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Passion (2012) – Fotografía de José Luis Alcaine
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Rachel McAdams y Noomi Rapace en Passion (2012)

Passion (2012) – Fotografía de José Luis Alcaine

Título en España: Passion
Año de Producción: 2012
Director: Brian de Palma
Director de Fotografía: José Luis Alcaine, AEC
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray

Remake de «Crime d’Amour» (2010), de Alain Corneau, que permite al veterano Brian De Palma volver a realizar un ejercicio de estilo, aunque esta vez con resultados completamente fallidos.

La película

La historia gira en torno a la rivalidad entre una ejecutiva sin escrúpulos, interpretada por Rachel McAdams, y su asistente, Noomi Rapace, a raíz de un éxito profesional de la segunda que la jefa se adjudica sin miramientos. Ello da pie a De Palma para volver a la línea de «Obsession» (1976), «Dressed to Kill» (1980) o «Body Double» (1984).

El director introduce de nuevo elementos habituales en su cine, como la fuerte carga sexual, los sueños, su confusión con la realidad y un buen número de giros y sorpresas. Sin embargo, comenzando por su propio guion, De Palma se muestra en una forma pésima. No consigue obtener un buen partido de sus colaboradores —incluido el regreso del músico Pino Donaggio— ni de sus actrices, ni tampoco equilibrar la increíble trama con su puesta en escena. La película resulta fallida por completo y sobrepasa los límites de lo ridículo en más de una ocasión.

Rachel McAdams y Noomi Rapace en Passion (2012)

El director de fotografía

Desde mediados de los años setenta, la responsabilidad visual del cine del director neoyorquino había recaído casi siempre en el húngaro Vilmos Zsigmond —cuatro trabajos— y en el californiano Stephen H. Burum —ocho trabajos—. La retirada del segundo y la avanzada edad del primero seguramente fueron los motivos por los que el director de «Carlito’s Way» (1993) se vio obligado a buscar un nuevo operador para esta aventura europea, rodada íntegramente en Berlín con financiación franco-alemana.

Zsigmond, no obstante, había conseguido en 2006, a los 76 años, la única nominación al Óscar a la mejor fotografía para una película de De Palma, por «The Black Dahlia» (2006). Resulta muy sorprendente que el elegido para «Passion» no fuera un director de fotografía centroeuropeo —para la fallida adaptación de la novela de Ellroy se había sopesado al alemán Frank Griebe, habitual de Tom Tykwer—, sino el español José Luis Alcaine, AEC.

La labor de Alcaine en el cine español no se asemejaba al cine de De Palma ni en cuanto a género ni a estética. Precisamente Zsigmond y Burum han sido dos de los operadores contemporáneos que han utilizado altos niveles de intensidad y fuentes de iluminación duras y dirigidas con menos disimulo, dentro de un estilo más bien clásico. Quizá fuera «La piel que habito» (2011), con sus toques de thriller, la que convenciera a De Palma, si pudo verla antes del rodaje de «Passion». En cualquier caso, la elección de Alcaine resulta algo extraña.

Iluminación de José Luis Alcaine en Passion (2012)

Análisis del estilo visual

Lo que hace el operador español se parece mucho a la aproximación adoptada en la citada película de Pedro Almodóvar, al menos durante la primera mitad de la proyección. La localización principal es un moderno complejo de oficinas y el empleo exclusivo de luz fluorescente —técnica que podrá gustar o no, pero de la cual Alcaine es pionero y experto— constituye una decisión coherente, por ser el tipo de luz que realmente existe en estos entornos.

El problema reside en que esta luz, sobre Noomi Rapace y especialmente sobre Rachel McAdams, cuya tez aparece extraordinariamente pálida, quizá evoque glamour ocasionalmente en conjunción con el vestuario y el maquillaje. Pero en la mayoría de las escenas ni mejora el aspecto de las actrices ni las muestra favorecidas. La piel de McAdams queda sobreexpuesta con frecuencia y se empasta con el exceso de colores muy claros de los decorados y las localizaciones.

Luz fluorescente en las oficinas de Passion (2012)

La segunda mitad de la película —en la que De Palma pierde definitivamente un rumbo que nunca está cerca de llevar— incluye una iluminación absolutamente expresionista en un elevadísimo número de secuencias. Esta vez se emplean luces duras y persianas venecianas para crear un fuerte contraste y proyectar sombras sobre las paredes, siempre con un tono azul muy marcado.

El efecto podría haber funcionado de forma aislada en algún instante o secuencia, pero pierde por completo su interés al prolongarse durante muchos minutos. Termina convirtiéndose en algo desagradable e incómodo de ver, aunque no precisamente porque evoque el estado emocional que De Palma pretende mostrar.

Iluminación expresionista azul en Passion (2012)

«Passion» contiene algunos de los elementos de puesta en escena que hicieron famoso a De Palma: una lente de aproximación partida, numerosos e indisimulados zooms y una pantalla partida absolutamente torpe, que no aporta nada a la narrativa ni está particularmente bien ejecutada. Quizá lo más destacable sean las escenas de la segunda parte, aunque no para bien. A la iluminación expresionista se suman sus también famosos planos torcidos; como ocurre con la luz, el recurso falla por utilizarse en demasía y, más que sorprender, termina resultando molesto.

También resulta curioso que De Palma renunciase al formato panorámico anamórfico que tanto y tan bien había utilizado. Como en su anterior película con Zsigmond, el cineasta y Alcaine tampoco recurrieron al Super 35 si el motivo era utilizar lentes esféricas. Bajo el aspecto excesivamente blando del conjunto, la coincidencia de la relación 1.85:1 con el estándar televisivo no favorece demasiado la distinción entre este producto y los dirigidos desde un principio a ese medio.

Plano torcido y composición visual de Passion (2012)

Conclusión final

«Passion» es, por tanto, una película a evitar en todos sus aspectos. Parece escrita y rodada por un imitador de De Palma antes que por el propio cineasta, que desgraciadamente ya no sabe encajar sus obsesiones temáticas y recursos estilísticos con la frescura de antaño. Se pierde en una acumulación de juegos y giros absurdos que hace que la película patine por completo en todos los apartados y que ni siquiera pueda disfrutarse parcialmente por sus valores de producción, como sí ocurre con muchas de las obras fallidas del realizador, ya sean proyectos personales o meros encargos.

© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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