REDES SOCIALES
Copyright © Ignacio Aguilar
Punch-Drunk Love (2002): fotografía de Robert Elswit
9404
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-9404,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.4.6,qi-blocks-1.5.3,qodef-gutenberg--no-touch,qode-optimizer-1.2.3,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-smooth-scroll-enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.8.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-8.7.2,vc_responsive
Punch-Drunk Love: fotografía de Robert Elswit

Punch-Drunk Love (Embriagado de Amor, 2002) – Fotografía de Robert Elswit

Título en España: Embriagado de Amor
Año de Producción: 2002
Director: Paul Thomas Anderson
Director de Fotografía: Robert Elswit, ASC
Ópticas: Panavision Primo, E-Series, C-Series Anamorphic
Emulsión: Fuji Super F-125T 8532, Super F-250T 8552, Super F-500T 8572
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en 35mm & Blu-ray

Robert Elswit combina 35mm anamórfico, emulsiones Fuji y una luz más sencilla para acompañar la energía imprevisible de Paul Thomas Anderson.

La película

Extraño giro en la carrera del guionista y director norteamericano Paul Thomas Anderson, que en su cuarta película decidió apartarse de la gravedad de las tres anteriores —“Sydney”, “Boogie Nights” y especialmente “Magnolia”— y dio el papel protagonista del film al cómico Adam Sandler, generalmente identificado con un tipo de cine radicalmente diferente al de Anderson.

Sandler interpreta a un joven empresario con un carácter pasivo-agresivo, que es dominado por sus hermanas y tiene brotes de extrema violencia en situaciones insospechadas. Además de comenzar a salir con una compañera de trabajo de una de sus hermanas (Emily Watson), tiene problemas a raíz de haber llamado a una línea erótica y haber dejado sus datos personales, lo cual da pie a una serie de giros cuando además es víctima de un intento de extorsión.

Los resultados son extraños pero brillantes, pues el film raramente camina sobre un terreno firme, sorprendiendo constantemente al espectador con su energía y su poco ortodoxo desarrollo. Philip Seymour Hoffman interpreta al personaje que se halla detrás de la extorsión.

Adam Sandler y Emily Watson en Punch-Drunk Love

El director de fotografía

El director de fotografía fue nuevamente Robert Elswit [ASC], quien en ese punto de su carrera había rodado las tres películas anteriores de Anderson. Todavía a día de hoy sigue siendo su operador predilecto, con trabajos posteriores como “There Will Be Blood” (2007), por el que Elswit obtuvo el Oscar a la mejor fotografía, así como “Inherent Vice” (2014).

Desde “Punch-Drunk Love”, Elswit vio cómo se convertía en uno de los operadores más demandados de Hollywood y, por ello, no pudo rodar ni “The Master” (2012), de la que se hizo cargo Mihai Malaimare, Jr., ni “Phantom Thread” (2017), en la que Anderson decidió colaborar con los miembros de sus equipos de cámara e iluminación, en lugar de contratar a un director de fotografía propiamente dicho para reemplazar a Elswit.

Además de su colaboración con Anderson, Elswit es conocido por sus trabajos en “Tomorrow Never Dies” (Roger Spottiswoode, 1997), “MI:4” (Brad Bird, 2011) y “MI:5” (Christopher McQuarrie, 2015), y para los hermanos Tony y Dan Gilroy: “Michael Clayton” (2007) y “Nightcrawler” (2014).

Composición anamórfica de Robert Elswit en Punch-Drunk Love

Análisis del estilo visual

Aunque con sus títulos posteriores variase su tendencia, en esta época Paul Thomas Anderson todavía era claramente identificado con el formato panorámico anamórfico que había empleado con mucho acierto tanto en “Boogie Nights” como en “Magnolia”, de modo que no es extraño que para “Punch-Drunk Love” el director y su director de fotografía decidieran continuar con su uso.

Sin embargo, lo que sí cambiaron fueron sus emulsiones, siendo este uno de los films que comenzaron la estupenda etapa que tuvo Fuji durante unos diez años, antes de que, como hiciera Agfa en los noventa, se retirase del negocio, dejando sola a Kodak ante el auge de los medios de adquisición digital.

Además, en una época en la que comenzaban a proliferar los etalonajes digitales, que hicieron que las emulsiones fueran diseñadas con curvas más planas, las emulsiones Fuji empleadas aquí todavía pertenecían a la generación anterior —como las Vision1— y poseían, en el buen sentido, tanto grano como contraste. En este aspecto, “Punch-Drunk Love” no difiere de otros films de Anderson, puesto que busca extraer lo mejor de sus negativos con una finalización fotoquímica y sin filtros o procesos que degraden su calidad, que en exhibición en celuloide rivalizaba con la de los mejores títulos de la época.

Emulsiones, grano y acabado fotoquímico

La evolución de las emulsiones, sus curvas, sensibilidad y respuesta se desarrolla en la Guía del Negativo Cinematográfico: cámara, emulsión, exposición, revelado, escaneado y DI.

Color expresivo y emulsiones Fuji en Punch-Drunk Love

Estéticamente es un film también algo extraño, puesto que alterna muchos momentos en los que los cineastas buscan y captan imágenes muy naturales —incluida una estupenda hora mágica en el inicio— con otros que pretenden ser realistas. Es el caso de los interiores en la nave del personaje de Adam Sandler, en los que el exterior está quemado por pura elección de los cineastas, que bien podrían haber elevado los niveles del interior para reducir dicho efecto. En otros momentos, a través del uso del color, se producen ciertos efectos de estilización.

En este aspecto, es un film que sigue la estela de “Magnolia”, ya que las localizaciones en las que tiene lugar la historia son también mundanas y, en el fondo, parecidas. Visto todo ello con la perspectiva de los más de tres lustros transcurridos desde su estreno, lo cierto es que era una gozada ver películas contemporáneas con imágenes adquiridas en celuloide, ya que, de forma automática, su uso añadía cierta capa de interés a unas imágenes que, capturadas hoy en día con cualquiera de las cámaras digitales del momento, tendrían menos vida.

También ayuda, por supuesto, el hecho de que el anamórfico, con su particular perspectiva, desenfoque y, cómo no, destellos o flares, supone en sí mismo un medio de estilización de las imágenes.

Luz sencilla, color y flares anamórficos en Punch-Drunk Love

Conclusión final

Los resultados son bastante buenos, quizá no tan elaborados como los de otras películas de Anderson o de Robert Elswit, pero también hay que tener en cuenta que, después de la solemnidad de sus películas anteriores y especialmente del dramatismo de “Magnolia”, es seguro que ambos deseaban distanciarse de alguna manera de ese tipo de material y de dicha elaboración.

“Punch-Drunk Love” sigue siendo una película muy bien filmada, con abundante uso de la Steadicam y de tomas largas, pero sin llegar a los extremos y juegos visuales del film anterior. Y, en cierto modo, dichas pretensiones de minorar la elaboración también afectan a la luz de Elswit, que es más sencilla y directa, dejando que muchas veces sean el vestuario o el color de las localizaciones —por no decir las citadas emulsiones y lentes— los que proporcionen el aspecto visual que identifica el film, sin necesidad de grandes complicaciones para obtenerlo.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.