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The Immigrant (2013) – Fotografía de Darius Khondji
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The Immigrant (2013), fotografía de Darius Khondji

The Immigrant (El sueño de Ellis, 2013) – Fotografía de Darius Khondji

Título en España: El sueño de Ellis
Año de producción: 2013
Director: James Gray
Director de fotografía: Darius Khondji, ASC, AFC
Ópticas: Cooke Xtal Express (J-D-C), Technovision Cooke/Zeiss, Elite y Angénieux Optimo
Emulsiones: Kodak 5213 (200T) y 5230 (500T)
Formato y relación de aspecto: 35 mm anamórfico (J-D-C/Technovision/Elite Scope), 2.40:1
Otros: 4K Digital Intermediate
Vista en DCP

Darius Khondji recrea la Nueva York de los años veinte mediante una imagen fotoquímica sepia, granulada y profundamente subexpuesta que lleva hasta el límite la herencia visual de Gordon Willis.

La película

Estupendo melodrama ambientado en Nueva York a comienzos de los años veinte. Tiene como protagonista a una joven inmigrante polaca (Marion Cotillard) que llega a los EE. UU. en barco junto a su hermana, pero esta es retenida en cuarentena en la isla de Ellis debido a una enfermedad pulmonar.

Un hombre (Joaquin Phoenix) se ofrece a ayudarla y le proporciona un lugar para dormir, pero las penurias y necesidades económicas pronto hacen que su vida tome otra dirección. La aparición de un mago (Jeremy Renner) que se interesa por ella le hace dudar acerca de qué camino seguir.

«The Immigrant» llegó a las pantallas españolas casi un año después de su estreno en el Festival de Cannes de 2013. Pero esta deficiente distribución —que también afectó a su estreno en los EE. UU., producido poco antes que el español— no impide que se trate de un trabajo de la importancia que a estas alturas cabía esperar del realizador de «Little Odessa» (1994), «The Yards» (2000), «We Own the Night» (2007) y, especialmente, la notabilísima «Two Lovers» (2008).

Con esta última comparte una dirección sobria, estupendas actuaciones y una historia muy humana, que en este caso conlleva una soberbia recreación de época y un gusto refinado por el detalle, además de una referencia cinematográfica a la que se homenajea durante todo el metraje.

The Immigrant (2013), Marion Cotillard en la isla de Ellis

El director de fotografía

El director de fotografía de «The Immigrant» es el francés de origen iraní Darius Khondji [ASC, AFC], cuya larga y prestigiosa carrera lo sitúa como uno de los referentes de la fotografía cinematográfica mundial.

En el momento original de esta reseña, esa consideración apenas se había correspondido con una presencia en los premios más importantes: solo contaba con la nominación al Oscar por «Evita» (1996). Posteriormente sumaría otras dos candidaturas por «Bardo, False Chronicle of a Handful of Truths» (2022) y «Marty Supreme» (2025).

Comenzó a llamar la atención de la mano de Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet, con «Delicatessen» (1991) y «La Cité des Enfants Perdus» (1995). Desde entonces emprendió una carrera a ambos lados del Atlántico que lo ha llevado a colaborar con algunos de los autores más importantes del cine de las últimas décadas.

Trabajó con David Fincher —«Se7en» (1995)—, Alan Parker —«Evita» (1996)—, Bernardo Bertolucci —«Stealing Beauty» (1996)—, Jean-Pierre Jeunet —«Alien Resurrection» (1997)—, Roman Polanski —«The Ninth Gate» (1999)— y Danny Boyle —«The Beach» (2000)—.

También colaboró con Woody Allen —«Anything Else» (2003), «Midnight in Paris» (2011), «To Rome with Love» (2012) y «Magic in the Moonlight» (2014)—, Sydney Pollack —«The Interpreter» (2005)—, Wong Kar-wai —«My Blueberry Nights» (2007)—, Michael Haneke —«Funny Games» (2007) y «Amour» (2012)— y Stephen Frears —«Chéri» (2009)—. Con ellos fue conformando una curiosa y casi siempre interesante filmografía.

The Immigrant (2013), fotografía de época de Darius Khondji

Khondji es un operador que destaca, sobre todo, por la personalidad que suele aportar a sus proyectos, a veces con un carácter poco comercial y arriesgado que contrasta con su carrera como director de fotografía publicitario, en la que precisamente opta por un marcado carácter estético para sus imágenes.

Ello pone de manifiesto una versatilidad que le permite adaptarse a muchos tipos de proyectos, aportando siempre un acabado de primera línea además de su sello propio.

Por otro lado, James Gray, que hasta la fecha había trabajado con operadores como Tom Richmond [ASC], el tristemente desaparecido Harris Savides [ASC] o Joaquin Baca-Asay, es un realizador cuyas raíces estéticas parecen inspiradas en los años setenta. Como Khondji, también es proclive a que sus imágenes tengan una fuerte personalidad, sin importarle los niveles de oscuridad, la utilización de colores apagados o una mezcla de naturalismo y atmósfera.

Su línea se aproxima mucho a los trabajos de Owen Roizman o, especialmente, Gordon Willis durante aquella década mágica. Por ello, la colaboración entre Gray y Khondji era, hasta cierto punto, predecible: ambos se mueven en una onda parecida.

The Immigrant (2013), iluminación de baja intensidad y tonos sepia

Análisis visual

Aunque Gray y Khondji no lo mencionan específicamente y hacen referencia a la pintura de Caravaggio como inspiración visual, cada uno de los fotogramas parece inspirado en el trabajo de Willis en las secuencias de época —con Robert De Niro— de «The Godfather, Part II» (Francis Ford Coppola, 1974).

