Título en España: Cry Macho
Año de Producción: 2021
Director: Clint Eastwood
Director de Fotografía: Ben Davis, BSC
Ópticas: Panavision C-Series
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ArriRaw), 2.4:1
Vista en DCP
Ben Davis recupera la sencillez asociada al cine de Clint Eastwood, pero la extrema oscuridad, el contraste y la aparente premura del rodaje lastran este western crepuscular.
La película
Adaptación de una novela de N. Richard Nash, al parecer escrita sobre la base de un guion cinematográfico que había sido rechazado por múltiples estudios, y reescrita por Nick Schenk —“Gran Torino”, “The Mule”—. Tiene como protagonista a Mike (Clint Eastwood), una antigua estrella del rodeo que se ve obligado a aceptar un trabajo para traer desde México hasta Estados Unidos a un joven (Eduardo Minett) que corre el riesgo de perderse por el camino de la vida.
Si “The Mule” podría ser una película redentora del Eastwood real respecto a las mujeres de su vida, “Cry Macho” bien podría tratarse de su equivalente respecto a sus hijos. El problema es que el nonagenario actor y director, por mucho que nos pese, ya no se encuentra en situación física de poder llevar el peso de una película en la que debe interpretar a un personaje al menos veinte años más joven que él.
De manera que “Cry Macho” es uno de los títulos más ligeros de su filmografía, puede que destinado únicamente a sus seguidores. Más allá de lo conmovedor que resulta ver a un anciano rodando y protagonizando sus propias películas, con el clasicismo y la autoría que siempre le han caracterizado, este film tiene más de triste pero lógica decadencia que de paso adelante en la magnífica trayectoria de Clint Eastwood.

El director de fotografía
Sorprende que el director de fotografía de “Cry Macho” sea el británico Ben Davis [BSC], puesto que las dos películas inmediatamente anteriores de Clint Eastwood habían sido fotografiadas por el canadiense Yves Bélanger [CSC], que se había hecho cargo de “Richard Jewell” y de la citada “The Mule”.
Ben Davis probablemente sea de nuevo una recomendación del operador de Steadicam y cámara principal que ha acompañado a Eastwood durante décadas, Stephen Campanelli, quien ya recomendó a Bélanger. Con Davis, Campanelli había coincidido en uno de sus trabajos más celebrados, “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” (Martin McDonagh, 2017).
La carrera de Ben Davis es algo extraña y, tras más de dos décadas como director de fotografía, es de sobra conocida por mezclar películas pequeñas y personales con otros grandes proyectos, incluso del universo Marvel, plagados de efectos visuales. Llamó la atención de la mano de Matthew Vaughn con “Layer Cake” (2004) —la película que le valió a Daniel Craig el papel de James Bond— y después encadenó películas como “Hannibal Rising” (Peter Webber, 2006), “Stardust” (Matthew Vaughn, 2007), “Kick-Ass” (Matthew Vaughn, 2010), “Seven Psychopaths” (Martin McDonagh, 2012), “Guardians of the Galaxy” (James Gunn, 2014), “Captain Marvel” (Anna Boden y Ryan Fleck, 2019) o la versión de “Dumbo” (2019) a cargo de Tim Burton.

Análisis del estilo visual
En el caso de “Cry Macho” sorprende que, cuando parecía que Eastwood había encajado con Yves Bélanger, vuelva a cambiar de director de fotografía, puesto que sus dos colaboradores precedentes, Jack Green y Tom Stern, estuvieron respectivamente unos quince años en el cargo. En este film, sin embargo, parece que Ben Davis quiere recuperar la simplicidad y, en gran parte, el estilo del operador anterior de Eastwood hasta mediados de los años 80, Bruce Surtees, quien era apodado, por el tenebrismo con el que acostumbraba a fotografiar sus películas, como el “príncipe de la oscuridad”.
Hay algo de la sencillez de Surtees en “Cry Macho”, en ese interés por rodar cada escena de la manera más simple y efectiva, pero lo cierto es que ahí prácticamente terminan las buenas noticias. Es de sobra conocido que Eastwood es un director muy impaciente, al que no le gustan los montajes complicados ni las coreografías de cámara demasiado elaboradas. Y cabe suponer que, con la edad, se haya hecho aún más impaciente en su deseo de rodar cada vez más deprisa.
Si bien es cierto que “Cry Macho” vuelve un poco a ese estilo de Bruce Surtees, que también era rápido y sencillo, en este caso, más que por el propio estilo, parece que lo hace por rodar más rápido, renunciando a una elaboración a la que Eastwood ya ha renunciado en muchas ocasiones, pero que aquí se hace más patente.

