Título en España: La Delgada Línea Roja
Año de Producción: 1998
Director: Terrence Malick
Director de Fotografía: John Toll, ASC
Ópticas: Panavision Primo Anamorphic, C-Series
Emulsión: Kodak 5248 (100T) & 5279 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: fotografía de segunda unidad de Gary Capo, ASC
Premios: Oscar a la mejor fotografía (nom), American Society of Cinematographers, British Society of Cinematographers (nom)
Vista en 35mm & Blu-ray
John Toll combina luz natural, negativo de baja sensibilidad, formato anamórfico y una cámara de extraordinaria precisión para construir una de las grandes cumbres visuales del cine contemporáneo.
La película
Emblemática segunda adaptación de la novela de James Jones, llevada a la pantalla de manera muy libre por Terrence Malick, que en su tercera película, después de “Badlands” (1973) y “Days of Heaven” (1978), retornaba a la gran pantalla tras veinte años de ausencia.
Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, narra el enfrentamiento entre soldados norteamericanos y japoneses en una isla durante la batalla de Guadalcanal, clave para el desarrollo de la contienda en el océano Pacífico. Pero Malick, en lugar de realizar una película bélica al uso, propone un filme muy inusual en el que lo importante es la mirada interior de los soldados que participan en el conflicto, sus miedos y tormentos. También aparece cierto discurso del director sobre la guerra y sobre cómo los seres humanos, al llevarla a cabo, destruyen la naturaleza, identificada con la pureza de los nativos de las islas, completamente ajenos al conflicto que se desarrolla ante sus ojos.
Los resultados son absolutamente deslumbrantes, poéticos, bellos y atípicos, de modo que “The Thin Red Line” supuso un retorno triunfal del cineasta y el anticipo de grandes obras como “The New World” (2005) y “The Tree of Life” (2011), con la que Terrence Malick cerró la mejor parte de su filmografía. James Caviezel, Sean Penn, Nick Nolte y Ben Chaplin encabezan un notable reparto en el que también tienen breves apariciones John Cusack, John Savage, Woody Harrelson, John C. Reilly, Miranda Otto, Adrien Brody, Thomas Jane, John Travolta y George Clooney, entre otros.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el norteamericano John Toll, ASC, quien tenía ante sí la difícil tarea de continuar el legado de Néstor Almendros, ganador veinte años antes del Oscar a la mejor fotografía por la anterior película del realizador, la citada “Days of Heaven”.
En los años noventa, Toll hizo una gran aparición como director de fotografía en el mundo del cine, ya que por su segunda y tercera películas obtuvo sendos premios Oscar consecutivos: “Legends of the Fall” (1994) y “Braveheart” (1995). Antes de encargarse de “The Thin Red Line”, venía de trabajar también en dos largometrajes con Francis Coppola: “Jack” (1996) y “The Rainmaker” (1997).
Pero lo de John Toll no fue casualidad, ya que representaba la mejor tradición norteamericana de directores de fotografía que alcanzaron el puesto después de trabajar como ayudantes de cámara y operadores de otros grandes directores de fotografía de los que aprendieron el oficio.
En el caso de Toll, estos fueron sobre todo John A. Alonzo, Allen Daviau y Jordan Cronenweth, tres referentes absolutos del cine de las dos décadas anteriores, a los que se sumaban colaboraciones en segundas unidades para operadores como Conrad Hall, Haskell Wexler o Mikael Salomon. Gracias a ello, Toll, reacio a dar el salto a operador principal hasta los cuarenta años de edad, lo hizo tremendamente preparado y no solo llamó a la puerta del éxito, sino que la rompió por completo.

Análisis del estilo visual
Quizá la imagen que actualmente asociamos al cine de Terrence Malick —con mucha Steadicam, contraluces, luz disponible e imágenes de gran interés estético— se la debamos a su conocida asociación con Emmanuel Lubezki. Esta dio comienzo con “The New World” y “The Tree of Life” y continuó con las menos exitosas “To the Wonder” (2012), “Knight of Cups” (2015) y “Song to Song” (2017).
Sin embargo, revisando de nuevo “The Thin Red Line” resulta evidente que esta es el puente lógico entre el naturalismo relativamente simple de “Days of Heaven” y el estilo que ahora se considera típico de Malick en su colaboración con Lubezki, pero que ya está presente de forma casi íntegra en esta película.
Al contrario que sus obras posteriores, con la excepción de “The New World”, “The Thin Red Line” fue rodada, por primera vez en el cine de Malick, en un extraordinariamente vistoso formato panorámico anamórfico. Combinado con una emulsión de 100 ASA, empleada según Toll en un noventa por ciento de la proyección, y con las mejores ópticas anamórficas jamás fabricadas por Panavision —los Primo Anamorphic—, el resultado es, o era en proyección, el de una de las películas rodadas en 35mm con mejor calidad visual.
La fidelidad de color y la tridimensionalidad competían, en cierto modo, con la adquisición en 65mm. El negativo está fenomenalmente bien expuesto por Toll, quien decía que únicamente recurrió a la emulsión de 500 ASA cuando, rodando durante la hora mágica, sus niveles de luz con la 100T eran inferiores a T2.8, o bien para los breves interiores de la película. El resultado era una imagen de grano muy fino, rica en detalles y de lo mejor jamás rodado en este aspecto antes de que los Digital Intermediates terminasen, muy poco después, con las copias por contacto y el proceso íntegramente fotoquímico.

