Terminator 2: Judgment Day (Terminator 2, El Día del Juicio, 1991) – Fotografía de Adam Greenberg
Título en España: Terminator 2, El Día del Juicio
Año de Producción: 1991
Director: James Cameron
Director de Fotografía: Adam Greenberg, ASC
Ópticas: Zeiss T1.3 & Cooke Varotal
Emulsión: Kodak 5245 (50D), 5295 (250D) & EXR 5296 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Premios: Oscar a la mejor fotografía (nom), American Society of Cinematographers (nom), British Society of Cinematographers (nom).
Vista en HDTV
Adam Greenberg combina el Super 35, la sobreexposición y unas noches de intenso azul metálico en uno de los grandes hitos técnicos del cine de acción de los años noventa.
La película
Terminator 2: Judgment Day es la primera continuación de la película original de 1984. En esta ocasión viajan al pasado no uno, sino dos Terminators con el fin de matar a John Connor (Edward Furlong), el futuro líder de la resistencia humana en la guerra contra las máquinas.
La diferencia estriba en que el personaje de Arnold Schwarzenegger es ahora el Terminator bueno, mientras que su rival es un modelo mucho más avanzado y peligroso, el T-1000 (Robert Patrick). Linda Hamilton repite su papel como Sarah Connor, la madre de John, que ha permanecido encerrada en un hospital psiquiátrico.
Más de tres décadas después de su estreno, los resultados continúan siendo vistosos y entretenidos, aunque la película es más bien un caro y estruendoso remake de la primera parte, con pocos elementos originales. Aun así, supuso un hito tecnológico en su momento y obtuvo cuatro premios Oscar: los dos relativos al sonido, maquillaje y efectos visuales, estos dos últimos íntimamente relacionados.

El director de fotografía
A pesar del notabilísimo incremento del presupuesto, James Cameron volvió a contar con el mismo director de fotografía de la película original, el operador de origen polaco Adam Greenberg. Emigrado a Israel, allí comenzó su carrera hasta llamar la atención con su trabajo a las órdenes de Samuel Fuller en The Big Red One (1980).
Después dio el salto a los Estados Unidos con pequeñas producciones de bajo presupuesto y al margen de los sindicatos. Una de ellas fue precisamente The Terminator (1984), la película que lo situó en el panorama como director de fotografía especializado en complicadas películas de acción, aunque más tarde también se encargara de unas cuantas comedias.
A su relación profesional con James Cameron, limitada a estas dos películas, hay que añadir títulos como Ghost (1990) o First Knight (1995), ambas a las órdenes de Jerry Zucker, además de Toys (1992) y Sphere (1998), para Barry Levinson. Greenberg falleció en 2025, a los 88 años.

Análisis del estilo visual
La imagen de Terminator 2: Judgment Day es muy típica del cine de James Cameron por varios motivos. El primero es que el cineasta, por segunda vez en su carrera, recurrió al formato Super 35 para conseguir una relación de aspecto panorámica y la posibilidad de realizar copias en 70 mm desde el negativo original, además de contar con las seis pistas de sonido magnético.
Las copias en 35 mm incorporaron el novedoso Cinema Digital Sound (CDS), antecedente del Dolby Digital y el DTS. En una época en que las emulsiones fotográficas eran mucho más granuladas que las actuales y el Super 35 debía hincharse ópticamente para crear copias de exhibición compatibles con las del formato anamórfico, Cameron insistía a sus directores de fotografía para que sobreexpusieran mucho los negativos, a fin de obtener una mejor calidad de imagen y menos grano.
Además, cada plano que fuera a contener algún tipo de trucaje óptico se rodó en 8-perf 35 mm, o VistaVision. De este modo se partía de un negativo mucho mayor y se combatía la degradación óptica causada por los sucesivos copiados necesarios para insertar los efectos visuales.
Para profundizar en VistaVision, el Super 35 y la evolución de los formatos panorámicos:

Como consecuencia de esa sobreexposición, el aspecto de Terminator 2 es limpio y detallado. Sin embargo, sobre todo en las escenas diurnas, se aprecia que en ocasiones los negativos están quemados de tanto sobreexponerlos. Es una película muy luminosa, pues contiene abundante metraje nocturno en el que aparece otro de los sellos de James Cameron: las noches muy iluminadas con grandes aparatos HMI, que producen el aspecto azulado y metalizado que tan bien la distingue.
Greenberg no solo utilizó grandes aparatos para conseguir este aspecto, sino también aperturas de diafragma inusualmente cerradas para una película rodada en formato esférico —T4-T5.6—. Ello hace que la profundidad de campo sea abundante y que haya mucho detalle en los fondos, ya que las áreas iluminadas son muy extensas, aunque muy poco oscuras.
Que la película está muy subida de luz resulta evidente, por ejemplo, en las escenas de los pasillos de la institución psiquiátrica en la que está recluida Linda Hamilton. Hoy en día, en un etalonaje digital, es muy probable que todo el metraje se hubiera bajado entre dos tercios y un diafragma completo.

Las diferencias con respecto a la primera película son evidentes. Aquella todavía respondía a la filosofía del cine de los setenta de utilizar un fuerte filtraje —filtros Double Fog— en exteriores nocturnos para reducir el contraste. En esta, mediante la luz, Greenberg y Cameron pretenden precisamente obtener un contraste muy elevado, pero sin sombras demasiado profundas, para que el espectador pueda ver en la oscuridad.
Curiosamente, en secuencias como los exteriores del laboratorio o la persecución posterior a la huida de los protagonistas, ni a Cameron ni a Greenberg les importa que los aparatos HMI —e incluso sus grúas— aparezcan dentro del cuadro. Quizá en la actualidad se hubieran borrado digitalmente, pero en una película de aspecto tan industrial como esta su presencia ni siquiera desentona ni llama la atención en exceso.
Además, como The Abyss (1989), la anterior película del director, Terminator 2 es una de las pocas producciones de alto presupuesto de la época que no recurrió a material Panavision. Fue rodada con ópticas Zeiss T1.3 y seguramente zooms Cooke Varotal en cámaras Arriflex BL IV.
Gracias a los diafragmas cerrados, la ausencia de los Panavision Primo no se nota demasiado durante la proyección, mientras que las escenas de efectos en VistaVision recurrieron a las tradicionales lentes Nikon.

Conclusión final
Los resultados no son particularmente brillantes, aunque escenas como la final en la fundición tienen mucho atractivo por la poderosa mezcla de tonos azules y cálidos. Lo que sí se aprecia es un despliegue de medios enorme, así como un gran oficio para moverlos y conseguir secuencias de acción que, generalmente mediante dobles y efectos físicos, continúan resultando apabullantes en muchos aspectos.
Aunque los exteriores diurnos están por lo general demasiado sobreexpuestos, también hay que reconocer a Greenberg y Cameron su esfuerzo por evitar las horas centrales del día y rodar en Los Ángeles preferiblemente al atardecer, cuando el sol está bajo y las imágenes poseen una calidad muy superior.
Quizá, desde nuestra perspectiva contemporánea, resulte exagerado que una película como esta fuera nominada al Oscar a la mejor fotografía, o que el trabajo de Greenberg fuera candidato al premio de la American Society of Cinematographers. Pero, bien por su tremenda escala o por sus entonces impactantes efectos visuales a cargo de Industrial Light & Magic, Terminator 2 llamó mucho la atención en términos estéticos, por lo que tanto reconocimiento, en el fondo, tampoco debe sorprendernos.
© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.