Título en España: Knight of Cups
Año de Producción: 2015
Director: Terrence Malick
Director de Fotografía: Emmanuel Lubezki, ASC, AMC
Ópticas: Zeiss Master Prime, System 65
Formato y Relación de Aspecto: Super 35 + Panavision Super 70 + Arri Alexa (ArriRaw, 2.8K) + GoPro, 2.4:1
Otros: 4K Digital Intermediate. Fotografía de segunda unidad de Paul Atkins.
Vista en Blu-ray
Knight of Cups prolonga el naturalismo errante de Malick y Lubezki con una mezcla de formatos y una belleza visual tan brillante como, para el autor, progresivamente vacía.
La película
Séptima película de Terrence Malick, rodada aproximadamente al mismo tiempo que la siguiente —entonces conocida como «Weightless» y finalmente estrenada como «Song to Song» (2017)— y muy poco después de finalizar «To the Wonder» (2012).
Con este film, Malick continúa su etapa experimental y autobiográfica. Parece retomar la historia del personaje de Sean Penn en «The Tree of Life» (2011) y revivirla de la mano de Christian Bale, que interpreta a un guionista de Hollywood perdido ante la vida y el amor.
«Knight of Cups» es una película muy abstracta y de línea argumental muy débil. A Malick parece interesarle mover la cámara y seguir a Bale por su apartamento, lugares de arquitectura moderna, fiestas en Beverly Hills y antros de Las Vegas, mientras revive historias de amor propias junto a Cate Blanchett, Natalie Portman, Isabel Lucas, Freida Pinto o Imogen Poots, entre otras.
Wes Bentley, Brian Dennehy, Antonio Banderas, Armin Mueller-Stahl, Jason Clarke y hasta Ryan O’Neal también se pasaron por el rodaje de un film que, desgraciadamente, poco o nada aporta a lo ya visto en las dos películas anteriores del realizador de «The Thin Red Line» (1998).

El director de fotografía
El director de fotografía vuelve a ser el mexicano Emmanuel Lubezki [ASC, AMC], colaborador de Terrence Malick desde «The New World» (2005). Después trabajaron juntos en «The Tree of Life», «To the Wonder», el presente film y la citada «Song to Song»: cinco películas.
Es un récord, teniendo en cuenta que la primera película de Malick —«Badlands» (1973)— fue firmada por tres directores de fotografía diferentes y que, por diversos motivos, no repitió ni con Néstor Almendros —«Days of Heaven» (1978)— ni con John Toll —«The Thin Red Line»—.
Junto a Malick, Lubezki ha crecido mucho como director de fotografía. Pasó de ser un operador muy reconocido por su extraordinario uso de la luz artificial en estudio —con nominaciones al Oscar por «A Little Princess» (1995) y «Sleepy Hollow» (1999) al inicio de su carrera en Estados Unidos— a perfeccionar su trabajo basado en el uso y el estudio de la luz disponible, ya visible en «Y tu mamá también» (2001), de Alfonso Cuarón.
Después de «The New World» llegó un título emblemático como «Children of Men» (2006) y, posteriormente, sus tres Oscar consecutivos por «Gravity» (2013), «Birdman» (2014) y «The Revenant» (2015). Fue el primer director de fotografía de la historia en lograr tal hito y, por si había alguna duda, el operador más importante de nuestro tiempo.

Análisis del estilo visual
En «Knight of Cups», Lubezki vuelve a estar rodeado de su equipo habitual junto a Malick, que incluye al operador de cámara y Steadicam Jörg Widmer y al director de fotografía de segunda unidad Paul Atkins, con quien también ha trabajado en otras películas. Por supuesto, Jack Fisk vuelve a ocuparse del diseño de producción.
Sin embargo, este film, más que ningún otro de Malick —y eso que «To the Wonder» ya era una película íntegramente contemporánea—, da la sensación de que los cineastas han buscado y alquilado localizaciones en Los Ángeles y Las Vegas y han rodado en ellas sin apenas intervención, utilizándolas tal y como son en la realidad.
En el título inmediatamente anterior emplearon el celuloide —Super 35mm— como fuente principal, con algunos segmentos escasos en 65mm, HD —Red One MX— y hasta vídeo no profesional para instantes aislados. En «Knight of Cups», sin disponer de demasiada información al respecto, sí podemos aventurar que existe una mezcla de Super 35mm y Arri Alexa —ArriRaw, 2.8K—, siendo esta última quizá algo más utilizada que el celuloide.
Las cámaras GoPro hacen acto de presencia, junto con algo de 65mm de forma prácticamente testimonial. Al menos en Blu-ray, la mezcla de formatos no produce cambios dramáticos, aunque sí es perceptible la mayor limpieza del metraje de la Alexa como principal hecho diferenciador.

