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The Last of the Mohicans: fotografía de Dante Spinotti
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The Last of the Mohicans (1992), fotografía de Dante Spinotti

The Last of the Mohicans (El Último Mohicano, 1992) – Fotografía de Dante Spinotti

Título en España: El Último Mohicano
Año de Producción: 1992
Director: Michael Mann
Director de Fotografía: Dante Spinotti, ASC, AIC
Ópticas: Panavision Primo, Super Panazoom
Emulsión: Kodak 5248 (100T), Kodak 5296 (500T), Agfa XT-320 (320T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: fotografía adicional de Douglas Milsome, ASC, BSC
Premios: American Society of Cinematographers (nom), BAFTA (ganadora), British Society of Cinematographers (nom)
Vista en Blu-ray

The Last of the Mohicans combina imágenes de gran riqueza con una visible irregularidad, fruto del relevo de Douglas Milsome por Dante Spinotti durante el rodaje.

La película

Versión libre de la novela del mismo título de James Fenimore Cooper, basada también en el guion de Philip Dunne para la versión de 1936 protagonizada por Randolph Scott, «The Last of the Mohicans» está ambientada en 1757, durante el tercer año de la guerra entre Inglaterra y Francia por la posesión de Norteamérica.

Tres hombres —Daniel Day-Lewis, Russell Means y Eric Schweig— ayudan a escapar a unos soldados ingleses y a las hijas de un coronel, que acaban de ser atacados por una tribu de nativos. Tras conseguir entrar en un fuerte en posesión de los ingleses, pero cercado por las tropas francesas, los nativos y los colonos se debaten entre apoyar a uno u otro bando o volver a sus casas para proteger a sus familias.

Mientras tanto, el líder de la tribu que preparó la emboscada, interpretado por Wes Studi, busca venganza y redención matando al coronel y a sus hijas.

La película supuso la vuelta de Michael Mann al cine tras haber dedicado varios años a la televisión con la exitosa serie «Miami Vice» desde mediados de los ochenta. Fue una producción llena de problemas y el corte final evidencia, especialmente en su primer tercio, la desaparición de muchas escenas en la sala de montaje.

Aun así, una vez superado este punto, constituye un entretenimiento de primer nivel, rodado con enorme gusto por el detalle y muy bien interpretado, especialmente por el casi siempre estupendo Daniel Day-Lewis en un atípico papel de héroe. Muy notable es también la famosa banda sonora de Trevor Jones y Randy Edelman.

The Last of the Mohicans (1992), Daniel Day-Lewis en el bosque

El director de fotografía

El director de fotografía original de la película fue Douglas Milsome [ASC, BSC]. Michael Mann había querido que el italiano Dante Spinotti [ASC, AIC], con quien había rodado «Manhunter» (1986), se hiciera cargo de la película, y este comenzó a trabajar durante la preparación.

Sin embargo, cuando el rodaje fue pospuesto sin una nueva fecha, Spinotti aceptó fotografiar «Frankie and Johnny» (1991), de Garry Marshall. La producción de «The Last of the Mohicans» se reactivó repentinamente cuando el italiano todavía no estaba disponible, por lo que Mann recurrió a Milsome.

Este había sido ayudante de cámara de John Alcott en películas como «Barry Lyndon» (1975) y comenzó su carrera como director de fotografía en «Full Metal Jacket» (1987), a las órdenes de Stanley Kubrick.

Desde entonces se había hecho cargo de «Desperate Hours» (1990), dirigida por otro perfeccionista como Michael Cimino, y acababa de rodar «Robin Hood: Prince of Thieves» (1991) para Kevin Reynolds y Kevin Costner. Parecía, por tanto, el hombre adecuado para una película de similares características estéticas y ambientación de época, aunque esta vez el rodaje tuviera lugar en el continente americano.

The Last of the Mohicans (1992), fotografía en localizaciones naturales

No obstante, Mann tuvo diferencias personales o artísticas con Milsome, al igual que con otros jefes de equipo que fueron dejando la película durante el rodaje. Cuando Spinotti terminó «Frankie and Johnny», Mann acumulaba serios retrasos y únicamente llevaba cuatro de las trece semanas previstas. Milsome fue despedido —está acreditado como director de fotografía adicional— y Spinotti se hizo cargo del filme.

Spinotti, autor posteriormente de «Heat» (1995), «L.A. Confidential» (1997) y «The Insider» (1999), confirmó personalmente al autor de estas líneas esta versión de lo sucedido.

Análisis del estilo visual

Según el italiano, Mann estaba descontento principalmente porque Milsome utilizaba muchas fuentes en los bosques, cuyo transporte, ubicación y preparación consumían demasiado tiempo. La luz caía rápidamente entre los árboles y arbustos y, a medida que se hacía de noche, también disminuía la exposición del ambiente.

Los aparatos de Milsome, con fuertes haces de luz dura y dirigida, se volvían entonces muy evidentes, mientras el verde de los fondos o las sombras quedaba casi completamente oscuro.

A ello hay que añadir que Milsome estaba empleando la misma emulsión que utilizó extensivamente en «Robin Hood: Prince of Thieves», la Agfa XT-320. Popularizada por David Watkin en «Out of Africa» (1985) o Chris Menges en «The Mission» (1986), era de bajo contraste y bastante granulada, aunque rendía bien cuando era fuertemente subexpuesta.

Fruto del intento de emplear haces de luz en los bosques junto con una emulsión de bajo contraste, el aspecto de las primeras secuencias —que son por lo general las que permanecen de lo rodado por Milsome— es plano, oscuro y granulado.

