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McQ (1974) – Fotografía de Harry Stradling Jr.
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McQ (1974), fotografía de Harry Stradling Jr.

McQ (1974) – Fotografía de Harry Stradling Jr.

Título en España: McQ
Año de Producción: 1974
Director: John Sturges
Director de Fotografía: Harry Stradling, Jr.
Ópticas: Panavision C-Series
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray

Harry Stradling Jr. combina una magnífica apertura en hora mágica y buenas noches urbanas con una iluminación interior de estudio que ya resultaba mecánica y obsoleta en el cine estadounidense de 1974.

La película

Cuenta la leyenda que uno de los actores que rechazaron el papel de «Dirty Harry» (Don Siegel, 1971), antes de que cayera en manos de Clint Eastwood, fue el veterano John Wayne. Curiosamente, aunque había interpretado a decenas de agentes de la ley en el lejano Oeste, nunca lo había hecho en una película contemporánea.

El éxito de la película y de Eastwood en el papel del duro policía hizo que Wayne se arrepintiera de su decisión y se embarcara en este proyecto, el penúltimo del también veterano John Sturges, especialista en westerns. Wayne interpreta al detective que da título a la película.

El argumento —la investigación del asesinato del mejor amigo del policía, en mitad de un caso relacionado con el tráfico de drogas— recuerda demasiado a «Bullitt» (Peter Yates, 1968) o incluso a «Magnum Force» (Ted Post, 1973), primera secuela de «Dirty Harry», cuya producción para Warner debió de ser prácticamente paralela.

Los resultados son, en el mejor de los casos, discretos, con un Wayne demasiado mayor para su papel y una puesta en escena desganada de Sturges. Sus secuencias de acción y persecuciones quedan muy lejos de las de la película de Yates o, por supuesto, de «The French Connection» (William Friedkin, 1971).

McQ (1974), John Wayne durante una persecución en Seattle

El director de fotografía

El director de fotografía fue Harry Stradling Jr., ASC, justo cuando se encontraba en la cúspide de su carrera. Había sido candidato al Oscar los dos años anteriores por «1776» (Peter H. Hunt, 1972) y por su labor —especialmente por el cuidado de Barbra Streisand— en «The Way We Were» (Sydney Pollack, 1973).

La carrera de Stradling es muy curiosa. Siendo hijo del mítico operador del Hollywood clásico Harry Stradling Sr., responsable de «My Fair Lady» (George Cukor, 1964), seguramente tuvo un camino despejado para alcanzar el puesto. Desde sus inicios encadenó títulos muy interesantes, como «There Was a Crooked Man…» (Joseph L. Mankiewicz, 1970) o «Little Big Man» (Arthur Penn, 1970).

Después llegarían las dos películas que le proporcionaron sus candidaturas al premio de la Academia, además de «Skyjacked» (John Guillermin, 1972), «Bite the Bullet» (Richard Brooks, 1975), «Midway» (Jack Smight, 1976) o «Buddy Buddy» (Billy Wilder, 1981).

Aplicó a todas estas películas el estilo que había aprendido de sus maestros, su propio padre y Robert Surtees. De ahí que Stradling Jr. funcionara bien en westerns, en principio más adecuados para un estilo clásico. Pero pretendió mantenerlo durante el resto de su carrera, incluso durante los años ochenta, lo cual seguramente influyó en su temprano retiro, con apenas sesenta y tres años.

También disminuyó progresivamente la calidad de las películas en las que participó. Uno de sus últimos trabajos, «Blind Date» (Blake Edwards, 1987), con un estilo totalmente obsoleto, pone de manifiesto su nula evolución.

McQ (1974), fotografía anamórfica de Harry Stradling Jr.

Análisis del estilo visual

«McQ» respeta mucho la tradición estética del cine de estudio, aunque esté ambientada y rodada en los años setenta. No solo se debe a Wayne y Sturges, sino a que Stradling Jr. fue un operador extraordinariamente clásico, cuyo estilo se mantuvo vigente mientras quienes le habían enseñado seguían en activo.

Rodada en Seattle, al igual que el emblemático thriller «The Parallax View» (Alan J. Pakula, 1974), lo mejor de «McQ» son sus escenas de apertura. Filmadas en la hora mágica, con las luces de la ciudad en funcionamiento, muestran a un misterioso asesino que va aniquilando a sus víctimas.

Por un momento, parece que Stradling o Sturges hubieran tomado nota de la anterior película de Pakula con Gordon Willis, «Klute» (1971). En estas secuencias de apertura, la subexposición, el revelado forzado y el grano se apoderan de la imagen.

McQ (1974), apertura en hora mágica y luces urbanas de Seattle

La alegría dura poco. En cuanto la película pasa a hospitales, domicilios o dependencias policiales, Stradling ataca con un estilo de luz dura que recuerda al de otros operadores relativamente jóvenes pero sin evolucionar, como Charles F. Wheeler o Fred Koenekamp. Como ellos, obvia cualquier atisbo de naturalismo o realismo.

Al igual que en «The Way We Were», el procedimiento funciona relativamente bien con Wayne y con las mujeres que aparecen en pantalla. Pero el estilo y la ejecución son francamente mecánicos, sin mayor interés que apreciar lo lejos que se encontraba Stradling de cualquier avance posterior a 1960.

Resulta divertido comparar «McQ» con «Dirty Harry», fotografiada por Bruce Surtees, hijo de Robert Surtees, maestro de Stradling Jr. Surtees hijo, a diferencia del padre, sí fue un operador moderno y muy arriesgado: no se limitó a asumir nuevas tendencias, sino que las lideró y se alejó prácticamente de cualquier convención estética.

Stradling muestra, como mucho, algunos matices verdosos de los fluorescentes, pero se nutre sobre todo de arcos y unidades de 10 kW como fuentes de luz directa en casi cualquier circunstancia.

Para ampliar: El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano

La guía explica cómo la sensibilidad de una emulsión, la subexposición y el revelado forzado afectan al contraste, la textura y el grano, aspectos esenciales en la apertura y los exteriores nocturnos de la película.

El operador rinde mucho mejor en los exteriores nocturnos, con la profundidad y el cuidado por los fondos heredados del cine clásico. Por la textura de la copia en alta definición, parece que acudió también al revelado forzado y a las lentes anamórficas a grandes aperturas de diafragma.

El resultado es una gran suavidad general, especialmente acusada en los bordes del fotograma cuando se utilizan focales entre 35 y 50 mm, algo que sucede con mucha frecuencia.

McQ (1974), exterior nocturno con profundidad y suavidad anamórfica

Conclusión final

Los resultados distan mucho de ser destacables. El interés del trabajo reside en observar cómo, más allá del buen aprovechamiento de la hora mágica durante la apertura y de algunos exteriores nocturnos muy bien realizados, el estilo es absolutamente clásico y prácticamente obsoleto.

Las técnicas de esas noches urbanas nunca han dejado de estar vigentes cuando realmente se ha pretendido hacer buenas noches en ciudad. Pero en 1974 muchos operadores norteamericanos ya habían asumido que el viejo esquema de tres puntos, con aparatos dirigidos a los actores y decenas de recortes sobre el decorado, había muerto para siempre.

«McQ», sin difusión alguna entre la acción y las luces, permanece así como una muestra tardía y poco inspirada de aquel viejo estilo de estudio.

© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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