«A View to a Kill»
Título en España: Panorama Para Matar
Año de Producción: 1985
Director: John Glen
Director de Fotografía: Alan Hume, BSC
Ópticas: Panavision C-Series & Super PanaZoom Cooke
Emulsión: Kodak 5247 (100T) & 5294 (400T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: fotografía y dirección de segunda unidad de Arthur Wooster, BSC y Willy Bogner
Alan Hume cierra su etapa con James Bond mediante zooms anamórficos, luz plana y difusión, en una imagen deliberadamente suave y poco vistosa.
La película
Última aparición de Roger Moore como James Bond, el famoso personaje creado por Ian Fleming, quien en esta ocasión tiene como enemigo a un empresario —Christopher Walken— que resulta ser nada menos que el fruto de un experimento genético de un doctor nazi, reclutado además por el KGB, y que pretende acabar con Silicon Valley mediante un potente terremoto para destruir la industria del microchip.
Dado que el argumento no podría ser más rocambolesco, la presencia de un casi sexagenario Moore en el papel principal apenas sorprende, aunque, según sus propias palabras, superara en edad a las madres de alguna de sus compañeras de reparto.
Aunque los resultados son entretenidos, lo cierto es que la saga se vio obligada a retornar a la seriedad y a encontrar un sustituto para Moore, con un apreciable cambio de tono en los dos títulos siguientes, protagonizados por Timothy Dalton: «The Living Daylights» (1987) y «Licence to Kill» (1989). Tanya Roberts, Alison Doody y Grace Jones son algunas de las «chicas Bond» de esta entrega.

El director de fotografía
El director de fotografía, por tercera vez consecutiva y última, fue el británico Alan Hume [BSC], un operador que durante los años sesenta y setenta fue más bien desconocido, pero que en los ochenta, su época de esplendor, alcanzó cierto prestigio en el cine estrictamente comercial.
Encadenó cuatro títulos que le pusieron en el panorama internacional: «Eye of the Needle» (1981) y «Return of the Jedi» (1983), ambas a las órdenes de Richard Marquand, así como «For Your Eyes Only» (1981) y «Octopussy» (1983), los dos primeros títulos de la serie Bond que rodó junto al antiguo montador de la saga, John Glen.
Antes, sus dos títulos más destacables bien podrían ser dos obras adscritas al género del terror: «Dr. Terror’s House of Horrors» (1965), de Freddie Francis, y «The Legend of Hell House» (1972), de John Hough.
El mismo año que firma «A View to a Kill» estrena una locura como «Lifeforce» (1985), de Tobe Hooper, y su mejor obra y trabajo, «Runaway Train» (1985), de Andrei Konchalovsky, después de haber colaborado con los Salkind en otra rareza como «Supergirl» (1984), de Jeannot Szwarc.
Termina la década con una comedia como «A Fish Called Wanda» (1988), de Charles Crichton, pero en los años noventa, década de su retiro, vuelve a la televisión y a películas menores.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «A View to a Kill» es prácticamente tan poco destacable como lo es el film en el resto de apartados, brillando incluso menos que su predecesora y también muy discutible película, «Octopussy».
Ello se debe a que al menos en el título anterior las localizaciones en la India aportaban unos indudables valores de producción que, en el caso de «A View to a Kill», ambientada en París y San Francisco, resultan mucho menos interesantes en pantalla.
Nuevamente Alan Hume tiene que lidiar con un Bond aún más envejecido que en el título anterior, por lo que cuando aparece Roger Moore en pantalla se ve obligado a emplear una luz muy plana sobre él, e incluso algo de difusión en cámara para restar detalle sobre su rostro. Todo esto hace que la película tenga una apariencia muy descafeinada y anodina, ya que estos condicionantes juegan muy en contra del aspecto global.

Técnicamente, se trata de un film rodado de forma parecida a «Octopussy», es decir, empleando en su mayor parte lentes zoom adaptadas al formato panorámico anamórfico.
Para ello, Hume se ve obligado a utilizar niveles de luz mucho más altos que los que hubieran posibilitado las lentes fijas y, además, obtiene un rendimiento óptico mucho peor. Aunque, bien pensado, podría haber cierto interés del operador en conseguir una mayor suavidad a través de lentes de menor resolución, recorte y definición.
En cualquier caso, se trata de un film que no obtiene siquiera un buen partido de un decorado a priori interesante como la mina en la que se centra la parte final de la narrativa, con algunas similitudes con el decorado de «Indiana Jones and the Temple of Doom» (1984).
Pero en este caso Hume y John Glen demuestran encontrarse a años luz de Douglas Slocombe y Spielberg, haciendo que el decorado de Peter Lamont no tenga una presencia e interés en pantalla ni remotamente parecidos a los de la secuela de «Raiders of the Lost Ark» (1981).
Panavision C-Series y Super PanaZoom Cooke
La combinación de ópticas fijas y zooms anamórficos empleada en la película se contextualiza en la Guía de Ópticas de Cine (V): juegos de lentes anamórficas.

Conclusión final
Por todo ello, esta película fue un claro fin de ciclo. El propio Moore llegó a declarar que «solo era cuatrocientos años demasiado viejo para el papel». Sorprendentemente, se libró el director John Glen, ya que para las dos siguientes películas, al igual que Moore, Alan Hume fue sustituido también por otro director de fotografía, Alec Mills [BSC], quien había sido segundo operador de Hume en muchas películas anteriores.
Mills no aportó desde luego modernidad a la serie, pero al menos tuvo la suerte de contar con un actor principal con la edad y el aspecto adecuados para el papel, lo que hizo que su trabajo fuera seguramente más fácil y desde luego algo más vistoso y aparente en la gran pantalla.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.
Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.
Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.