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Joker (2019): fotografía de Lawrence Sher
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Lawrence Sher y la fotografía de Joker

Joker (2019) – Fotografía de Lawrence Sher

Título en España: Joker
Año de Producción: 2019
Director: Todd Phillips
Director de Fotografía: Lawrence Sher, ASC
Ópticas: Arri Prime DNA (Hasselblad)
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa 65 (Arriraw), 1.85:1
Otros: 4K Digital Intermediate, 70mm (algunas copias)
Vista en DCP

Lawrence Sher convierte la elevada resolución de la Alexa 65 y las ópticas Hasselblad en una imagen orgánica, enfermiza y perturbadora, decisiva para la atmósfera de Gotham y el aislamiento de Arthur Fleck.

La película

Extraña producción de Warner Bros. que recrea los inicios de Joker, el famoso antagonista de Batman, en un drama que poco o nada tiene que ver con el mundo de los superhéroes o los supervillanos, más allá de los personajes y lugares comunes mostrados en el filme.

Arthur Fleck —Joaquin Phoenix, en una de esas interpretaciones en las que es difícil descifrar la línea que separa al actor del personaje— es un hombre con graves problemas mentales, quizá ocasionados por una difícil infancia junto a su madre —Frances Conroy—, antigua trabajadora de Industrias Wayne. Se gana la vida como payaso en una agencia que lo envía a diferentes lugares, aunque su sueño es ser comediante y fantasea con aparecer en el late show de Murray Franklin —Robert De Niro, no casualmente—.

Cuando deja de ser atendido debido a los recortes en los servicios sociales, Arthur inicia una espiral de degradación psíquica paralela a un incremento de su agresividad, que se hace crítico cuando comienza a portar un arma durante sus actuaciones.

“Joker” es un drama que se toma muy en serio a sí mismo, tanto que sus principales fuentes de inspiración parecen ser “Taxi Driver” y “The King of Comedy”. Con estas obras de Martin Scorsese guarda grandes paralelismos temáticos y de desarrollo, al mostrar el paulatino deterioro de un personaje principal casi único en la proyección y las consecuencias de sus actos.

La película trata de enlazar esas consecuencias con una extraña crítica de la sociedad actual y de la lucha de las clases desfavorecidas. Termina así por formar un cóctel raro y perturbador que está lejos de ser perfecto, pero que sí resulta muy sugerente.

Joaquin Phoenix como Arthur Fleck en Joker

El director de fotografía

El realizador Todd Phillips es conocido principalmente por su labor detrás de las cámaras en las tres películas que forman la trilogía de “The Hangover” (2009, 2011 y 2013), entre otras comedias. Lo mismo puede decirse de su director de fotografía, Lawrence Sher, ASC, que lo acompañó en esas tres películas y en la inmediatamente anterior, “War Dogs” (2016).

En paralelo, Sher también participó en cintas como “I Love You, Man” (John Hamburg, 2009), “Paul” (Greg Mottola, 2011), “The Dictator” (Larry Charles, 2012), “Aloha” (Cameron Crowe, 2015) o “Godzilla: King of the Monsters” (Michael Dougherty, 2019). Por consiguiente, a pesar de su reciente paso por el cine de efectos visuales y elevado presupuesto, “Joker” también supuso para Sher un cambio de registro muy importante, ya que hasta entonces no nos tenía acostumbrados a trabajar en dramas tan serios o intensos.

Atmósfera urbana y color en la fotografía de Joker

Análisis del estilo visual

Parece ser que Phillips y Sher se plantearon seriamente rodar el filme mediante una adquisición analógica en 65mm. Sin embargo, por un lado, el presupuesto relativamente reducido de la película —55 millones de dólares— y, por otro, la necesidad de capturar a la primera y sin problemas técnicos, como el enfoque, las improvisaciones de Joaquin Phoenix hicieron que los cineastas se decantaran por el formato digital.

Sher acababa de rodar “Godzilla: King of the Monsters” digitalmente con la Alexa 65 y lentes anamórficas. En “Joker”, a pesar de que la relación de aspecto no es panorámica, sino que emplea el más conservador 1.85:1, volvió a recurrir al modelo de alta gama de Arri. Podría ser que, a falta de confirmación oficial, lo complementara con las Alexa LF y Mini convencionales para algunos planos, alternando resoluciones de 5.1K —la Alexa 65 recortada a 1.85:1—, 4.5K y 3.4K, respectivamente. El proyecto fue finalizado en 4K.

Composición y profundidad de campo reducida en Joker

Precisamente, modelos como “Taxi Driver” destacan por su adquisición fotoquímica y su aparente textura de negativo, algo de lo que “Joker” carece como consecuencia de su tipo de captación. Pero la tremenda resolución de su «negativo» digital produce, sorprendentemente, imágenes muy orgánicas.

