«The Hill»
Título en España: La Colina
Año de Producción: 1965
Director: Sidney Lumet
Director de Fotografía: Oswald Morris, BSC
Ópticas: Cooke Speed Panchro
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Otros: B/N
Premios: BAFTA a la mejor fotografía británica en blanco y negro
Oswald Morris combina blanco y negro, luz realista y angulares extremos para convertir el encierro teatral de Sidney Lumet en una experiencia plenamente cinematográfica.
La película
Extraordinaria adaptación cinematográfica de una obra de teatro de Ray Rigby y R. S. Allen, ambientada en una prisión militar en el norte de África durante la Segunda Guerra Mundial.
Allí es donde los británicos envían a los soldados que han protagonizado actos deshonrosos para el ejército de su Majestad: cobardía, indisciplina, rebeldía, negativa a seguir órdenes, etc. La prisión está dirigida con mano dura por un brigada —Harry Andrews, extraordinario, quizá en su mejor papel en cine— y por uno de sus oficiales, interpretado por Ian Hendry.
Hasta allí llega un grupo de cinco soldados nuevos, entre los que se encuentra Roberts, interpretado por Sean Connery. La dureza de las condiciones y de los castigos pronto provocará una situación inesperada.
Se trata de un gran film de Lumet, que dirige a sus actores con su habitual excelencia y, además, aporta su enorme oficio y talento detrás de la cámara. La historia va creciendo poco a poco hasta llegar a un tercio final en el que la calidad del texto, la puesta en escena, el brillante montaje y el reparto hacen de este uno de los mejores títulos de su director.

El director de fotografía
Con exteriores rodados en España —Málaga y Almería—, el director de fotografía fue el británico Oswald Morris [BSC]. Ganador del Óscar por su extraordinaria labor en «Fiddler on the Roof» (1971), de Norman Jewison, Morris fue uno de los directores de fotografía británicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
Su principal colaboración cinematográfica es la que le unió a John Huston desde «Moulin Rouge» (1952) hasta «The Man Who Would Be King» (1975), dejando por el camino títulos como «Moby Dick» (1956) o «The Mackintosh Man» (1973).
Representante de la mejor escuela británica y compañero de generación de directores de fotografía como Geoffrey Unsworth, Freddie Francis, Christopher Challis, Guy Green o Douglas Slocombe, Morris trabajó además para J. Lee Thompson en «The Guns of Navarone» (1961), Stanley Kubrick en «Lolita» (1962) y Carol Reed en «Oliver!» (1968).
También colaboró con Joseph L. Mankiewicz en «Sleuth» (1972), Ronald Neame en «The Odessa File» (1974) o Jim Henson y Frank Oz, para quienes rodó al final de su carrera «The Dark Crystal» (1982). Morris rodó un total de cuatro películas para Sidney Lumet, comenzando por la presente, así como tres films consecutivos a finales de los setenta: «Equus» (1977), «The Wiz» (1978) y «Just Tell Me What You Want» (1980).

Análisis del estilo visual
Rodada en blanco y negro, «The Hill» es una película típica de Sidney Lumet en dos aspectos. El primero de ellos es, sin ningún género de dudas, la pretensión habitual del director de lograr que lo que vemos en pantalla sea muy natural y muy realista.
Lumet y Morris lo consiguen gracias a un estilo de iluminación muy moderno para la época. En gran medida, el director de fotografía evita el uso de la habitual luz de relleno en exteriores diurnos, incluso en aquellos que tienen lugar bajo el sol del sur de España durante el mes de septiembre, cuando fue rodado el film.
En esta parte de la película, que se corresponde principalmente con el primer tercio de proyección, Morris deja que la propia tierra clara del suelo sobre el que fue construido o adaptado el campamento-prisión haga las veces de material reflectante. Por ello, el británico no tiene que preocuparse de rellenar las sombras o los rostros de los personajes, que generalmente están algo oscuros, pero conservan más que suficiente detalle para que los vea el espectador.

Pero lo que realmente resulta interesante son los interiores, que anticipan ya la excelencia de su trabajo en «Fiddler on the Roof». Gran parte de ellos hacen uso de una única fuente de luz lateral o a través de las ventanas.
Esta fuente por lo general es aún muy dura, pero crea un aspecto muy realista en los interiores, ya que la luz incide de forma muy similar a como lo haría de forma natural. A veces los fondos aparecen un poco quemados, como si la luz de Morris no fuera lo bastante intensa, pero el aspecto, dentro del realismo del film, es más que adecuado.
Particularmente interesantes son los interiores del pasillo de la prisión y de la celda, con luz integrada para las escenas nocturnas y haces de luz sobreexpuestos que entran a través de las ventanas, dejando que el blanco de los decorados también rellene las sombras.
El segundo aspecto que hace que el film sea típico de Lumet es la puesta en escena, muy controlada, que sigue la senda de «12 Angry Men» (1957).

Modificando de forma continua los ángulos y la altura de la cámara, Lumet consigue que cada línea de diálogo, cada frase o incluso cada expresión o mirada de sus actores consiga el efecto exacto que pretende el director, incluyendo el fuerte histrionismo de la parte final de la proyección, en la cual el éxito de Lumet como cineasta queda más que patente.
Además de los numerosos travellings o incluso una cámara al hombro que colabora con el citado realismo que buscaba el director, la puesta en escena de «The Hill» destaca porque Lumet rueda a sus actores desde muy cerca y casi siempre con focales muy angulares, entre 18mm y 25mm. Los rostros aparecen así deformados con mucha frecuencia y la intensidad y el impacto de lo que vemos en pantalla son aún mayores. Son frecuentes los rápidos cortes de montaje entre personajes que el director mantiene encuadrados con angulares contrapicados.
Cooke Speed Panchro y ópticas esféricas
La historia, las características y las distintas familias de objetivos esféricos se desarrollan en la Guía de Ópticas de Cine: lentes esféricas, anamórficas y Full Frame.
Conclusión final
Los resultados son, desde el punto de vista cinematográfico, muy, muy buenos. Lumet demuestra una vez más que, por más que los orígenes de una película se encuentren en una obra teatral, e incluso que uno de sus puntos más fuertes sea la interpretación de todos y cada uno de los actores, ello no está reñido en absoluto con dotarla de un aspecto formal y una puesta en escena cien por cien cinematográficos.
Al contrario: un muy buen texto como el presente y unas excelentes interpretaciones son matizados y mejorados por la excelente puesta en escena, mientras que la fotografía de Oswald Morris, absolutamente realista y avanzada para la época, proporciona el ambiente natural y veraz necesario para que nosotros, como meros espectadores o testigos de lo sucedido en el interior de la prisión, nos sintamos casi partícipes de la acción.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.
Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.
Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.