The Mackintosh Man (El Hombre de Mackintosh, 1973) – Fotografía de Oswald Morris
«The Mackintosh Man»
Título en España: El Hombre de Mackintosh
Año de Producción: 1973
Director: John Huston
Director de Fotografía: Oswald Morris, BSC
Ópticas: Panavision Esférico
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Oswald Morris compensa la escasa implicación de John Huston con una fotografía fría, grisácea y moderna, basada en luz difusa y zooms Cooke.
La película
Thriller escrito por el futuro director Walter Hill, adaptando una novela de Desmond Bagley, que tiene como protagonista a un agente (Paul Newman) que se hace pasar por un ladrón de joyas para acabar en prisión y, de esta forma, obtener la cobertura necesaria para poder introducirse en una organización criminal.
A pesar de que la película fue dirigida por John Huston, lo cierto es que sus resultados no están a la altura de lo que cabría esperar. El guion de Hill, que parece ser que fue reescrito bastantes veces, resulta confuso, y la narrativa de Huston, poco interesado en el film, hace muy poco por mejorarlo. Por ello, se trata de una película muy por debajo de las expectativas generadas por los nombres de los implicados. Dominique Sanda, James Mason, Ian Bannen, Michael Hordern y Harry Andrews secundan a Newman en el papel principal.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el británico Oswald Morris [BSC], quien trabajó en un total de ocho películas con John Huston, incluyendo «Moulin Rouge» (1952), «Moby Dick» (1956) y «The Man Who Would Be King» (1975).
Ganador del Óscar a la mejor fotografía en 1971 por su fenomenal trabajo en la película de Norman Jewison «Fiddler on the Roof», Morris representa, junto a nombres como Freddie Young, Geoffrey Unsworth, Jack Cardiff, Douglas Slocombe, Gilbert Taylor o Freddie Francis, lo mejor de la escuela británica clásica.
Trabajó para Stanley Kubrick en «Lolita» (1962), J. Lee Thompson en «The Guns of Navarone» (1961), Martin Ritt en «The Spy Who Came in from the Cold» (1965), Sidney Lumet en «The Hill» (1965), Carol Reed en «Oliver!» (1968) y Joseph L. Mankiewicz en «Sleuth» (1972).
También colaboró con el británico Ronald Neame, antiguo director de fotografía con el que Morris trabajó antes de alcanzar el puesto, en películas como «Scrooge» (1970) o «The Odessa File» (1974). Incluso tuvo la oportunidad de poner su granito de arena en la serie Bond, ya que fue sustituto de Ted Moore mediado el rodaje de «The Man with the Golden Gun» (1974).

Análisis del estilo visual
De acuerdo con Morris, Huston se tomó tan poco interés en este film —para decepción de Paul Newman, que venía de rodar otra película con el director el año anterior— que con frecuencia llegaba tarde y con escasa preparación al rodaje, por lo que su equipo de cámara tuvo que tomar parte activa en la puesta en escena de la película.
Morris acababa de ganar el Óscar y aquí realiza un trabajo más que correcto, pero que tampoco tiene un gran interés. Se trata de un film de estética fría y grisácea, en el que el director de fotografía realiza un trabajo bastante moderno: huye en todo momento de las luces duras que todavía empleaban muchos de sus compañeros de generación y apuesta, por el contrario, por un estilo de luz rebotada y difusa que resulta mucho más atrevido que el clásico esquema de las tres luces duras.

No lo hace Morris en pos de un estilo realista o naturalista. Si bien es cierto que la no utilización de luces directas o dirigidas contra los actores resulta automáticamente más natural, en este film no hay una luz justificada o con una procedencia lo suficientemente marcada como para considerarlo estrictamente naturalista, a pesar de que el aspecto sea, en consecuencia, más veraz que el que se empleaba anteriormente.
Sí son mucho más naturales los exteriores británicos o malteses, en los que Morris prescinde, en la medida de lo posible, de sus aparatos de iluminación cinematográfica. El contraste reducido de los cielos encapotados —que colaboran activamente con el aspecto frío y grisáceo que identifica el film— es más que suficiente para reducir el contraste y evitar el uso de la luz de relleno.

Los zooms Cooke Varotal
Los Cooke Varotal 20-100mm T3.1 y 25-250mm T4 fueron herramientas decisivas para el uso expresivo de la focal variable durante los años setenta. Su diseño y evolución se explican en la Guía de Ópticas de Cine (II).
Conclusión final
La puesta en escena de John Huston y Morris, que renuncia al formato panorámico anamórfico, evidencia además que los cineastas contaban con los nuevos zoom Cooke que acababan de salir al mercado al comienzo de la década de los setenta: 20-100mm T3.1 y 25-250mm T4. El film está rodado íntegra o casi íntegramente con focal variable, que también se emplea para hacer zoom durante bastantes tomas, incluyendo la de apertura en Londres.
Los resultados, a nivel estético, son más que correctos, como indicábamos; de hecho, están bastante bien, ya que incluso los exteriores nocturnos están bien resueltos por Morris. Pero ni enamoran ni hacen que el visionado de una película tan convencional —por no decir decepcionante— sea mucho más llevadero.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.
Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.
Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.