Estéticamente, «Knight of Cups» no es solo heredera de «The Tree of Life» y «To the Wonder», sino una continuación directa de esta última, con respecto a la cual introduce pocas variables. Al uso ya habitual en Malick y Lubezki de la luz disponible —favoreciendo las horas del día en que esta ofrece mayor calidad para el rodaje— se une ahora el empleo urbano y contemporáneo de la Arri Alexa.
Utilizada conjuntamente con los Arri/Zeiss Master Prime, la Alexa permite a Malick captar tomas nocturnas con la luz ambiente de Los Ángeles o de los clubes de Las Vegas. Aunque los avances tecnológicos posibilitan obtener un metraje de mayor calidad, muchas imágenes recuerdan al Michael Mann de «Collateral» (2004) en su búsqueda de una estética novedosa en HD.
En el caso de Malick, ello parece incluir hasta el uso de una obturación variable. Las imágenes poseen cierto aspecto de vídeo que no encaja mal del todo con el aire contemporáneo, moderno y estilizado de lo que parece contar, pero sí supone una involución con respecto a sus grandes creaciones.
Super 35, 65mm y captura digital en una misma película
Las diferencias entre estos soportes y formatos se desarrollan en la Guía de Formatos Cinematográficos: 35mm, CinemaScope, VistaVision, 70mm e IMAX.

Ello se debe, en opinión de quien suscribe estas líneas, a que lo mejor de su cine, a nivel estético, consistía en aprovechar al máximo las horas de rodaje —«Days of Heaven»— para buscar fantásticos episodios de luz natural; emplear enormes medios al servicio de un gran talento para la puesta en escena —«The Thin Red Line»—; o perseguir casi obstinadamente imágenes líricas, bellas y sorprendentes —«The Tree of Life»—, siempre acordes con el tono de la historia.
Mientras tanto, «Knight of Cups» —que contiene imágenes absolutamente brillantes e incluso grandes y fenomenales movimientos de cámara— parece tener muchos planos gratuitos y paisajes urbanos nocturnos que, más allá de resultar vírgenes ante los medios empleados por Malick y Lubezki, carecen de la cualidad especial de sus imágenes de antaño.
Nos encontramos ante un espectáculo visual que ofrece imágenes de calidad, como no podría ser de otra manera con estos cineastas a los mandos, pero muy alejadas del contenido anterior. Eso las hace huecas y vacías y, por ello, a veces carentes de demasiado sentido.

Conclusión final
Es cierto que la postura de Malick de ofrecer películas autobiográficas de corte experimental a estas alturas de su carrera es muy valiente y arriesgada, pero no por ello se debe caer en el elogio automático del autor. Siempre ha sido un cineasta en el que la parte visual era principal, pero acompañaba sus imágenes de un trasfondo, unos personajes y una narrativa con ciertos fines y sentido.
Como experimento, «To the Wonder» ya resultó fallida para muchos, pero todavía exploraba matices del mundo del cineasta que permanecían en la oscuridad. Con «Knight of Cups», Malick reincide absolutamente en todos sus métodos anteriores sin ofrecer una nueva perspectiva o mirada hacia ellos.
De este modo, una película nuevamente experimental, que cuenta prácticamente lo mismo y casi de la misma forma, resulta muy difícil de defender incluso para quienes defendimos «To the Wonder». Y ello a pesar de que, en el terreno puramente estético, las imágenes de «Knight of Cups» son una delicia tan superficial como las relaciones de Christian Bale en pantalla.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.