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There Will Be Blood: fotografía de Robert Elswit
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There Will Be Blood (2007), fotografía de Robert Elswit

There Will Be Blood (Pozos de Ambición, 2007) – Fotografía de Robert Elswit

«There Will Be Blood»
Título en España: Pozos de Ambición
Año de Producción: 2007
Director: Paul Thomas Anderson
Director de Fotografía: Robert Elswit, ASC
Ópticas: C-Series, E-Series, Super High Speed, SP & Super Panazoom Cooke, Pathé
Emulsión: Kodak 5201 (50D) & 5217 (200T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Premios: Oscar a la Mejor Fotografía, American Society of Cinematographers, BAFTA (nom), British Society of Cinematographers

Robert Elswit y Paul Thomas Anderson construyen una imagen orgánica y rigurosamente fotoquímica mediante 35mm anamórfico, ópticas modificadas, luz natural y una aceptación deliberada del velo, la sobreexposición y el azar.

La película

Tan fantástica como libre adaptación de una novela de Upton Sinclair, “There Will Be Blood” (2007), en manos del cineasta californiano Paul Thomas Anderson, se convirtió en una de las grandes películas de su década. Por supuesto, la película también le debe mucho a la magnética presencia de Daniel Day-Lewis en el papel principal, que curiosamente hace que esta sea una obra prácticamente sobre ese personaje, cuando el cine anterior de Anderson había destacado precisamente por ser absolutamente coral.

En cualquier caso, el argumento gira en torno a los primeros buscadores y explotadores de petróleo de los Estados Unidos, siguiendo a Daniel Plainview —Day-Lewis— desde sus inicios como buscador de oro. Tras el accidente mortal de un compañero, adopta al bebé de este como hijo propio y juntos comienzan a comprar tierras y explotarlas en busca del oro negro.

Pero la codicia, la envidia y el difícil carácter del ambicioso Plainview, así como un desgraciado accidente, hacen que la relación entre padre e hijo se vuelva tormentosa. También lo es la relación de Plainview con el guía espiritual de la zona, interpretado por Paul Dano.

There Will Be Blood (2007), fotografía de Robert Elswit

El director de fotografía

El director de fotografía fue Robert Elswit, ASC, quien hasta la fecha había fotografiado todas las películas de Anderson: “Sydney” (1996), “Boogie Nights” (1997), “Magnolia” (1999) y “Punch-Drunk Love” (2002).

Sigue siendo el operador predilecto de Anderson, pero Elswit se encuentra muy demandado y en dos películas sus calendarios les impidieron coincidir: “The Master” (2012), en la que fue sustituido por Mihai Malaimare, así como “Phantom Thread” (2017), en la que Anderson decidió colaborar con su equipo de cámara y no convocar a un director de fotografía propiamente dicho para sustituir a Elswit.

Hasta su colaboración con Anderson, Elswit, nacido en 1950, era un director de fotografía no demasiado conocido, a pesar de sus colaboraciones con Curtis Hanson en películas como “The Hand That Rocks the Cradle” (1992) y “The River Wild” (1994), sus trabajos más destacables desde que ocupara el puesto de primer operador a comienzos de los ochenta.

En los años 2000, ya asimilada por Hollywood su importante asociación con Anderson, comenzó a ser muy demandado, con títulos como “Good Night, and Good Luck” (2005), su primera nominación al Óscar, o “Michael Clayton” (2007): el primero dirigido por George Clooney y el segundo con el actor delante de las cámaras y Tony Gilroy tras ellas.

Tras ganar el Óscar por “There Will Be Blood” (2007), se convirtió en uno de los directores de fotografía norteamericanos de mayor trabajo y prestigio, alternando películas «serias» y entretenimientos como “Mission: Impossible – Ghost Protocol” (2011) y “Mission: Impossible – Rogue Nation” (2015).

Robert Elswit y la fotografía de There Will Be Blood

Análisis del estilo visual

A fin de lograr que el aspecto de “There Will Be Blood” (2007), cuya acción transcurre principalmente en California durante el primer cuarto del siglo XX, fuera lo más veraz y auténtico posible, Paul Thomas Anderson tuvo la audacia de recurrir al estupendo diseñador de producción Jack Fisk, habitual de David Lynch, pero sobre todo de Terrence Malick, para el cual se ocupó precisamente de “Days of Heaven” (1978), uno de los títulos con los que siempre se ha comparado esta película.

