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Fright Night (1985): fotografía de Jan Kiesser
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Chris Sarandon en Fright Night

Fright Night (Noche de Miedo, 1985) – Fotografía de Jan Kiesser

Título en España: Noche de Miedo
Año de Producción: 1985
Director: Tom Holland
Director de Fotografía: Jan Kiesser, ASC
Ópticas: Panavision C-Series & Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5294 (400T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: efectos visuales rodados en 65mm
Vista en Blu-ray

Jan Kiesser actualiza la tradición del terror anamórfico mediante negativos densos, negros profundos, luces de contorno, humo y un trabajo de estudio cuya elaboración visual supera ampliamente la modestia de la película.

La película

Clásico del cine de terror de los años ochenta, salpicado por un fuerte tono paródico por el guionista y director Tom Holland —“Child’s Play” (1988)—, que debutaba como realizador después de haber escrito películas como “Class of 1984” (1982) o “Psycho II” (1983).

“Fright Night” mezcla el terror vampírico clásico y el cine adolescente típico de los años ochenta, con un argumento más o menos elemental: un joven —William Ragsdale— observa que su nuevo vecino —Chris Sarandon— parece ser un vampiro relacionado con una serie de muertes que acaban de producirse en la ciudad.

Aunque al principio nadie le cree, con la ayuda de su novia —Amanda Bearse—, un amigo —Stephen Geoffreys— y la colaboración del presentador de un famoso programa nocturno sobre monstruos y vampiros —Roddy McDowall—, tratará de detenerlo. Todo ello se desarrolla de forma más o menos satírica —y tampoco demasiado afortunada— hasta la recta final, en la que la película hace gala de excelentes efectos de maquillaje y fotográficos y sí realiza el giro hacia el terror que su título anticipa.

Chris Sarandon en Fright Night

El director de fotografía

El director de fotografía fue el canadiense Jan Kiesser [ASC], del que quizá “Fright Night” sea su título más popular, con una filmografía en la que también se encuentran trabajos para cineastas tan diferentes como Sidney J. Furie —“Purple Hearts” (1984)—, Robert Altman —“Dr. T and the Women” (2000)— o varias colaboraciones con Alan Rudolph —“The Moderns” (1988)—.

Sin embargo, quizá sea más destacable el período de formación de Kiesser antes de llegar al puesto de primer operador. Fue segundo operador de Vilmos Zsigmond durante cuatro años, entre finales de los setenta y comienzos de los ochenta, y llevó la cámara en películas como “Heaven’s Gate” (Michael Cimino, 1980) o “Blow Out” (Brian De Palma, 1981).

También se formó a las órdenes de un operador poco conocido, pero de soberbio oficio y técnica, Donald M. Morgan [ASC], cuyas dos películas más relevantes posiblemente sean “Christine” (1983) y “Starman” (1984), ambas para John Carpenter. Además, finalizó el rodaje de “Something Wicked This Way Comes” (Jack Clayton, 1983), con fotografía de Stephen H. Burum.

Fotografía de Jan Kiesser en Fright Night

Análisis del estilo visual

Con estos antecedentes, no es extraño que “Fright Night” posea una imagen que parece mezclar las cualidades de directores de fotografía tan prestigiosos como Zsigmond o Burum, o incluso la estética anamórfica de las dos citadas películas de John Carpenter. En algunos momentos también hay claras referencias, en lo referente a los exteriores nocturnos, a “Halloween” (1978).

Se trata además de una película muy complicada, pues contiene múltiples y elaboradísimos efectos de maquillaje, en la línea de “An American Werewolf in London” (1981) o “Thriller” (1983), además de efectos visuales fotográficos a cargo de Richard Edlund [ASC]. Este había ganado varios Oscar de la categoría por las tres películas de la trilogía original de “Star Wars”, así como por “Raiders of the Lost Ark” (1981).

Por esta época, Edlund acababa de quedarse con las instalaciones y los equipos de Douglas Trumbull —Entertainment Effects Group— cuando este decidió retirarse del mundo del cine a raíz de los problemas acaecidos durante el rodaje de “Brainstorm” (1983). Ello implica que los efectos visuales, que aparecen sobre todo durante el desenlace del filme, están rodados en 65mm, para posteriormente reducir todo el material al formato de 35mm anamórfico en el que está rodada la película.

No es extraño que Kiesser haga muy buen uso del formato teniendo en cuenta quiénes fueron sus maestros. Lo emplea de forma muy clásica —lo que incluye iluminar para un diafragma de T4—, con múltiples fuentes de luz y aparatos, y sobreexpone además la emulsión de alta sensibilidad Kodak 5294 —400T— hasta los 200 ASA para conseguir el grano fino y el negativo denso, con buenos negros, que buscaban los cineastas y que necesitaba Edlund para insertar sus efectos.

Iluminación anamórfica en Fright Night

Por consiguiente, se trata de una película rodada a lo que hoy en día, sin duda, nos parecería la vieja usanza. Puesto que los niveles de intensidad de luz debían ser muy altos para exponer el negativo, cada luz que aparece en pantalla tiene tras de sí un aparato específico, incluso cuando se trata de fuentes integradas. Estas son simuladas desde luces fuera de campo, pero se mantiene la apariencia —o, cuando menos, la esencia— de que lo que vemos en el encuadre es realmente lo que lo ilumina, aunque no sea así.

Este estilo, el de Burum o el de Zsigmond, produce automáticamente una imagen muy tridimensional, pues existen de forma muy clara luces de fondo, luces principales, luz de relleno o luces de contorno, todas ellas con esa función específica. Ocasionalmente, además, ello le sirve a Kiesser para introducir haces de luz en la casa del vampiro o fondos azulados en las calles de estudio, dejando que donde no incide la luz —varios stops por debajo del gris medio— no haya nada de luz y se obtengan negros muy densos y puros.

La diferencia es que Kiesser era más joven que Zsigmond, de modo que casi siempre emplea fuentes debidamente tamizadas y suavizadas, que retienen el contraste pero no son tan duras como las que podemos observar en las películas de los directores de fotografía para los que trabajó. En cierto sentido, Kiesser era más moderno.

Para profundizar en el formato anamórfico, sus ópticas, la compresión horizontal y las características visuales que aprovecha la película:

Formato anamórfico en cine: guía completa

Haces de luz y humo en Fright Night

Conclusión final

Ocasionalmente se percibe cierto aire de película rodada por completo en estudio, lo cual es estrictamente cierto, aunque ese aspecto no le queda mal a la historia teniendo en cuenta su tono paródico. Por lo demás, es una película de muy buen aspecto, que sigue al pie de la letra el manual clásico de cómo rodar terror en anamórfico, pero lo actualiza al gusto de los años ochenta, con los colores de las escenas de la discoteca y los exteriores fuertemente azulados que aparecen en tantos títulos de la época para sugerir un ambiente fantástico.

Kiesser demuestra que tiene todo el oficio, pero quizá le falta un punto para alcanzar a sus referentes, especialmente en algunos momentos en los que las luces sobre los actores no están a la altura de la forma en que ilumina sus decorados mediante haces y humo.

Los resultados, sin embargo, son muy buenos, ya que el diseño de producción —John DeCuir Jr.—, los citados efectos de maquillaje y visuales y la fotografía van absolutamente de la mano. Crean un producto que, a pesar de ser de consumo rápido y no demasiado sofisticado en cuanto a su sentido del humor, posee unas cualidades y un acabado visual muy por encima de la propia película a la que acompaña.

© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.