Título en España: Gravity
Año de Producción: 2013
Director: Alfonso Cuarón
Director de Fotografía: Emmanuel Lubezki, ASC, AMC
Ópticas: Arri/Zeiss Master Primes
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ArriRaw, 2.8K) + 65mm, 2.4:1
Otros: fotografía adicional de Michael Seresin, BSC
Vista en DCP 3D
Alfonso Cuarón convierte una historia de supervivencia extremadamente sencilla en un ejercicio de estilo cuya imagen, sonido y planificación alcanzan un nivel técnico superlativo.
La película
«Gravity» (2013) supuso el regreso a la dirección cinematográfica del mexicano Alfonso Cuarón, autor de «A Little Princess» (1995), «Y tu mamá también» (2001) y «Children of Men» (2006). Su argumento es extremadamente simple: dos astronautas, interpretados por Sandra Bullock y George Clooney, reparan su nave desde el exterior cuando los restos de otra accidentada impactan sobre ellos, les impiden regresar y los dejan aislados en el espacio, en condiciones de difícil supervivencia.
La premisa no es más que una excusa para que Cuarón ejecute un ejercicio de estilo con una imagen y un sonido superlativos. Funciona mejor como una atracción de parque temático que como narrativa pura, pese a ciertos momentos de gran intensidad dramática provocados precisamente por la perfección técnica y la pericia de los cineastas. Apenas existe desarrollo de personajes u otra pretensión más allá de mostrar una historia de supervivencia en primera persona.

El director de fotografía
El director de fotografía es el compatriota de Cuarón y uno de sus colaboradores más fieles, Emmanuel Lubezki, ASC, AMC. Antes de cumplir los cincuenta ya estaba considerado uno de los grandes nombres de su profesión, pues había demostrado un dominio igualmente singular de la luz artificial y la natural. «A Little Princess» (1995) y «Sleepy Hollow» (1999), sus dos primeras nominaciones al Óscar, son claros ejemplos de atmósferas recreadas en estudio.
Más tarde se reveló como un magnífico operador trabajando exclusivamente, o casi, con luz natural o disponible para Terrence Malick en la programada «The New World» (2005) y «The Tree of Life» (2011), y para el propio Cuarón en «Children of Men» (2006), sus otras tres candidaturas al premio de la Academia hasta ese momento. Por «Gravity» obtuvo posteriormente su primer Óscar y el premio ASC.
Precisamente «Children of Men» podría considerarse en muchos aspectos la obra cumbre de la década anterior en materia de fotografía cinematográfica, por su cuidada puesta en escena, su inmaculada iluminación naturalista, sus impactantes planos secuencia y una perfección técnica digna del mejor Stanley Kubrick. El cineasta nacido en el Bronx y su perfeccionismo parecen también la principal inspiración de «Gravity».
Las raíces de la película parecen proceder de «2001: A Space Odyssey» (1968), aunque dejando de lado toda la metafísica que formaba parte de su núcleo. Tras cuarenta y cinco años de desarrollo y aparición de nuevas técnicas cinematográficas, quizá la película de Cuarón sea, junto a «2001», la que mejor había conseguido emular hasta entonces la sensación de vacío, soledad e inmensidad del espacio.

Análisis del estilo visual
El rodaje en decorados o escenarios reales es muy limitado. Solo algunos interiores de las naves, las tomas de los actores con sus trajes de astronauta o la aparición final del lago Powell son elementos reales filmados directamente. Este último fue escenario de la apertura —seguramente no de manera casual— de «Planet of the Apes» (1968), y aquí fue captado en celuloide y 65mm.
El resto, incluidos los fondos de la Tierra, las estrellas, el vacío y las naves espaciales, está generado por un amplísimo equipo de especialistas en efectos digitales estereoscópicos. Su trabajo justifica como pocas veces el visionado tridimensional, por las diferentes capas, distancias y relaciones de tamaño presentes desde el primer fotograma.
Formatos de gran imagen
El empleo puntual de 65mm conecta la película con la evolución de estos sistemas explicada en Formatos Cinematográficos (III): VistaVision, Todd-AO y Super Panavision 70.

Aunque el trabajo de Lubezki pretende asemejarse estilísticamente a sus últimas obras con Cuarón o Malick, creando una absoluta sensación de verosimilitud, recupera su faceta de maestro de la luz artificial. Recrea en estudio los efectos de la luz solar —la única fuente de iluminación del espacio— mediante enormes haces de luz dura sobre los personajes y los destellos que produce al incidir directamente sobre la lente.
Solo en los interiores de las naves, donde integra las luces en los paneles de mando o los decorados, realiza un trabajo más físico. Su labor es eminentemente técnica, sobre todo en comparación con sus obras de la década anterior, que no podrían ser más diferentes.

Con la excepción de los 65mm de la secuencia final, se trata de la primera película del operador mexicano rodada casi íntegramente en formato digital, debido a las necesidades de las tres dimensiones. No hay que olvidar que Lubezki fue uno de los pioneros de la HD desde «Ali» (2001), de Michael Mann, y que tanto «The Tree of Life» como especialmente «To the Wonder» (2012) ya contenían algún segmento digital.
Los dos siguientes títulos de Terrence Malick, rodados casi simultáneamente con «Gravity», parece ser que también utilizaron extensamente la Arri Alexa con grabadores Codex.

Más allá de la evidente perfección técnica, lo que diferencia a «Gravity» de cualquier película que confíe tanto en los efectos visuales digitales es la filosofía de Cuarón y Lubezki, ya presente en sus anteriores trabajos. Destacan el gusto por los largos planos secuencia —la película comienza con una toma de casi veinte minutos—, la renuncia a los planos de cobertura y un uso muy restringido de las focales, casi siempre tendente al angular o al gran angular, que aporta una enorme coherencia a la perspectiva.
Todo ello resulta decisivo para que el espectador se sienta inmerso, ya sea en 2D o 3D. En los muchos momentos en que Cuarón emplea el plano subjetivo o semisubjetivo, esa inmersión es casi total, siempre de la mano de una estética muy realista. El sonido sigue el minimalismo de la película de Kubrick y se aleja de las explosiones y ruidos espaciales de «Star Wars» o «Star Trek».
Es una película muy bien pensada y tremendamente calculada, cuya planificación resulta absolutamente brillante. El rodaje y los efectos no son más que la «mera» traslación del papel a la pantalla.

El neozelandés afincado en Inglaterra Michael Seresin, BSC —extraordinario director de fotografía de «Midnight Express» (1978), «Angel Heart» (1987) y «Mercury Rising» (1998), y colaborador de Cuarón en «Harry Potter and the Prisoner of Azkaban» (2004)— firma de manera muy prominente la fotografía adicional. Un compromiso previo impidió a Lubezki estar presente durante casi un tercio del rodaje.
Conclusión final
Por más que la historia no dé mucho de sí, el resultado estético, visual y auditivo es asombroso. De la misma manera que «Children of Men» maravilló por el realismo con el que describía el futuro del planeta, «Gravity» nos lleva, sitúa y abandona en el espacio: es lo más parecido a un simulador de gravedad cero que puede transmitirse a través de una pantalla. Constituye un logro indiscutible de todos los implicados, pero especialmente de su realizador, cuya filosofía visual y auditiva, ejecutada por cientos de artistas en estado de gracia, marca la diferencia frente a decenas de películas con medios similares y resultados de interés infinitamente inferior.
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.