Toda la ambientación, en forma de decorados, maquinaria y vestuario, rezuma autenticidad, circunstancia muy importante para un director de fotografía porque, al fin y al cabo, este fotografía lo que le ponen delante del objetivo. Además, “There Will Be Blood” (2007) está claramente marcada por el conocido mantra de Paul Thomas Anderson, especialmente en aquella época: rodaje en 35mm con finalización fotoquímica, formato panorámico anamórfico y utilización exclusiva de las emulsiones de grano más fino que les era posible emplear en las condiciones de iluminación de la película, hasta 200 ASA.

Como consecuencia, el grueso de la película está rodado con versiones modificadas de las series C y E de Panavision. De ahí que muchas tomas exteriores tengan un velo muy notorio y que las lentes sean especialmente sensibles a los destellos. La serie Super High Speed, con aperturas de hasta T1.1, tuvo que ser usada en muchos interiores, ya que la renuncia a una emulsión de 500T obligaba a Elswit a rodar muy abierto de diafragma.

Además, para algunos planos específicos, Anderson hizo que Panavision adaptase a su formato una lente Pathé 43mm de 1910 de su propiedad. Algunas tomas, como la de Plainview con el niño en el tren, están rodadas con ella. También se adaptaron a anamórfico un par de lentes esféricas de la serie Standard Prime de Panavision, la más antigua de todas.

Para profundizar en las ópticas anamórficas Panavision, sus distorsiones, destellos y diferencias frente a las lentes esféricas:

Formato anamórfico en cine: guía completa

Ópticas anamórficas Panavision y lente Pathé en There Will Be Blood

Estéticamente, “There Will Be Blood” (2007) es una película en la que Robert Elswit trata de hacer lo mínimo posible con la iluminación artificial, dejando que sea la luz natural y disponible la que realice por sí misma gran parte del verdadero trabajo de iluminación. Ello es especialmente evidente en los exteriores diurnos, en los que Elswit utiliza con mucha frecuencia fuertes sobreexposiciones que le permiten no tener que emplear siquiera luz de relleno.

Además, dichas sobreexposiciones afectan mucho a la imagen, ya que, a través del tratamiento antirreflectante especial —o la falta de este— que llevaban sus lentes, provocan que la imagen posea un fuerte velado de manera muy evidente. Son bastantes los exteriores en los que Elswit y Anderson ruedan durante los primeros rayos de sol del amanecer o los últimos del atardecer. Estos planos en la denominada “hora mágica” poseen una excelente calidad, con la luz suave y los extraños colores que caracterizan ese momento del día.

En los interiores día, Elswit utiliza mucha luz suave a través de las ventanas, produciendo a veces también ese citado efecto de velado. En los interiores noche predomina la luz cenital suave, a través de lámparas colgadas desde arriba con mucha difusión, o aparatos especiales que ya la llevan integrada, como los Rifa o las bolas chinas de papel.

En general, su trabajo deja tanta aleatoriedad a las sobreexposiciones, subexposiciones, luz directa del sol, contraluz y hora mágica que resulta muy orgánico, lo que hace que sea también más creíble.

Luz natural y hora mágica en There Will Be Blood

Conclusión final

El resultado es una película muy elaborada, pero de la manera más natural, sencilla y minimalista posible, incluyendo fuegos reales cuando Elswit tiene que iluminar las caras de los actores con hogueras o mirando el gran fuego durante la secuencia del accidente. A veces hay algún exterior nocturno en el que el director de fotografía se pierde un poquito y hay un exceso de luz, pero en general es un trabajo muy bien realizado y que apoya de manera fundamental —junto con los mencionados diseños de producción y vestuario— que la película tenga esa apariencia tan real y veraz.

Además, no hay que olvidar que la calidad de imagen, en proyección en 35mm y copias por contacto, era extraordinaria, en una época en la que aún no se había implantado la proyección digital pero muchas películas eran finalizadas digitalmente. Todo ello, unido al innato talento para la puesta en escena de Anderson, aquí ya notablemente más comedido que en los tiempos de “Boogie Nights” (1997) y “Magnolia” (1999), hace que la fotografía de “There Will Be Blood” (2007) resulte globalmente excelente y una justa ganadora de los premios de la Academia y de la American Society of Cinematographers, los únicos que ha ganado Elswit hasta la fecha.

Lo que nunca sabremos es qué hubiera ocurrido en ambos certámenes si Roger Deakins no hubiera comparecido a los mismos con dos de sus mejores obras, “The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford” (2007) y “No Country for Old Men” (2007), algo que seguramente hizo que los votos para el director de fotografía británico se dividieran y aún tuviera que esperar muchos años para alcanzar la estatuilla dorada.

Vista en 35mm & Blu-ray

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.