REDES SOCIALES
Copyright © Ignacio Aguilar
Flight of the Intruder (1991): fotografía de Fred Koenekamp
10650
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-10650,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.4.6,qi-blocks-1.5.4,qodef-gutenberg--no-touch,qode-optimizer-1.2.3,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-smooth-scroll-enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.8.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-8.7.2,vc_responsive
Danny Glover, Brad Johnson y Willem Dafoe en Flight of the Intruder

Flight of the Intruder (El Vuelo del Intruder, 1991) – Fotografía de Fred Koenekamp

Título en España: El Vuelo del Intruder
Año de Producción: 1991
Director: John Milius
Director de Fotografía: Fred Koenekamp, ASC
Emulsión: Kodak 5294 (400T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Otros: fotografía aérea de David B. Nowell, ASC y efectos visuales de Mark Vargo, ASC
Vista en HDTV

El último largometraje de John Milius combina un Super 35 flexible y unas eficaces secuencias aéreas con la iluminación dura, el relleno abundante y las inconsistencias del último trabajo cinematográfico de Fred Koenekamp.

La película

Último largometraje para la gran pantalla dirigido por el icónico guionista y realizador John Milius, quien aquí se limitó a ejercer de director, sin demasiado éxito. Ambientada durante la guerra de Vietnam, “Flight of the Intruder” es una película seguramente realizada a raíz del éxito de “Top Gun”, pero que se centra casi en exclusiva en la vida y las misiones de los pilotos. Brad Johnson interpreta a uno de ellos, que no consigue superar la muerte de su compañero durante una incursión en la que el objetivo que debían bombardear no era más que un simple campo sin instalaciones militares.

En busca de venganza, junto con otro oficial —Willem Dafoe—, se adentra por su cuenta en una peligrosa misión para bombardear el verdadero centro de misiles de los vietnamitas. Danny Glover interpreta a su superior jerárquico y Rosanna Arquette tiene una breve aparición, aunque más breves son aún las de Tom Sizemore o Ving Rhames. Los resultados son tan sosos como predecibles y se encuentran muy lejos de títulos como “The Wind and the Lion” y “Conan the Barbarian”, los dos mejores de su autor tras las cámaras.

Pilotos reunidos en Flight of the Intruder

El director de fotografía

El director de fotografía fue Fred Koenekamp [ASC], un veterano que contaba con 65 años en el momento del rodaje, producido casi dos años antes del estreno, en 1989. Parece ser que Milius admiraba a Koenekamp por sus dos primeros trabajos junto a Franklin J. Schaffner —“Patton” y “Papillon”—, que son los que motivaron que le ofreciera el trabajo.

Pero el ganador del Oscar por “The Towering Inferno”, también candidato por “Islands in the Stream”, llevaba prácticamente diez años alejado del cine y trabajando para televisión, especialmente a raíz del fracaso de “When Time Ran Out…” (1980), la última superproducción de catástrofes de Irwin Allen, en la que la labor de Koenekamp era tan acartonada como el propio guion o los efectos especiales.

Con la excepción de “The Adventures of Buckaroo Banzai” (1984), en la que curiosamente sustituyó a Jordan Cronenweth, los trabajos de Koenekamp en los años ochenta fueron generalmente tan menores que parece ser que los productores de “Flight of the Intruder” se mostraron muy reacios a contratarlo. No sorprende, por tanto, que se retirase a continuación.

Brad Johnson en Flight of the Intruder

Análisis del estilo visual

La fotografía de “Flight of the Intruder” es ligeramente más moderna que el grueso de la filmografía de Fred Koenekamp, uno de los operadores de Hollywood que, durante los años setenta —década en la que se impusieron en la meca del cine los postulados visuales llegados desde Europa a finales de los sesenta—, se mantuvo absolutamente al margen de dicho movimiento y continuó rodando sus películas de la misma forma en la que se trabajaba el color en Hollywood durante los años cincuenta y sesenta.

Por eso, como les ocurrió a Harry Stradling Jr., Philip Lathrop o Charles Wheeler —por citar algunos directores de fotografía que alcanzaron cierto prestigio, pero que tampoco evolucionaron—, la carrera de Koenekamp estaba absolutamente estancada hacia finales de los setenta, por lo que tuvo que refugiarse en la televisión para seguir trabajando. En este film no sorprende que lo mejor sean las secuencias aéreas, rodadas por el especialista David B. Nowell [ASC], así como los efectos visuales de Mark Vargo [ASC], que, aunque han envejecido, estaban bastante bien para la época.

Koenekamp cumple en las secuencias de pilotaje con los actores rodados en proyección frontal, e incluso en el diseño de las escenas aéreas —alguna de ellas en noche americana—, pero el estilo global tiene poco interés.

Willem Dafoe y Brad Johnson en Flight of the Intruder

También llama la atención que, siendo un clásico acostumbrado a rodar con grandes aparatos y niveles de luz muy elevados, Koenekamp decidiera filmar en Super 35, precisamente como “Top Gun”, renunciando a las lentes anamórficas que siempre había usado para sus películas en formato panorámico. Con ello ganaba flexibilidad en las escenas de pilotaje —equipos de menor tamaño y mejor enfoque mínimo— y podía emplear siempre o casi siempre un zoom esférico, con aperturas en torno a T2.8–T3.1, en lugar de los clásicos zooms anamórficos de sus películas más famosas, que únicamente abrían a T4.5–T5.6.

El Super 35, sin embargo, tenía un área de negativo un 42 % inferior al anamórfico cuando se componía para 2.4:1, de modo que “Flight of the Intruder”, rodada además con la ya entonces antigua emulsión Kodak 5294 (400T), posee una marcada estructura de grano que resulta muy variable en función de los valores de exposición. Las escenas diurnas lucen limpias y correctas, pero las escenas con mayor oscuridad o niveles de luz más bajos son muy granuladas, como las de la cubierta del portaaviones, iluminada con luz de sodio y niveles escasos para no deslumbrar a los pilotos.

Para profundizar en el Super 35, la superficie útil del negativo y su relación con el grano:

Formatos Cinematográficos (IV): Technirama, Techniscope, IMAX y las nuevas emulsiones

Aviones A-6 Intruder en la cubierta del portaaviones

Conclusión final

Koenekamp era conocido por su empleo de la luz dura, que también está presente aquí, pero quizá en menor medida que en sus títulos de la década anterior. De hecho, no es completamente infrecuente que en esta película haga un poco de luz suave sobre los intérpretes e incluso la motive en fuentes integradas en los decorados. Pero nunca se le ve cómodo en dichas situaciones y siempre alterna ese tipo de luz con escenas rodadas con aparatos directos hacia los actores, a la manera de los años sesenta, aunque en lugar de luces de 5 kW estuviera empleando unidades de 1 kW.

Además, siempre emplea abundante luz de relleno, tanto en interiores como en exteriores, como si tampoco se sintiera cómodo con el contraste, que sin duda le habría ido mejor a la estética del film. Los resultados son pobres e inconsistentes, aunque curiosos por mostrar en pantalla el último trabajo de un dinosaurio y de un estilo a punto de extinguirse. Quizá fueran más importantes su labor de mando en el set o su experiencia para manejar los tiempos y al equipo en una producción complicada —facetas en las que recibió grandes elogios de John Milius— que su trabajo estético en el que, a la postre, sería el último largometraje del director.

© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.