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The Purple Rose of Cairo (La Rosa Púrpura del Cairo, 1985) – Fotografía de Gordon Willis - Ignacio Aguilar The Purple Rose of Cairo (1985): fotografía de Gordon Willis
19813
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"La Rosa Púrpura del Cairo" (The Purple Rose of Cairo, Woody Allen, 1985) - Cinematography by Gordon Willis, ASC

The Purple Rose of Cairo (La Rosa Púrpura del Cairo, 1985) – Fotografía de Gordon Willis

«The Purple Rose of Cairo»
Título en España: La Rosa Púrpura del Cairo
Año de Producción: 1985
Director: Woody Allen
Director de Fotografía: Gordon Willis, ASC
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en HDTV

Fábula romántica y artificio invisible: Gordon Willis convierte la sencillez de Allen en una lección de control óptico, exposición y puesta en escena.

La película

Curiosa película, de corte fantástico a la vez que romántico, dentro de la filmografía de Woody Allen: durante la época de la Gran Depresión, una mujer (Mia Farrow), casada con un hombre holgazán y violento (Danny Aiello), trata de evadirse de su realidad cotidiana acudiendo al cine en cuanto puede. Y en uno de esos pases, uno de los personajes de la película (Jeff Daniels), se escapa de la pantalla para huir junto a ella.

La premisa —utilizada años después en «Last Action Hero»— está muy bien llevada por Allen en cuanto a su tono, más de fábula que de realidad, y está muy bien soportada sobre los hombros de Mia Farrow, perfecta en su papel de mujer sumisa pero soñadora. Los resultados en general son estupendos, aunque su sencillez y relativo perfil bajo puedan provocar cierto menosprecio sobre los mismos, pues es una película con una idea clara y una personalidad muy definida, como bien demuestra su final. Dianne Wiest y Stephanie Farrow completan el reparto.

Mia Farrow en The Purple Rose of Cairo iluminada por Gordon Willis en las escenas del cine

El director de fotografía

El director de fotografía fue Gordon Willis [ASC], en la última de sus colaboraciones con Woody Allen. Parece ser que Allen contrató a Carlo Di Palma para su siguiente película, «Hannah and Her Sisters», después de que Willis no estuviera disponible, dando inicio a su relación.

Allen siempre declaró que aprendió mucho de Willis a raíz de empezar a trabajar con él en «Annie Hall» (1977), y en películas como «Interiors» (1978), «Manhattan» (1979), «Stardust Memories» (1980), «A Midsummer Night’s Sex Comedy» (1982), «Zelig» (1983) y «Broadway Danny Rose» (1984): el control que Willis aplicó a sus films con Francis Coppola —«The Godfather» y «The Godfather, Part II» (1972 y 1974)— o Alan J. Pakula —«Klute», «The Parallax View», «All the President’s Men» (1971, 1974 y 1976)— lo sitúan como uno de los directores de fotografía más innovadores, arriesgados e importantes de la historia del cine. De su etapa posterior destacan quizá «The Godfather, Part III» (Francis Coppola, 1990) y «Presumed Innocent» (Alan J. Pakula, 1990).

Fachada del cine en The Purple Rose of Cairo con fotografía de Gordon Willis y recreación de época

Análisis del estilo visual

«The Purple Rose of Cairo» es, a priori, una película muy sencilla y directa, pero en realidad esconde una maquinaria mucho más compleja de lo que su superficie pudiera indicar. De un lado, en su rodaje se distinguieron dos mitades de forma muy evidente: las escenas de la película en blanco y negro a cuya proyección asiste —y en la que acaba participando— la protagonista y, muy bien diferenciadas, todas las demás escenas en color, que atenderían a la realidad del personaje.

La película dentro de la película está fotografiada de manera evidente como una obra de los años treinta o cuarenta en blanco y negro: altos niveles de iluminación, emulsión Kodak 5222 Double-X, algo de difusión en cámara, luces directas, sombras duras, formato Academy próximo al 1.33:1, etc. Mientras que la película en sí, en 1.85:1, tiene localizaciones o sets muy controlados, estando diseñada como un film de época con un marcado tono nostálgico.

En ese sentido, existe una paleta de color de tonos marrones, grises y rojizos que está muy controlada y que sugiere en cierto modo el look de «The Godfather»; pero es una versión más amable, más dulce y desde luego menos oscura. Existe ese estilo de claroscuros, sombras y contraste, pero los personajes se mueven más en la luz que en las zonas de oscuridad. Curiosamente, siendo Willis uno de los operadores norteamericanos que empezaron a usar luz suave en los años setenta, en «The Purple Rose of Cairo» hay bastante luz dura en bastantes escenas.

Película dentro de la película en The Purple Rose of Cairo fotografiada en blanco y negro por Gordon Willis

En esta época Willis ya no dependía únicamente de emulsiones de 100 ASA forzadas, sino que la aparición de emulsiones de mayor sensibilidad le posibilitó hacer lo opuesto en algunos trabajos: escoger una emulsión de 400 ASA y sobreexponerla tratándola a 200 ASA. De esa manera minimizaba el grano y favorecía la exposición de las sombras, si bien, quizá, algo de su magia y riesgo se perdió con el cambio de proceso. Esto hace que técnicamente sea un film muy pulcro. En este caso concreto, Willis usó la Kodak 5294 (400T) para realizar dicha sobreexposición (posiblemente también la 5247, de 125T) y un filtro Low-Contrast #1.

Pero donde más se percibe la superlativa técnica de Willis es en las escenas del cine, con la proyección de la pantalla —la película dentro de la película— y los actores frente a la misma. Además de las dificultades logísticas de prever miradas, ángulos de cámara y ejes, la dificultad residía en exponer y sincronizar a la perfección la proyección con la cámara para que las imágenes re-fotografiadas, ahora en color, estuvieran bien expuestas, sin parpadeos, etc.

Solo había dos posibilidades: que los resultados fueran invisibles —perfectos— o que estuvieran mal. Y gracias a muchas pruebas, paciencia y trabajo previo, los resultados son exactamente tan idóneos como cabría esperar. Lo curioso es que probablemente muy pocos espectadores, más allá de los que trabajen en cine, sean capaces de imaginar siquiera la gran complejidad de realizar este tipo de escenas en la época analógica. También hay efectos de duplicación de Jeff Daniels que, por las manchas de la copia, parecen hechos en laboratorio y renunciando a mover la cámara, aunque con resultados muy satisfactorios.

Mia Farrow y Danny Aiello en The Purple Rose of Cairo con luz dura exterior y paleta de época de Gordon Willis

Conclusión

Así pues, «The Purple Rose of Cairo» es, como todos los films de Woody Allen junto a Gordon Willis, una película muy interesante desde el punto de vista visual. Pero tiene esa extraña virtud de hacer que su perfección en muchos aspectos pase desapercibida en gran medida.

Quizá, como iluminación propiamente dicha, recreación de época, etc. y aun siendo notable, no sea el mejor trabajo de Willis, cuyos mejores y más interesantes años estaban terminando ya en esta época. Pero en cuanto a control, disciplina del trabajo de cámara y puesta en escena, «The Purple Rose of Cairo» es tan sobria como la mejor parte de su filmografía, y además hace que su tipo de composición —frontal, simétrica, con focales medias, etc.— sea claramente perceptible en pantalla independientemente de quién fuera el director para el que trabajara.

Mia Farrow y Jeff Daniels en The Purple Rose of Cairo con composición lateral y tono nostálgico de Gordon Willis

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.

El Autor

Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en máster, como grados o diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.



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