Curiosamente, en la era digital el filme contó también con copias filmadas expresamente sobre positivo de 70mm para su exhibición en salas de cine. Ello deja entrever que esa apariencia —en cierto modo analógica— no es algo casual, sino buscado por los cineastas.

Quizá se deba a factores como un etalonaje que favorece negros ligeramente lavados, así como a la presencia más o menos continua de humo en el decorado. Esta circunstancia también disminuye el contraste y produce transiciones o gradaciones desde el gris medio hacia las sombras más sutiles y menos agresivas de lo que suelen ser en los formatos de captación digital, incluso con la Alexa.

Contraste suave y negros delicados en Joker

El lienzo se complementa con el empleo de ópticas que parecen ser las Prime DNA de Arri, que no son sino los clásicos Hasselblad de fotografía adaptados a un housing moderno para su uso cinematográfico profesional. El resultado global es una imagen muy nítida y tremendamente definida, pero con un contraste suave y delicado, sin negros profundos.

Todo ello queda perfectamente complementado por algunos espectaculares flares o destellos que tienen lugar cuando una luz intensa incide directamente sobre estos objetivos. Su aspecto global recuerda —no en vano comparten tratamientos antirreflectantes, T* coating— a los Zeiss Standard o, especialmente, a los Zeiss Super Speed T1.3.

La iluminación de Sher, dentro de este aspecto directamente derivado de las decisiones técnicas, es muy rica. Propugna claramente la moda actual de emplear y mezclar las temperaturas de color de muchas fuentes de luz integradas en los interiores —lámparas de mesa con colores cálidos, fluorescentes de tonos azulados o verdosos, etc.— y contraponerlas a exteriores fríos y desapacibles. En otras ocasiones muestra tonos fríos en interiores nocturnos y luz naranja entrando por las ventanas.

Mezcla de temperaturas de color en los interiores de Joker

Es especialmente interesante el tratamiento que los cineastas llevan a cabo de la ciudad de Gotham. Además de lo que se dice sobre ella, se muestra como un lugar absolutamente decadente e inhóspito desde el diseño de producción, ya sea mediante las localizaciones escogidas, con una paleta de color restringida, o por la forma de ambientarlas para que todo parezca siempre lleno de pintadas, basura y suciedad. Es un extraño cruce entre “Taxi Driver”, “Blade Runner” y “Se7en”.

En los exteriores, sin embargo, Sher huye de la estilización y crea noches basadas en la luz de sodio que poseen conscientemente una estética feísta. Todo el filme parece rodado muy abierto de diafragma, o a la apertura máxima que permiten los Hasselblad —que ronda T2.8 en varias focales—, lo cual implica que la profundidad de campo sea limitada en un sensor de 65mm.

Pero los cineastas aprovechan esta circunstancia para aislar a Joker en los escenarios respecto de los fondos, mostrando el bello desenfoque de este legendario cristal, que funciona tan bien en cine como en fotografía de gran formato. Quizá destaque mucho el hecho de que existan importantes decisiones de color, seguramente introducidas durante el etalonaje, como esa especie de viraje hacia el verde presente en varias escenas, que produce enfermizos tonos de piel en el personaje interpretado por Phoenix y que sienta muy bien a lo que se cuenta en pantalla.

Viraje verdoso y aislamiento del personaje de Joker

Desde luego, si Sher y Phillips querían conseguir una película atmosférica, agobiante y perturbadora, su estética resulta absolutamente acertada, como también lo es la puesta en escena de Todd Phillips, cuya obra previa cuesta comprender a la vista de la presente.

Para profundizar en las Arri Prime DNA, las ópticas Hasselblad y los objetivos Zeiss citados en la reseña:

Guía de Ópticas de Cine: lentes esféricas, anamórficas y Full Frame

Conclusión final

El ritmo, pausado pero firme, y una cámara que siempre se mueve por algún motivo, mostrando muchas veces composiciones estáticas muy equilibradas, son notablemente superiores a una escritura —obra también del propio Phillips junto a un colaborador— que cumple su cometido, pero no puede evitar que el filme, a pesar de sus virtudes, caiga en lo previsible o que incluso algunos segmentos centrales no terminen de funcionar por completo.

Aunque su resolución, más cercana a “Conquest of the Planet of the Apes” (J. Lee Thompson, 1972) que a Scorsese, resulte un guiño excesivamente populista, el resultado de tan extraño conjunto es lo suficientemente inquietante como para justificar plenamente su visionado e incluso entender por qué un proyecto tan extraño y arriesgado es ya, quizá precisamente por eso mismo, uno de los filmes de culto del nuevo siglo.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.