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Something Wicked This Way Comes (1983): fotografía de Stephen H. Burum
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Cartel de Something Wicked This Way Comes (1983)

Something Wicked This Way Comes (El Carnaval de las Tinieblas, 1983) – Fotografía de Stephen H. Burum

«Something Wicked This Way Comes»
Título en España: El Carnaval de las Tinieblas
Año de Producción: 1983
Director: Jack Clayton
Director de Fotografía: Stephen H. Burum, ASC
Ópticas: Panavision Esféricas
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: fotografía adicional de Jan Kiesser, ASC

Stephen H. Burum contrapone la luz suave de los actores con la dureza de los decorados y los fondos, aunque la accidentada producción deja un resultado visual tan sugerente como irregular.

La película

Adaptación de una novela de Ray Bradbury, escrita para la pantalla por el propio autor, que tiene como protagonistas a dos jóvenes de un pequeño pueblo norteamericano. Una noche de principios de otoño llega una extraña feria liderada por Mr. Dark (Jonathan Pryce), un individuo con poderes diabólicos que parece querer satisfacer las fantasías secretas de sus habitantes.

Mr. Dark tratará de abducir a los dos jóvenes, que reciben la ayuda del padre de uno de ellos (Jason Robards). Producida por Walt Disney en una época en la que el estudio parecía apostar por un cine más adulto —durante esos años también produjo «The Black Cauldron», estrenada en 1985—, la película fue encargada a Jack Clayton, director de «The Innocents» (1961).

Sin embargo, es una obra fallida, con cambios de última hora, secuencias eliminadas y otras nuevas rodadas por un segundo equipo, e incluso una nueva banda sonora a cargo de James Horner. No consigue satisfacer ni al público adulto ni al más joven, seguramente incapaz de comprender los temas —la lucha del bien contra el mal— de la novela de Bradbury.

Mr. Dark y la feria de Something Wicked This Way Comes

El director de fotografía

El director de fotografía fue el californiano Stephen H. Burum, ASC, retirado desde que en 2004 cumplió los sesenta y cinco años. Fue un hombre de explosión tardía en el mundo del cine. Francis Ford Coppola confió en él cuando el rodaje de «Apocalypse Now» (1979) se complicó en Filipinas y le encargó la dirección y la fotografía de la segunda unidad.

Ese mismo año participó en «The Black Stallion» (1979) con tomas adicionales. Así comenzó una carrera que incluye «The Entity» (Sidney J. Furie, 1982), «The Outsiders» y «Rumble Fish» (Francis Ford Coppola, 1983), «St. Elmo’s Fire» (Joel Schumacher, 1985), «The War of the Roses» (Danny DeVito, 1989) o «Hoffa» (Danny DeVito, 1992). Por esta última obtuvo su única nominación al Óscar y ganó el premio de la American Society of Cinematographers.

Burum es célebre, por supuesto, por su colaboración con Brian De Palma, con quien rodó ocho películas desde «Body Double» (1984) hasta «Mission to Mars» (2000). Entre ellas se encuentran «The Untouchables» (1987), por la que fue nominado por sus compañeros de la ASC a la mejor fotografía del año, «Carlito’s Way» (1993) y «Mission: Impossible» (1996).

Iluminación de Stephen H. Burum en Something Wicked This Way Comes

Análisis del estilo visual

A priori, la fotografía de «Something Wicked This Way Comes» debía de ser un proyecto muy interesante para Burum. Por su temática, la película debería haber poseído una enorme atmósfera, tensión e imágenes cautivadoras. La producción recurrió a un diseñador especialista a tal efecto, Richard MacDonald —«The Servant» (1963), «Exorcist II: The Heretic» (1977)—, para construir el pueblo en el que transcurre la acción y la propia feria que centra la narrativa.

Pero, bien sea porque la producción fue fallida o por otro motivo, el resultado final es un tanto deslavazado y solo consigue resultados óptimos de manera muy puntual. Burum, un hombre de formación clásica —fue ayudante de directores de fotografía como James Wong Howe cuando estos acudían a impartir clases— y amante del cine negro en blanco y negro de los años cuarenta y cincuenta, recoge las nuevas tendencias de los ochenta con el espíritu de décadas pasadas, quizá su principal sello de identidad.

Como en otras películas, Burum emplea normalmente luz suave sobre los actores, siempre mediante luces Fresnel filtradas o rebotadas, pero mucha luz dura sobre los decorados y los fondos. Por ello, sus imágenes suelen tener mucha profundidad y un fuerte contraste, algo también aplicable a «Something Wicked This Way Comes».

Contraste entre luz suave y decorados en Something Wicked This Way Comes

Esto la distingue de películas estéticamente punteras de su misma época, como el trabajo de Allen Daviau en «E.T. the Extra-Terrestrial» (1982). Burum sigue la estela de los clásicos norteamericanos y rechaza técnicas como la iluminación desde una única fuente, la difusión o los contraluces que estaban tan de moda a raíz de «Alien» (1979) o «Blade Runner» (1982).

Sus escenas nocturnas, uno de sus puntos fuertes en otras películas, son aquí irregulares. En algunos momentos utiliza de forma muy correcta luces de arco en los fondos o los entonces todavía novedosos HMI; en otros, cuando los jóvenes protagonistas atraviesan los bosques o se dirigen hacia la feria siniestra del título, se percibe claramente un exceso de luz.

También hay exteriores diurnos en los que la luz de relleno sobre Jonathan Pryce o Jason Robards resulta excesiva y está más cerca de un western de los años sesenta que de una película de los ochenta. Son inconvenientes que el operador puliría en obras posteriores.

Exposición, densidad y contraste

La relación entre exposición, densidad, latitud y contraste en el negativo se desarrolla en El Negativo Cinematográfico (III): exposición, fotometría, densidad y latitud.

Escena nocturna de Something Wicked This Way Comes fotografiada por Stephen H. Burum

Conclusión final

Los resultados son, por lo tanto, irregulares, pero no menos que los de la propia película, cuya premisa debería haber producido una obra muy superior. Bien sea por los problemas entre Bradbury y Clayton durante el rodaje —dejaron de hablarse cuando el director contrató a otro guionista para reescribir el libreto de Bradbury— o porque Clayton fue apartado durante la posproducción, lo cierto es que el proyecto perdió su unidad.

La película fue completada con escenas rodadas posteriormente, como el pastiche de las tarántulas, y con numerosos efectos visuales que no estaban previstos inicialmente. Teniendo en cuenta la trayectoria y el talento de los nombres implicados, el resultado es bastante decepcionante.

Vista en HDTV

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.

Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.

Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.