwood, 1975). Aun así, hay un buen número de planos en los que cabe preguntarse cómo pudieron ser realizados —y bajo qué medidas de seguridad justo fuera de la toma—, especialmente en la era predigital o justo al comienzo de la misma.
A la postre, además de lo bien que lucen los exteriores, lo mejor de “Cliffhanger” es que casi todo es real, con la excepción de algunos planos de integración de los escaladores en grandes paisajes o determinados fondos rodados seguramente con proyección frontal o pantalla azul durante las escenas de acción.
Por mucho que pase el tiempo, gran parte de sus imágenes y de sus planos con especialistas poseen enormes cualidades. Al ser reales y estar rodados de forma directa, no se ven afectados por el envejecimiento que sí suele perjudicar a los efectos digitales más endebles.
© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.