No Time to Die (Sin Tiempo para Morir, 2021) – Fotografía de Linus Sandgren
Título en España: Sin Tiempo para Morir
Año de Producción: 2021
Director: Cary Joji Fukunaga
Director de Fotografía: Linus Sandgren, ASC, FSF
Ópticas: Panavision G-Series, Hasselblad
Emulsión: Kodak 5203 (50D), 5207 (250D) y 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision) + IMAX + 5-perf 65mm (Panavision Super 70), 2.4:1
Otros: Digital Intermediate
Vista en DCP
Linus Sandgren mezcla 35mm anamórfico, 5-perf 65mm e IMAX para despedir a Daniel Craig, aunque el contraste entre formatos y su tratamiento de la luz no siempre favorecen la consistencia visual.
La película
Vigésimo quinto título oficial de la serie Bond y último del ciclo de Daniel Craig interpretando al personaje creado por Ian Fleming. En esta ocasión, Bond ha abandonado el servicio activo y vive alejado del ruido junto a la doctora Madeleine Swann (Léa Seydoux). Sin embargo, pronto recibe noticias de su amigo de la CIA Felix Leiter (Jeffrey Wright), que le hacen volver a la actividad y enfrentarse tanto a los restos de Spectre (Christoph Waltz) como a un nuevo villano (Rami Malek) relacionado con el pasado de Swann.
“No Time to Die” es un evidente intento de modernizar la serie y sus personajes, adaptándolos a los nuevos tiempos y tratando, sobre todo, de no quedarse atrás respecto a los altos estándares de calidad a los que Tom Cruise ha elevado “Mission: Impossible”. Sin embargo, los intentos de conjugar espectacularidad con los dilemas que se plantean continuamente a Ethan Hunt resultan aquí netamente inferiores y más bien fallidos.
Más allá de algún momento aislado, “No Time to Die” jamás llega a alcanzar ni remotamente ese nivel y corona sus resultados con un final discutible. Ralph Fiennes, Naomie Harris, Rory Kinnear y Ben Whishaw repiten sus papeles, a los que se unen Lashana Lynch como nueva agente secreta y Ana de Armas en un brevísimo papel.

El director de fotografía
El director de fotografía es el sueco Linus Sandgren, ASC, FSF, que realiza además su primer trabajo para Cary Joji Fukunaga. Sandgren es conocido sobre todo por su colaboración con Damien Chazelle en “La La Land” (2016), por la que obtuvo el Oscar a la mejor fotografía, y posteriormente en “First Man” (2018).
Comenzó a llamar la atención de la mano de Gus Van Sant en “Promised Land” (2012) y después fue convocado por David O. Russell para “American Hustle” (2013) y “Joy” (2015). También rodó “Battle of the Sexes” (2017) para Jonathan Dayton y Valerie Faris.
Después de “No Time to Die” estrenó “Don’t Look Up” (Adam McKay, 2021) y volvió a trabajar con Chazelle en “Babylon” (2022). Ese recorrido lo consolidó como uno de los directores de fotografía más solicitados de Hollywood, pese a haber llegado a la industria estadounidense a través de proyectos más pequeños e independientes tras su etapa en Suecia.

Análisis del estilo visual
Sandgren se ha caracterizado por elegir diferentes formatos y lentes para cada proyecto: desde el 1.85 anamórfico de “Promised Land” y las dos perforaciones de “American Hustle” hasta el 2.55 anamórfico de “La La Land” o la mezcla de Super 16mm e IMAX de “First Man”. En “No Time to Die” esa combinación vuelve a formar parte esencial del planteamiento.
La película sigue la estela de Christopher Nolan desde que comenzó a emplear IMAX como soporte narrativo en “The Dark Knight” (2008). Algo menos de un tercio de la proyección está rodado en 65mm, tanto en 15-perf IMAX como en 5-perf. Este segundo formato se empleó cuando era necesario registrar diálogos entre secuencias IMAX, algo que las ruidosas cámaras de 15 perforaciones dificultan.
El resto, y de hecho la mayor parte del metraje, está rodado en el tradicional 35mm anamórfico, cuya área de negativo es mucho menor: unas tres veces inferior a la del 5-perf 65mm y aproximadamente nueve veces menor que la del 15-perf. Por consiguiente, el material luce comparativamente peor que el captado en gran formato.
A pesar de emplear una serie anamórfica moderna, las Panavision G-Series, tampoco ayuda demasiado que Sandgren la utilice aproximadamente a T2.8. Esa apertura se acerca mucho a su máximo de T2.6 y hace que los bordes del fotograma estén lejos de mostrarse nítidos, en claro contraste con el material de 65mm.

Estéticamente, quizá el rodaje en celuloide no favorezca demasiado al film, como puede suceder con otras películas de corte tecnológico fotografiadas sobre negativo en los últimos años. De alguna manera, ese aspecto orgánico ofrece un lienzo más sucio que posiblemente juegue en contra dentro de un entorno tan digitalizado como el de los espías, aunque pueda beneficiar el aspecto de los intérpretes.
“No Time to Die” destaca por el uso de múltiples fuentes LED, muchas de ellas de colores diferentes, y porque en ocasiones Sandgren expone el negativo en la parte baja de su curva. Son técnicas que tienden a lucir mejor en captura digital que en una adquisición tradicional sobre celuloide.
No resulta extraño, por ello, que los mejores momentos estéticos aparezcan cuando utiliza fuentes más clásicas, como los Soft-Suns de 100 y 200 kW que ya empleó en “First Man”. No solo logra mejores exposiciones: la luz dura contribuye mediante su mayor contraste a crear una sensación de nitidez y profundidad que sienta muy bien al material anamórfico.
Además de una nitidez global menor, otra consecuencia de rodar tan abierto es la escasa profundidad de campo. Se hace evidente en todas las secuencias con varios personajes situados en distintos planos focales, donde solo uno puede permanecer a foco, una circunstancia que no pertenece precisamente a la estética de la mayoría de las veinticuatro películas anteriores de la serie.

Anamórfico, gran formato e IMAX
La relación entre ópticas anamórficas, área de negativo, formato panorámico y sus efectos visuales se desarrolla en la guía del formato anamórfico.
Conclusión final
Los resultados globales, como los de la anterior “Spectre” (2015), están lejos de ser satisfactorios. “No Time to Die” es uno de los Bond menos Bond nunca vistos y, en el plano puramente estético, el trabajo de Sandgren no parece el más apropiado. El sueco había destacado hasta entonces en películas de época —aunque fuera un pasado reciente— o románticas, con imágenes no demasiado pulidas ni sofisticadas; el factor tecnológico quizá le resulte más ajeno que a Roger Deakins, que realizó uno de los mejores trabajos de su carrera precisamente con “Skyfall”.
La mezcla de formatos no termina de funcionar bien. Como Christopher Nolan ya había comprobado y mejorado en “Dunkirk” y “Tenet”, combinar IMAX con anamórfico implica tamaños de negativo y resoluciones muy diferentes. Resulta indiscutiblemente más satisfactorio alternar IMAX con 5-perf 65mm en los diálogos y escenas convencionales para obtener una consistencia mayor.
Alexander Witt, ASC, ACC, firma la dirección y la fotografía de la segunda unidad. Su aportación contribuye a la escala del film, pero no elimina las discontinuidades entre los soportes ni las reservas sobre un planteamiento que, pese a su ambición, queda por debajo de los mejores referentes de la saga.
© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.