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Diamonds Are Forever (Diamantes para la Eternidad, 1971) – Fotografía de Ted Moore
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Diamonds Are Forever (1971), fotografía de Ted Moore, BSC

Diamonds Are Forever (Diamantes para la Eternidad, 1971) – Fotografía de Ted Moore

«Diamonds Are Forever»
Título en España: Diamantes para la Eternidad
Año de Producción: 1971
Director: Guy Hamilton
Director de Fotografía: Ted Moore, BSC
Ópticas: C-Series de Panavision, Angenieux 50-500mm T5.6
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: efectos visuales a cargo de Albert Whitlock y Wally Veevers [BSC]. Fotografía de segunda unidad de Harold Wellman [ASC].

Ted Moore, BSC, recupera para James Bond una fotografía clásica de luz dura, colores saturados y zooms anamórficos.

La película

Séptima entrega de la serie Bond, el personaje creado por Ian Fleming inicialmente interpretado por Sean Connery, quien después de rechazar el papel en el título inmediatamente anterior, «On Her Majesty’s Secret Service» (1969), volvió en este film para encarnar a Bond por última vez en la serie oficial. En esta película, que no es precisamente de las mejores de la misma, la acción principal se sitúa en Estados Unidos y, más concretamente, en Las Vegas, donde Bond sigue la pista de unos diamantes que le conducen hasta su famoso enemigo Ernst Blofeld (Charles Gray), que por supuesto tiene un plan maligno que el agente tratará de evitar.

Jill St. John, Lana Wood, Bruce Glover y Putter Smith, interpretando a un dúo de malvados ¿homosexuales?, completan el reparto junto a algunos miembros del casting original de la serie, como Lois Maxwell, Bernard Lee o Desmond Llewelyn, en los papeles de Moneypenny, «M» y «Q», respectivamente.

Diamonds Are Forever (1971), Sean Connery como James Bond

El director de fotografía

Con la vuelta a la dirección de Guy Hamilton, quien se había hecho cargo anteriormente de «Goldfinger» (1964), uno de los títulos más reputados de la serie, el director de fotografía volvió a ser el sudafricano Ted Moore [BSC]. Moore ya había rodado las cuatro primeras entregas del personaje de Ian Fleming: «Dr. No» (1962), «From Russia with Love» (1963), «Goldfinger» (1964) y «Thunderball» (1965).

Cuando los presupuestos ascendieron notablemente para rodar «You Only Live Twice» (1967), que tenía además un complejo decorado final diseñado por el habitual Ken Adam, los productores recurrieron a Freddie Young, que acababa de ganar dos Óscar por sus trabajos en «Lawrence of Arabia» (1962) y «Doctor Zhivago» (1965) para David Lean. Aunque Moore hizo lo propio por su trabajo en la estupenda película de Fred Zinnemann «A Man for All Seasons» (1966), los productores únicamente volvieron a llamarle para Bond cuando los presupuestos se redujeron.

Después del presente título, se encargó del primero protagonizado por Roger Moore, «Live and Let Die» (1973), pero cayó enfermo durante el rodaje del segundo, «The Man with the Golden Gun» (1974), y tuvo que ser sustituido por Oswald Morris. Una vez recuperado, años después, se hizo cargo de películas como «Orca» (Michael Anderson, 1977) o «Clash of the Titans» (Desmond Davis, 1981), retirándose a comienzos de los años ochenta.

Diamonds Are Forever (1971), interior fotografiado con luz dura por Ted Moore

Análisis del estilo visual

La imagen de «Diamonds Are Forever» luce muy anticuada para los estándares actuales y, aunque la serie rara vez ha sido demasiado avanzada a nivel de imagen, lo cierto es que, si la encuadramos en su época, quizá sea uno de los films con un aspecto más desfasado de todos los de James Bond. No porque luzca especialmente mal, sino precisamente porque Ted Moore emplea aquí exactamente el mismo estilo que en «Thunderball», seis años antes, o en la propia «Dr. No», desde la cual ya había transcurrido casi una década.

Comparada, por ejemplo, con «The Spy Who Loved Me» (1977), obra del francés Claude Renoir solo seis años posterior, «Diamonds Are Forever» parece incluso más antigua de lo que es. Moore emplea el mismo estilo de luz dura, contraluz y relleno de sus películas anteriores, sin el menor intento de suavizar su luz o introducir algún tipo de filtraje a tal efecto, como sería una de las modas aparecidas justo en esta época. Los colores lucen muy fuertes y saturados e incluso algún exterior, fotografiado de forma absolutamente clásica y con abundante luz de relleno sobre los personajes, es meritorio, pero todo parece anclado en los años cincuenta y sesenta, sin el menor signo de evolución.

Diamonds Are Forever (1971), iluminación clásica y colores saturados

Panavision C-Series y formato anamórfico

Las Panavision C-Series utilizadas por Ted Moore forman parte de la evolución de los juegos anamórficos clásicos. Su diseño, carácter y contexto histórico se explican en Guía de Ópticas de Cine (V): juegos de lentes anamórficas.

Quizá una secuencia de persecuciones en Las Vegas, rodada a grandes aperturas de diafragma, sea lo más novedoso del film a nivel estético, ya que, por lo demás, el estilo es absolutamente clásico, conservador y decididamente continuista. El zoom ya había sido introducido por Peter Hunt y su director de fotografía Michael Reed en «On Her Majesty’s Secret Service» y es utilizado extensivamente en «Diamonds Are Forever», aunque para ello Moore tuviera que iluminar gran parte de sus escenas hasta T/5.6.

Con esos diafragmas, al menos consigue que algunas escenas tengan cierto contraste e interés, al existir claroscuros en la imagen y fuertes separaciones entre las zonas en las que incide la luz y aquellas en las que no. Pero también es cierto que, en manos de Moore, que no era precisamente el más inspirado de los directores de fotografía asentados en Inglaterra, el aspecto es mayoritariamente aburrido y anodino. Lo mismo puede decirse del trabajo de Guy Hamilton en la puesta en escena, que desde luego no aporta nada y parece que recurre claramente a la segunda unidad para todas las escenas de acción.

Diamonds Are Forever (1971), secuencia nocturna fotografiada por Ted Moore

Conclusión final

Algunas secuencias ambientadas en el desierto están rodadas en noche americana, algo comprensible debido a su ambientación nocturna y a la imposibilidad de iluminar espacios tan grandes. Pero, en general, es un film formulaico y en absoluto destacable, sobre todo si se compara con la película inmediatamente anterior de la serie, que, pese a estar protagonizada por el que de lejos ha sido el peor Bond —George Lazenby—, a nivel argumental y de puesta en escena continúa siendo uno de los mejores films que nos ha ofrecido en la pantalla el emblemático personaje de Ian Fleming.

Vista en HDTV

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.

Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.

Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.