The Last of the Mohicans (1992), haces de luz dura en el bosque

La versión de Milsome es que Mann no le permitía emplear sus aparatos e iluminar correctamente. En cualquier caso, hay circunstancias en las que la película va corta de negativo y, por ejemplo, para el Blu-ray dichas escenas se han oscurecido notablemente, quizá para evitar que aparezca un grano excesivo.

La escena casi inicial en la que los colonos piden al general Webb poder volver a sus casas si estas son atacadas está claramente subexpuesta. Los haces de luz dura y la ausencia casi total de relleno hacen que apenas se vea a Wes Studi en su primera aparición.

Spinotti solucionó el problema empleando menos aparatos, pero unidades mucho más grandes y potentes, tanto HMI como tungsteno; entre estas últimas utilizó los Jumbo de Storaro. También abrió más el diafragma, por lo que el negativo quedaba más denso.

Además, desechó la emulsión Agfa —excepto para la escena de la cueva y la cascada— y la sustituyó principalmente por la Kodak 5296 (500T), que forzó continuamente hasta los 800–1000 ASA para ganar exposición y tiempo de rodaje.

Sensibilidad, exposición y revelado forzado

La relación entre emulsión, sensibilidad, subexposición, revelado forzado, contraste y grano se desarrolla en El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

The Last of the Mohicans (1992), iluminación nocturna del fuerte

El aumento de contraste fue contrarrestado principalmente con humo en los fondos que, junto con algunos haces de luz aquí y allá, mejora notablemente la seca apariencia de las escenas rodadas por Milsome.

Cuando los personajes no se encuentran entre los árboles, Spinotti deja que sus negativos queden bien sobreexpuestos. Incluso utilizó la Kodak 5248 (100T), que reproduce mejor los colores que la 5296, como se aprecia en la emboscada a plena luz del día.

Del trabajo del italiano destacan sobre todo las secuencias nocturnas en el fuerte. Lucen espectaculares gracias a grandes aparatos elevados en grúas a modo de contraluz, mientras el fuego y el humo se emplean en los primeros términos.

Las escenas que simulan estar rodadas con fuego y antorchas se iluminan también a la manera de Vittorio Storaro, con grandes aparatos de tungsteno muy difuminados y algo de flicker, exponiendo muy bien los negativos.

The Last of the Mohicans (1992), fuego, humo y contraluz

Aun así, la mezcla entre el metraje de Milsome —que parece un cruce entre la inconsistencia de su «Robin Hood: Prince of Thieves» y lo experimental de la luz de Bruce Surtees en «Pale Rider» (1985)— y el de Spinotti, más pulido, embellecido y vistoso, pero verosímil y con cierto arraigo en la realidad cinematográfica, resulta extraña.

La película da muchos saltos en este aspecto, alternando secuencias excelentes con otras cuyos defectos son insalvables. Tampoco ayudan las elecciones técnicas de Michael Mann al utilizar el formato panorámico anamórfico, que no se ajusta demasiado bien a sus eternas pretensiones de rodar casi sin luz.

Cuando se emplean las Panavision Primo anamórficas, novedosas en aquella época y todavía las lentes de este fabricante con mejor calidad de imagen —y un peso exagerado, entre seis y siete kilos por óptica—, la imagen es estupenda, con buenos negros y gran definición incluso a amplias aperturas de diafragma.

Pero Mann tiene cierto gusto por el zoom, y estos objetivos en formato anamórfico rinden muy mal y son muy poco luminosos, entre T4.5 y T5.6. El zoom se utiliza extensivamente a lo largo de la película y se intercala con mucha frecuencia, como si fuera una cámara B, con las lentes fijas.

Además de la ausencia de artefactos anamórficos, es fácil reconocer dónde fue empleado: incluso en Blu-ray se aprecia una caída de la definición, el contraste y la limpieza de los negros.

The Last of the Mohicans (1992), composición panorámica anamórfica

Los resultados son, por todo ello, absolutamente irregulares. Las escenas iniciales son las que más sufren: la secuencia de los títulos de crédito está muy subexpuesta, apenas posee detalle en las sombras y acusa además un mal copiado de los efectos ópticos para sobreimpresionar los créditos, como sucede cada vez que aparecen subtítulos para los diálogos de los nativos o franceses.

La escena de Madeleine Stowe y Daniel Day-Lewis en el cementerio también está corta de luz. En cambio, una vez que avanza el metraje, y especialmente en todo lo relativo al fuerte y a la batalla y emboscada posteriores, el filme posee por lo general un aspecto muy rico y elaborado, quizá más próximo a lo que cabía esperar de una película de acción y aventuras de estas características.

La dirección de Mann es muy contemporánea —no en vano es conocido por sus películas urbanas— y alterna todo tipo de planos y focales, los mencionados zooms, Steadicam, cámara al hombro, grúas y cámaras lentas, con el único objetivo de hacer que la película resulte muy dinámica, algo que sin duda consigue.

Conclusión final

A pesar de la irregularidad del trabajo final y de que mucho material se quedó para siempre en la sala de montaje, Spinotti firmó la película en solitario, mientras Milsome recibió un pequeño crédito al final.

Spinotti fue candidato a los premios de la American Society of Cinematographers y la British Society of Cinematographers, y ganó el BAFTA a la mejor fotografía. Aunque no obtuvo la candidatura al Oscar, estos reconocimientos ponen de manifiesto que, dentro de su irregularidad, «The Last of the Mohicans» contiene imágenes de gran calidad.

© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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