Ello es especialmente visible en todos o casi todos los exteriores de la película, en los que, más allá de evitar rodar en las horas centrales del día, llama mucho la atención la ausencia de intervención por parte de los cineastas. Así pues, Ben Davis rueda mucho a contraluz, pero sin ningún relleno o sin apenas relleno, de manera que los personajes muchas veces quedan en sombras profundas y mucha oscuridad, a pesar de tratarse de escenas exteriores; no digamos ya las múltiples escenas en interiores de coches, rodadas sin aparente luz adicional.
En los interiores o exteriores nocturnos, los niveles de luz son ínfimos, o bien el material se ha revelado para que así lo parezca, con un claro dominio de las zonas de penumbra sobre las zonas de luz. Estas condiciones hacen incluso plantearse —y tener que recurrir a los tráilers de la película— si uno no ha asistido a una proyección defectuosa: atención a la escena en la casa mexicana o a la de la hoguera.
Si hubiera habido algún tipo de justificación, dicho planteamiento podría haber sido interesante, pero “Cry Macho” parece oscura por el mero hecho de ser oscura, bien sea por su poca elaboración o, si acaso, por un deseo de mostrar en penumbra a Eastwood para no revelar su verdadera edad. Pero, como sucedía en “The Irishman”, no es ya su rostro lo que delata la edad del intérprete, sino su forma de moverse y de actuar, que es la de una persona de noventa años que, por bien que se encuentre, sigue siendo muy mayor para el tipo de personaje que interpreta en pantalla.

Cuando estaba al mando Bruce Surtees, o incluso Jack Green, que en cierto modo continuó su legado, las películas de Clint Eastwood también podían lucir algo descuidadas, pero siempre contaban con el enorme beneficio de ser rodadas en celuloide y generalmente en formato panorámico anamórfico. Este último permanece, pero desde hace años se combina con la adquisición digital y con la tendencia, que comenzó con Tom Stern, de etalonar imágenes de un altísimo contraste, con negros muy profundos y muy poco color en la proyección.
Siendo un film de época, ambientado en 1980, un poco de esfuerzo rodando en celuloide hubiera sido una locura maravillosa que estaba claro que no iba a suceder. Pero ese tipo de etalonaje tan agresivo, unido a la imagen digital, produce un efecto demasiado duro que tampoco termina de favorecer al conjunto.
Las Panavision C-Series y el formato anamórfico
El uso de las Panavision C-Series y la relación de aspecto 2.4:1 se contextualizan en la guía Formato anamórfico en cine.
Conclusión final
El resultado visual recupera parte de la rapidez y sencillez asociadas a Bruce Surtees, pero sin la textura del celuloide ni una justificación dramática suficiente para la extrema penumbra. Los contraluces sin relleno, los niveles mínimos en interiores y noches y el contraste del etalonaje hacen que buena parte de la película parezca más apresurada que deliberadamente austera.
Es difícil predecir si Clint Eastwood volverá a ponerse delante o detrás de las cámaras, porque a su edad cada película que realiza o protagoniza puede ser fácilmente la última. Pero lo cierto es que “Cry Macho” es una película olvidable dentro de su filmografía y no particularmente bien realizada, que en casi todos los aspectos queda muy lejos de sus anteriores y también elegíacas “Gran Torino” o “The Mule”.
La fotografía de Ben Davis posee coherencia en su voluntad de simplificación y oscuridad, pero el agresivo contraste digital y la escasa intervención en numerosas escenas no favorecen ni la ambientación de época ni al propio Eastwood. La austeridad, en este caso, termina pareciendo más una consecuencia de la premura que una elección visual plenamente elaborada.
© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.