Como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta los gustos de un realizador como Terrence Malick —que junto a Néstor Almendros, y Haskell Wexler, quien terminó la película, insistió en que gran parte de “Days of Heaven” fuera rodada durante la hora mágica—, la imagen de “The Thin Red Line” es extraordinariamente natural.
Con la excepción de los breves interiores del comienzo, simula muy bien estar rodada simplemente con luz disponible. Y lo cierto es que lo está en un porcentaje altísimo, confiando sobre todo en la maestría de Toll con la exposición y, por lo general, en un rodaje a contraluz. Al exponer para los rostros y dejar que los fondos queden sobreexpuestos, la continuidad de la luz es mucho mejor y la estética, más realista.
En otros momentos —como los diálogos entre dos personajes en el interior de tiendas de campaña— se aprecia que Toll controla esa luz natural mediante relleno negativo y reflectores para generar contraste. Pero, además del contraluz, proliferan múltiples escenas en las que los cineastas buscaron y encontraron el momento perfecto para rodar sus tomas con la mejor luz disponible. Además del talento de Toll en la exposición y de la predilección del director y el director de fotografía por la luz natural, lo que hay en “The Thin Red Line” es un extraordinario uso y una atenta observación de cuándo esta resulta más estética y favorecedora para el rodaje cinematográfico.
Combinada con humo en algunas escenas del interior de la jungla, vistosos planos de la naturaleza a veces captados por la segunda unidad, bellas tomas bajo el agua y momentos improvisados con los nativos, el resultado es el de una fotografía que aparenta ser tan sencilla como espectaculares son cualquiera de sus imágenes.
Para profundizar en las ópticas anamórficas Panavision, los Primo Anamorphic y las C-Series empleadas por John Toll:

Pero, si la conjunción de luz natural o su recreación, las emulsiones de 100 ASA y los Primo Anamorphic no fuera suficiente, “The Thin Red Line” es todo un derroche de talento en la puesta en escena. Es ahí, precisamente, donde quizá se aprecia la diferencia entre los títulos fotografiados por Emmanuel Lubezki y el presente.
No es que los del mexicano sean inferiores en este aspecto, sino que “The Thin Red Line” muestra un nivel de planificación mucho mayor. Aquellos están más basados en rodajes largos e improvisaciones, mientras que el despliegue de medios aquí busca coreografiar complicadas acciones con múltiples actores en pantalla, batallas y numerosos efectos especiales mecánicos que forzosamente debían ser más precisos.
Además de un glorioso uso de la grúa Akela en las escenas de la toma de la colina, o de una de las mejores operaciones de Steadicam jamás vistas —aunque para ello tuvieran que sustituir los pesados Primo por la más compacta Serie C—, hay múltiples planos fijos o al hombro que muestran un nivel de composición elevadísimo, con los personajes perfectamente repartidos por el encuadre panorámico para crear profundidad o balance.
Ese rigor no está presente de igual forma en la obra posterior del realizador y, con el pasado de Toll como operador de Alonzo, Daviau o Cronenweth, no es en absoluto descartable atribuírselo como una importante contribución a la película. Todo ello acompaña a numerosas escenas planteadas con la Steadicam absolutamente libre en mitad del caos de la guerra, con un movimiento fluido, pero preciso y trabajado; para “mal”, o seguramente para “bien”, mucho menos improvisado que con Lubezki.

Conclusión final
Los resultados son absolutamente gloriosos, incluso mágicos, desde el primer fotograma hasta el último, superando ampliamente no solo a “Legends of the Fall” y “Braveheart”, los trabajos por los que John Toll acababa de ganar sus Oscar, sino que probablemente mejoren los de Almendros y Wexler en “Days of Heaven” y los posteriores, quizá más conocidos, de Terrence Malick con Emmanuel Lubezki. Estos últimos terminaron cayendo algo en la caricatura, con un estilo tan improvisado en el que la chispa fue apagándose poco a poco, a pesar de que este tipo de cineastas difícilmente entreguen imágenes que no sean de calidad.
“The Thin Red Line” no solo posee un uso superlativo de la luz natural, emulando perfectamente a los mejores títulos de la historia del cine, sino que la cámara de Malick y la forma en que se mueve entre el caos de la batalla y la mente de sus personajes es lo que más la hace destacar. Curiosamente, aunque los compañeros de Toll en la American Society of Cinematographers le entregaron el premio a la mejor fotografía del año, aquella temporada le tocó competir con otra película bélica, “Saving Private Ryan” (Steven Spielberg, 1998). Fue Janusz Kaminski, con una fotografía que también ofrece un prodigioso aunque completamente diferente tratamiento de la luz, la cámara y el negativo, quien obtuvo la estatuilla dorada.
© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.