REDES SOCIALES
Copyright © Ignacio Aguilar
The Sicilian (1987) – Fotografía de Alex Thomson
1906
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-1906,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.4.6,qi-blocks-1.5.2,qodef-gutenberg--no-touch,qode-optimizer-1.2.2,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-smooth-scroll-enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.8.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-8.7.2,vc_responsive
Christopher Lambert como Salvatore Giuliano en The Sicilian, fotografía de Alex Thomson

The Sicilian (El Siciliano, 1987) – Fotografía de Alex Thomson

Título en España: El Siciliano
Año de Producción: 1987
Director: Michael Cimino
Director de Fotografía: Alex Thomson, BSC
Ópticas: Cooke Xtal Express
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (J-D-C Scope), 2.4:1
Vista en DVD

Alex Thomson convierte los paisajes y los interiores de Sicilia en una sucesión de imágenes suaves y naturalistas, muy por encima de la confusa película de Michael Cimino.

La película

Adaptación de una novela de Mario Puzo, el autor de «The Godfather», sobre la vida de Salvatore Giuliano, un bandolero italiano que, durante la década de 1940, se ganó la fama de ser una especie de Robin Hood que robaba a los ricos para entregar dinero y comida a los pobres, hasta que, después de enfrentarse a la mafia, la aristocracia local y hasta a la Iglesia, fue traicionado y asesinado.

Michael Cimino, después de su buen hacer en «The Year of the Dragon» (1985), que no obstante se saldó con un nuevo fracaso comercial en su carrera después de «Heaven’s Gate» (1980), logró reunir de nuevo al equipo técnico de su anterior película y un reparto encabezado por Christopher Lambert, Terence Stamp, Joss Ackland y John Turturro.

Pero no pudo hacer nada ante la nula capacidad interpretativa del protagonista de «Highlander» (1986) en el papel principal, ni tampoco con la falta de emotividad de una historia que, en la gran pantalla, resulta demasiado confusa e inconexa.

Christopher Lambert como Salvatore Giuliano en The Sicilian, fotografiada por Alex Thomson

El director de fotografía

No solo repitieron con respecto a «The Year of the Dragon» (1985) el músico David Mansfield, el diseñador Wolf Kroeger o la montadora Françoise Bonnot, sino que también hizo lo propio el británico Alex Thomson [BSC], nuevamente bajo el extraño crédito de «Photographed and Operated By».

La carrera del que fuera ayudante de Nicolas Roeg alcanzaba su punto culminante en esta época. Después de conseguir su merecida nominación al Oscar con «Excalibur» (John Boorman, 1981), encadenaría proyectos tan vistosos como «The Keep» (Michael Mann, 1983), «Legend» (Ridley Scott, 1985) y «Labyrinth» (Jim Henson, 1986), además de la citada «The Year of the Dragon» (1985).

Durante la década posterior se especializó en vehículos de acción, con films como «Alien³» (1992), «Cliffhanger» (1993), «Demolition Man» (1993) o «Executive Decision» (1996).

Thomson se retiró no sin antes afrontar el monumental «Hamlet» (Kenneth Branagh, 1996) en 65mm, además de haber sido escogido por David Lean para rodar «Nostromo» antes del fallecimiento del director en 1991.

Análisis del estilo visual

«The Sicilian» puede que no sea un gran film, ni siquiera uno pasable, pero lo cierto es que muestra a un Alex Thomson en plena forma. Es evidente que el retrato de los paisajes del sur de Italia está muy influido tanto por las imágenes creadas por Giuseppe Rotunno [ASC, AIC] en «Il Gattopardo» (Luchino Visconti, 1963) como por Gordon Willis [ASC] en las dos primeras entregas de «The Godfather» (1972 y 1974).

De ellas, «The Sicilian» hereda el tono cálido y soleado de sus exteriores, posiblemente mediante filtros de Coral o Antique Suede. Después de dos referentes tan colosales, posiblemente fuese la única forma de fotografiar las espectaculares localizaciones de Sicilia de una manera creíble para el espectador.

En este caso, a diferencia de Willis, Thomson no utilizó difusión en cámara, sino que escogió una vez más sus lentes anamórficas predilectas: las Cooke S2/S3 adaptadas al formato panorámico anamórfico por Joe Dunton bajo la denominación Cooke Xtal Express. Estas le permitían obtener un formato panorámico y, al mismo tiempo, imágenes de escaso contraste, detalladas pero no excesivamente nítidas.

El resultado funciona muy bien en los exteriores, donde las lentes contrarrestan la dureza de la luz siciliana y crean una textura suave y muy natural. El efecto se incrementa cuando Thomson, en lugar de utilizar lentes fijas, emplea un zoom convertido a formato anamórfico, aún más suave y menos contrastado, que resulta magnífico para los actores.

En los exteriores, sobre todo en las imágenes en movimiento, también es muy perceptible la distorsión de barril creada por los angulares, seguramente el 32mm, que deforman la imagen en los extremos del fotograma.

Los interiores siguen la misma senda, con un aspecto muy natural y muy suave, tanto en su textura como en la cualidad de la luz. Su mayor dificultad reside en que, en muchísimas escenas, Thomson se ve obligado a mostrar exteriores reales a través de puertas y ventanas, con personajes entrando y saliendo de las estancias.

Esto le impedía utilizar gelatinas y gasas para equilibrar los niveles y le forzaba a incrementar la luz en los interiores, con una enorme dificultad para esconder los aparatos y mantener el contraste y la direccionalidad natural, además de obligarle a utilizar arcos o HMI.

Algunas secuencias interiores nocturnas, a la luz de las velas o los farolillos, emplean las lentes a máxima apertura de diafragma y revelado forzado, con un grano muy aparente. Sin embargo, sus efectos estéticos son bonitos y creíbles y hacen que se pase por alto este detalle.

También cabe destacar que Thomson se luce en un buen número de secuencias exteriores nocturnas y, especialmente, en una interior nocturna en una iglesia, cuando Giuliano y los suyos acuden a secuestrar al cardenal, que posee una inmensa plasticidad.

Conclusión final

Cimino puede que no brille en su narrativa o en su dirección de actores —más bien al contrario—, pero lo cierto es que la puesta en escena recuerda a sus dos grandes logros, «The Deer Hunter» (1978) y «Heaven’s Gate» (1980).

La multitud de travellings, las bellísimas composiciones de personajes en pantalla, los extras minuciosamente situados en grandes paisajes, las grúas y los zooms demuestran que puede que Cimino «perdiera la razón» como cineasta, pero, desde luego, el ojo para ejecutar una grandiosa planificación, muy por encima del texto que ilustra, era algo innato en él.

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



Language / Idioma