Título en España: Múltiple
Año de Producción: 2016
Director: M. Night Shyamalan
Director de Fotografía: Michael Gioulakis
Ópticas: Arri/Zeiss Master Prime, Fujinon
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (Arriraw), 2.4:1
Otros: Digital Intermediate
Vista en DCP
La precisión de la puesta en escena de Shyamalan y la pulcritud digital de Michael Gioulakis sostienen una película muy bien filmada, aunque esa perfección técnica no siempre proporcione la crudeza y la atmósfera que pedía el material.
La película
«Split» supone la vuelta de M. Night Shyamalan a los buenos resultados de sus películas más celebradas —«The Sixth Sense» (1999), «Unbreakable» (2000), «Signs» (2002) y «The Village» (2004)—. La historia arranca con el secuestro de tres chicas por parte de un hombre —un brillante James McAvoy— con múltiples personalidades, que son a su vez tratadas por una psiquiatra —Betty Buckley—.
Shyamalan lleva esta premisa hacia algunos de los temas que trató principalmente en la parte más interesante de su filmografía. Aunque el ritmo es irregular y las dos horas de duración se antojan algo excesivas, especialmente en el montaje paralelo entre el encierro de las chicas y las visitas a la psiquiatra, el tramo final permite apreciar el talento del realizador para la puesta en escena.
Además, al director no se le va de las manos un personaje tan complicado y caricaturesco como el de McAvoy, elemento esencial para el éxito de la película.

Después de que fracasos absolutos como «The Last Airbender» (2010) y «After Earth» (2013), e incluso películas controvertidas como «Lady in the Water» (2006) o «The Happening» (2008), apartasen a Shyamalan de la primera línea de realizadores de Hollywood, el cineasta tuvo que reinventarse con una película pequeña y rodada con un estilo de falso documental: «The Visit» (2015).
Aquella película recuperó con creces la pequeña inversión —cinco millones de dólares— que supuso para los estándares estadounidenses. Los productores todavía no debían de fiarse por completo de Shyamalan, ya que «Split» fue otro proyecto de bajo presupuesto —unos diez millones de dólares— para el que el director confió en un director de fotografía nuevo en el panorama.
El director de fotografía
El elegido fue Michael Gioulakis, que había despuntado como director de fotografía con su trabajo en la correcta «It Follows» (David Robert Mitchell, 2014). Gioulakis había estudiado fotografía artística y trabajado como gaffer antes de consolidarse detrás de la cámara.
Entre los anteriores directores de fotografía de Shyamalan se encontraban nombres consagrados y siempre más veteranos que el propio director: Tak Fujimoto —«The Silence of the Lambs» (Jonathan Demme, 1991)—, Eduardo Serra —«The Girl with a Pearl Earring» (Peter Webber, 2003)—, Roger Deakins —«Prisoners» (Denis Villeneuve, 2013)—, Christopher Doyle —«In the Mood for Love» (Wong Kar-wai, 2000)—, Peter Suschitzky —«The Empire Strikes Back» (Irvin Kershner, 1980)— o Andrew Lesnie —«The Lord of the Rings» (Peter Jackson, 2001–2003)—.
Ello da una idea de la caída en desgracia de Shyamalan en aquel momento, que pasó a apostar por nuevos talentos aún por consagrar. Tampoco pudo contar con su compositor habitual, James Newton Howard, sustituido en este proyecto por West Dylan Thordson.
Con posterioridad, Gioulakis volvió a trabajar con Shyamalan en «Glass» (2019) y en la serie «Servant» (2019–2023), además de fotografiar «Under the Silver Lake» (David Robert Mitchell, 2018) y «Us» (Jordan Peele, 2019). Ingresó en la American Society of Cinematographers en 2022.

Análisis del estilo visual
Aunque en 2017 todavía le quedaba mucho por demostrar para emular a cualquiera de los operadores anteriores de Shyamalan, Gioulakis realizó una labor interesante que cumple sobradamente las necesidades de la película, aunque entonces aún pareciera lejos del nivel de los más grandes de su oficio.
En sus películas anteriores, Shyamalan ya había abrazado el cine digital, incluso con la estética de vídeo HD de «The Visit», obra de Maryse Alberti. «Split» sigue esa línea, con una imagen absolutamente limpia, nítida y muy contrastada, fruto de emplear los Arri/Zeiss Master Prime sin ningún tipo de difusión o filtro —Black Pro-Mist, Classic Soft u otros similares— que buscase un aspecto más analógico.
Para ampliar: Guía de Ópticas de Cine (I)
La guía explica cómo la nitidez, el contraste, la apertura y el filtraje modifican la personalidad de una imagen digital, cuestiones centrales en la lectura visual de «Split».
El grueso de la película transcurre en el sótano donde el personaje —o personajes— de James McAvoy encierra a las chicas. En él, Gioulakis ubica estratégicamente múltiples fuentes integradas en el decorado, que llevan a cabo gran parte del trabajo de iluminación.

Sin embargo, como también sucede en las escenas que transcurren fuera del sótano, el director de fotografía muestra una fuerte tendencia a modelar los rostros de los actores con mucha luz. A veces el efecto es muy positivo, como en los múltiples primeros planos de McAvoy; otras veces, sobre las chicas o la psiquiatra, hace que el aspecto sea muy pulido, quizá en exceso. Puede que a la película le hubiera venido mejor algo un poco más crudo y directo.
Shyamalan demuestra una vez más que es un director muy dotado para la puesta en escena y resuelve algunos momentos con maestría, como la secuencia del secuestro o los levísimos zooms de acercamiento y alejamiento que utiliza aquí y allá a lo largo de la proyección.
Pero quizá aún se perciban en él las consecuencias de sus fracasos anteriores, que pueden haberlo llevado a ser algo más convencional en sus planteamientos que en las obras que lo encumbraron. Estas destacaban precisamente por sus planos sostenidos y su larga duración, que hacían que sus películas fueran muy personales.

Esto apenas se aprecia en «Split», que está muy bien filmada —atención a la expresividad de los primeros planos, captados con lentes de aproximadamente 32–35 mm—, pero carece de la fuerte personalidad de los mejores trabajos de Shyamalan.
Como siempre, eso sí, se aprecia en el director un enorme gusto por las opciones más sencillas y por huir del artificio, lo que también ayuda a mantener controlados los presupuestos con los que rueda.
Conclusión final
Los resultados son buenos a pesar de la pulcritud del estilo escogido por Gioulakis. Apenas se permite que los personajes sean sombras que se mueven por el decorado: casi siempre hay una luz que los espera en sus marcas, lo que repercute negativamente en la atmósfera. A cambio, la película ofrece la perfección técnica esperable del cine estadounidense, movimientos de cámara muy elaborados y algunos ángulos inspirados.
El tercio final, que coincide con la mejor parte de la proyección, quizá sea también el más interesante visualmente. El conjunto no se encuentra entre los mejores trabajos estéticos del director —Gioulakis está lejos aquí del nivel de Eduardo Serra o Roger Deakins—, pero en términos globales sí supone un claro acercamiento a lo mejor de su filmografía y confirma la mejoría iniciada con «The Visit». Es una gran noticia después de más de una década en la que muchos habíamos dado por perdido a Shyamalan como consecuencia de los malos resultados de su cine.
© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.