Título en España: Puro vicio
Año de Producción: 2014
Director: Paul Thomas Anderson
Director de Fotografía: Robert Elswit, ASC
Ópticas: Panavision Super Speed MKII y Cooke Speed Panchro
Emulsión: Kodak 5213 (200T) y 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray
Robert Elswit dota al universo narcótico de Paul Thomas Anderson de una textura fotoquímica muy marcada, colores intensos y una envolvente mezcla de luces cálidas y azules.
La película
Adaptación de una novela de Thomas Pynchon, ambientada en Los Ángeles en 1970, con la que Paul Thomas Anderson recupera una trama típica del cine negro y la actualiza, pasándola por su muy particular filtro. Joaquin Phoenix interpreta a un detective aficionado a las drogas que, tras recibir un encargo de una exnovia suya —Katherine Waterston—, pronto se ve envuelto en una complicada trama en la que, precisamente, debe buscarla a ella.
Con un reparto de secundarios que incluye rostros muy populares como Josh Brolin, Eric Roberts, Benicio Del Toro, Owen Wilson, Reese Witherspoon o Martin Short, la película lo tenía todo para convertirse en un nuevo clásico del director californiano.
Pero resulta fallida en casi todos los aspectos por culpa de un tremendo exceso de autocomplacencia, sus tomas y metraje alargadísimos y una trama que, tal y como está expuesta, resulta muy difícil de seguir y demasiado densa. El interés del espectador se va deshinchando poco a poco a medida que avanza la proyección. Solamente algunas escenas aisladas están a la altura del talento de su realizador, que aquí está tan despistado como su personaje principal.

El director de fotografía
Una vez más en la filmografía de Paul Thomas Anderson, el director de fotografía es el estadounidense Robert Elswit [ASC], que hasta entonces había rodado todas sus películas con la excepción de "The Master" (2012). De esta se hizo cargo Mihai Malaimare, Jr. por la incompatibilidad de fechas de Elswit, que se encontraba rodando "Mission: Impossible – Ghost Protocol" (2011).
Elswit, que ya era un veterano extraordinariamente bien considerado en Hollywood, comenzó su carrera en el departamento de efectos visuales de Industrial Light & Magic y a principios de los años ochenta ejercía como director de fotografía. Sin embargo, su carrera todavía no era demasiado prometedora a mitad de los noventa, cuando Anderson debutó con "Sydney" (1996), película con la que realizador y operador comenzaron su relación profesional.
Después vendrían "Boogie Nights" (1997), "Magnolia" (1999), "Punch-Drunk Love" (2002) y "There Will Be Blood" (2007), con la que Elswit ganó el que hasta entonces era su Oscar a la mejor fotografía.
Paralelamente al éxito de estas películas, especialmente en el sector de la crítica, la carrera de Elswit despegó con trabajos importantes como "Tomorrow Never Dies" (Roger Spottiswoode, 1997), "8mm" (Joel Schumacher, 1999), "Syriana" (Stephen Gaghan, 2005), "Good Night, and Good Luck" (George Clooney, 2005), "Michael Clayton" (Tony Gilroy, 2007), "The Town" (Ben Affleck, 2010) o la entonces reciente "Nightcrawler" (Dan Gilroy, 2014). Todo ello hacía de él uno de los operadores más sólidos del momento.

Análisis del estilo visual
"Inherent Vice" es la primera película de Anderson y Elswit —con la excepción de la primera— que renuncia al formato panorámico anamórfico. Anderson ya había utilizado una relación de aspecto 1.85:1 en "The Master" (2012), su anterior título, aunque en aquella ocasión empleando el formato de 65mm.
Ahora, sin embargo, Anderson utiliza el formato convencional de 35mm. Renuncia, como siempre, a una finalización mediante Digital Intermediate y la sustituye por un etalonaje fotoquímico tradicional, aunque la película sí fue exhibida en cines tanto en 35mm como en DCP e incluso, en algunos mercados selectos, hinchada a 70mm.

Lo cierto es que, si bien la película, al menos a juicio de quien escribe estas líneas, no funciona en absoluto, la fotografía de Elswit sigue la tradición de buenos trabajos junto a Anderson. Se ha hecho especial énfasis en su adquisición fotoquímica porque, precisamente, si algo destaca del film es la fuerte presencia de las emulsiones a lo largo del metraje.
Sin haber tenido acceso a artículos técnicos que detallasen su rodaje, da la sensación de que Elswit no solo recurrió a ópticas de estilo vintage, con sus características habituales de contraste reducido y tendencia a captar destellos, sino que parece haber optado por el revelado forzado. No lo habría hecho por la necesidad de incrementar la sensibilidad de sus emulsiones, sino para contrarrestar el bajo contraste de las ópticas, incrementar la saturación de color y obtener una prominente textura de grano.
El efecto está tan conseguido y es tan coherente a lo largo de la proyección que, de no ser porque Anderson es un conocido defensor de lo fotoquímico, podría llegar a parecer que el look de celuloide se hubiera obtenido mediante un proceso de posproducción.
Para ampliar: revelado y procesos de laboratorio
La guía El Negativo Cinematográfico (IV) explica el revelado forzado, su efecto sobre la sensibilidad, el contraste, el color y el grano, y su utilización como decisión técnica o estética.

Por lo demás, la fotografía destaca por el particular uso del color que lleva a cabo: como siempre en Anderson, mediante colores intensos y para nada desvaídos, a diferencia de otras recreaciones de época. Elswit emplea además un azul muy saturado para ambientar sus escenas nocturnas o las que suceden al anochecer, como la escena de apertura, en las que ejecuta una interesante mezcla con luces de los interiores algo más cálidas, de 3200 grados Kelvin.
Una vez conseguida esa particular textura, que ubica muy bien a la película en la época en la que se ambienta, el trabajo de Elswit es bastante convencional dentro de su altísimo nivel: luces integradas en los interiores nocturnos, mucha luz suave a través de una única fuente muy intensa en los interiores diurnos y exteriores ejecutados de la forma más sencilla posible.
Conclusión final
Quizá lo que peor le queda son algunos exteriores nocturnos con una imitación de la luz de sodio —mediante unidades de tungsteno filtradas con un gel tipo Urban Sodium— que no es demasiado bonita y, además, resulta algo plana.
Pero, por lo demás, se trata de un trabajo de gran altura que, desgraciadamente, está al servicio de la que hasta la fecha era la peor película de su director.
© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.