Black Christmas (Navidades Negras, 1974) – Fotografía de Reginald H. Morris
Título en España: Navidades Negras
Año de producción: 1974
Director: Bob Clark
Director de fotografía: Reginald H. Morris, CSC
Ópticas: Angenieux 20-120mm T2.9 y Kinoptik Tegea 9.8mm
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y relación de aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Premios: Canadian Film Award para Margot Kidder
Copia vista: Blu-ray
Reginald H. Morris convierte la textura extrema, el color saturado y la cámara subjetiva en los principales instrumentos de una película modesta pero decisiva para el cine de terror posterior.
La película
Curioso antecedente de «Halloween» (1978) y de toda la serie «Friday the 13th», en el que Bob Clark —director conocido sobre todo por «Porky’s» (1981) y su primera secuela— ya utiliza muchos de los elementos del género slasher.
Un grupo de chicas que vive en una residencia universitaria femenina es acosado telefónicamente por un perturbado que les grita obscenidades. Al mismo tiempo, una de las jóvenes lleva veinticuatro horas desaparecida, por lo que la policía comienza a escuchar las llamadas y a tratar de localizar su procedencia, con sorprendentes resultados.
Clark se centra más en crear suspense que en realizar sofisticadas escenas de asesinatos, aunque sin renunciar a ellas. Consigue una película irregular pero efectiva, especialmente en su parte final, con un reparto que incluye a Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder y John Saxon entre sus rostros más conocidos. Kidder recibió un Canadian Film Award por su interpretación.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Reginald H. Morris, CSC, hermano del célebre operador británico Oswald Morris, BSC, ganador del Óscar por «Fiddler on the Roof» (1971) y colaborador de John Huston a lo largo de su carrera. Entre sus títulos figuran «Moulin Rouge» (1952), «Moby Dick» (1956) y «The Man Who Would Be King» (1975), además de «The Guns of Navarone» (1961) y «Lolita» (1962).
Reginald Morris no tuvo una carrera tan destacada. Emigró a Canadá y allí estableció su relación con Bob Clark, con quien realizó sus películas más conocidas: el presente título, las dos primeras entregas de «Porky’s», «A Christmas Story» (1983) y «Murder by Decree» (1979).
También efectuó algunos trabajos poco habituales como operador de cámara a las órdenes de William A. Fraker y Gordon Willis —«The Fox» (1967) y «The Paper Chase» (1973), respectivamente—, además de labores de fotografía adicional en Canadá para «Superman» (1978).

Análisis del estilo visual
La imagen de «Black Christmas» destaca por muchos motivos, aunque curiosamente no pueda ser considerada una gran fotografía. Bob Clark y Reginald Morris optaron por una serie de decisiones técnicas que hacen que la película posea un aspecto muy especial, quizá también anticuado, pero muy efectivo para crear su atmósfera.
La película comienza con una serie de planos subjetivos del asesino adentrándose en la casa donde tendrán lugar los crímenes. Están fotografiados con una lente muy particular: el Kinoptik Tegea 9.8mm, la misma empleada por Stanley Kubrick en «A Clockwork Orange» (1971) y «The Shining» (1980), que destaca por su enorme ángulo de visión y su distorsión.

Aunque «Black Christmas» está rodada en formato esférico convencional, parece evidente que la inspiración de la secuencia de apertura de «Halloween» se encuentra aquí. Esta última fue rodada en anamórfico y con la Panaglide, clon de la Steadicam, pero el efecto del gran angular extremo y la cámara en mano es similar.
Además, «Black Christmas» posee una textura de grano muy fuerte y colores muy saturados. Ello parece indicar que Morris recurrió al revelado forzado —seguramente dos diafragmas— para poder rodar con niveles de luz relativamente reducidos y lentes zoom, lo que traería como consecuencia este aspecto tan especial.
Para ampliar: sensibilidad, emulsiones y grano
La segunda parte de El Negativo Cinematográfico explica cómo la sensibilidad, la exposición y el revelado afectan al grano, el contraste y la saturación del color.
Aunque la ejecución de la fotografía no es excesivamente sofisticada, Morris utiliza un aproximamiento moderno para la época. Gran parte de la película está rodada con luz rebotada y huye claramente del aspecto tradicional de la luz dura, todavía muy utilizado durante la primera mitad de la década de 1970.
Gracias a ese enorme grano en pantalla, a los negros sucios y a los colores supersaturados, el aspecto de «Black Christmas» es muy personal y efectivo. Todo ello redunda en una atmósfera agobiante que logra atrapar al espectador, por más que, si se analiza en detalle, la luz no sea del todo fina.

Conclusión final
Por todo ello, «Black Christmas» no es solo un claro antecedente de «Halloween», sino una película que, a pesar de ser modesta, resulta muy interesante porque sienta las bases del género que tan de moda estuvo desde finales de los años setenta y durante los ochenta.
Ni su estructura —comienza bien, de noche, con un buen asesinato, pero después vuelve con secuencias diurnas y un segmento sin demasiado interés— ni la ejecución son redondas en absoluto. Sin embargo, está lo suficientemente bien realizada, rodada y editada como para resultar meritoria.
Además, deja por el camino alguna imagen imborrable, como la chica muerta y envuelta en plástico sobre una mecedora, o el ojo que observa a la protagonista tras la rendija de una puerta, sin que nunca se llegue a saber quién se esconde detrás.
© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.