La referencia es más que obvia, ya que el acabado estético —fotografía, arte y vestuario— es calcado, pero parece ser mucho más profunda. «The Immigrant» se desarrolla prácticamente en los mismos lugares que aquellos flashbacks: calles muy similares a las de la Pequeña Italia, un apartamento extraordinariamente parecido al del personaje de De Niro, un rellano de acceso, un teatro, tiendas y restaurantes y, por supuesto, la isla de Ellis.

Gray utiliza alguna localización más, como el parque o los túneles, además de algún exterior nocturno. Pero, durante gran parte de un metraje que transcurre generalmente en interiores, los lugares parecen extraídos —y recreados físicamente o mediante CGI— directamente de los diseños o localizaciones escogidos por Dean Tavoularis para el film de Coppola, incluyendo además su extraordinario detalle.

The Immigrant (2013), recreación de la Nueva York de los años veinte

La principal diferencia entre ambas películas —las cuatro décadas que las separan no impiden que la estética sea tan parecida— es que, mientras Willis rodó en esférico principalmente con ópticas Bausch & Lomb Super Baltar, Khondji recupera el formato panorámico anamórfico que James Gray no utilizaba desde «The Yards».

Y, por supuesto, lo hace recurriendo a sus ópticas favoritas en este formato: las Cooke Xtal Express (J-D-C Scope) y Technovision Cooke, diseñadas respectivamente por Joe Dunton y Henryk Chroscicki mediante la adaptación al anamórfico de las Cooke Speed Panchro S3/S2 fabricadas entre los años cuarenta y finales de los sesenta.

Complementadas por alguna focal adicional creada a partir de elementos Zeiss, por los teleobjetivos Elite y por un Angénieux 24–290 mm con convertidor trasero, Khondji creó un juego de ópticas que aprovecha el negativo de 35 mm al completo, pero con una gran suavidad y un contraste reducido que retrotraen inmediatamente a la época en la que tienen lugar los acontecimientos.

Khondji recurre además a filtros Pro-Mist y al flasheado mediante el dispositivo Varicon de Arri, mientras que Willis empleó filtros de bajo contraste. Como los métodos de Khondji, estos también causaban un halo en torno a las fuentes de luz, especialmente cuando aparecían sobreexpuestas en pantalla.

Para ampliar las características de las Cooke Xtal Express, Technovision y otros juegos anamórficos, consulta la Guía de Ópticas de Cine (V): juegos de lentes anamórficas.

The Immigrant (2013), Cooke Xtal Express y flasheado con Varicon

Pero, dejando de lado las elecciones técnicas y quizá una tendencia de Khondji a retratar a Marion Cotillard de la forma más favorecedora posible —dentro de los márgenes que le ofrece la estética global, que nunca se ve comprometida—, el trabajo del operador franco-iraní es la imitación más perfecta que jamás se ha realizado del trabajo de Willis.

Khondji recurre a niveles de luz muy bajos, con una fuerte subexposición realizada en cámara y no en posproducción, luz cenital y un aspecto global amarillento que prácticamente elimina cualquier color excepto el sepia, los marrones y los grises.

Aunque la luz muchas veces proviene de arriba, Khondji, como hacía Willis, también la justifica en las ventanas o las fuentes integradas siempre que puede. Aun así, el uso de fuentes cenitales suaves o de luz rebotada que incide desde arriba es la característica general de un trabajo en el que Khondji, una vez más, emplea su filosofía de iluminar los espacios y no a los actores.

Los exteriores nocturnos son escasos, pero Khondji recurre en ellos a unidades de tungsteno situadas lejos. No le importa que la oscuridad, el negro y la subexposición se apoderen de las imágenes, de modo que asume muchos riesgos y prácticamente huye de cualquier concesión comercial.

The Immigrant (2013), exterior nocturno subexpuesto con luz de tungsteno

Conclusión final

En términos globales, se trata de una fotografía elaboradísima, de esas que a veces son tan extremas que solo son posibles si, junto al director de fotografía, se encuentra un realizador que quiera exactamente ese aspecto tan personal y específico, que lo apoye y que además tenga la fuerza de frenar cualquier voz de la producción a la que la escasa convencionalidad de las imágenes pueda inspirar temor.

El aspecto global es magnífico, con una textura fotoquímica que transporta totalmente al período retratado y en la que el escaso contraste, el grano y los negros —no siempre absolutamente densos— son fundamentales. A ello se añade una puesta en escena pausada, muy sobria y elegante, de rico clasicismo, pero que también incluye instantes virtuosos de planificación, como la toma que cierra la película: una brillante composición de dos planos diferentes mediante técnicas digitales.

La única duda que plantea un trabajo tan estupendo es si todo este talento y despliegue —especialmente para una producción relativamente modesta, de 16,5 millones de dólares— no deberían haberse focalizado en utilizar «The Godfather, Part II» como punto de partida e ir más allá en busca de una personalidad propia.

Como indicábamos, hay que tener —y Khondji y Gray la tienen— mucha personalidad, no solo estilística, para realizar una obra tan arriesgada estéticamente e ir tan lejos en este aspecto. Pero ¿es «The Immigrant» original cuando prácticamente nunca pretende ir un solo paso más allá que su modelo y se «conforma» con imitarlo?

© Ignacio Aguilar, 2014. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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