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Ad Astra (2019): fotografía de Hoyte Van Hoytema
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Brad Pitt en Ad Astra

Ad Astra (2019) – Fotografía de Hoyte Van Hoytema

Título en España: Ad Astra
Año de Producción: 2019
Director: James Gray
Director de Fotografía: Hoyte Van Hoytema, ASC, FSF, NSC
Ópticas: Arri/Zeiss Master Prime, Camtec Astra
Emulsión: Kodak 5207 (250D) & 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35 (2-Perf), 2.4:1
Otros: fotografía adicional de Caleb Deschanel, ASC
Vista en Blu-ray

Hoyte Van Hoytema recurre al Super 35 de dos perforaciones, el grano visible y una evolución cromática precisa para aportar textura y atmósfera a los espacios asépticos del viaje.

La película

Extraño giro en la carrera del cineasta norteamericano James Gray, autor de obras como “Little Odessa”, “Two Lovers” o “The Lost City of Z”, que en esta ocasión abandona la Tierra para adentrarse en la odisea espacial de Roy McBride —Brad Pitt—. El protagonista es un astronauta al que se encomienda la misión de viajar hasta Neptuno, donde muchos años atrás se perdió la pista de la nave tripulada por su padre —Tommy Lee Jones— durante una expedición especial en busca de vida extraterrestre.

A pesar de la ambientación y de algunas secuencias de acción, James Gray no pierde su foco de atención en las relaciones humanas: en este caso, el vínculo paternofilial entre ambos personajes y el modo en que ha condicionado la vida del personaje de Pitt. Sin embargo, las ambiciones de Gray —la película es una especie de cruce entre “2001: A Space Odyssey” (Stanley Kubrick, 1968) y “Heart of Darkness”, de Joseph Conrad, libro del que surgió “Apocalypse Now” (Francis Ford Coppola, 1979)— quizá sean desmedidas para los resultados finales de la obra, cuyo desarrollo parece en ocasiones demasiado visto en cine.

Por ello, como le ocurría a la propia “The Lost City of Z”, “Ad Astra” es un filme fallido. Parece que, partiendo de un concepto muy interesante, Gray no ha sabido extraerle todo el jugo o que algo importante se quedó por el camino, pues la película queda lejos de resultar tan trascendente como sus obvias referencias. Donald Sutherland, Ruth Negga y Liv Tyler realizan breves apariciones a lo largo de la proyección.

Brad Pitt como Roy McBride en Ad Astra

El director de fotografía

El director de fotografía de las dos películas inmediatamente anteriores de James Gray —“The Immigrant” (2013) y la citada “The Lost City of Z” (2016), dos obras de arte en lo visual— fue Darius Khondji, ASC, AFC, quien al parecer no se encontraba disponible en el momento de rodar este filme. Sobre la base de su trabajo en “Låt den Rätte Komma In” (2008) y “Tinker Tailor Soldier Spy” (2011), que sigue siendo su mejor obra con diferencia, así como de la pericia técnica de “Interstellar” (2014), James Gray decidió contratar a Hoyte Van Hoytema, ASC, FSF, NSC.

Van Hoytema se dio a conocer precisamente por las dos películas a las órdenes de Tomas Alfredson. Posteriormente fue la elección de Christopher Nolan para sustituir a Wally Pfister como su director de fotografía predilecto, acumulando ya tres filmes juntos hasta la fecha: la citada “Interstellar”, “Dunkirk” (2017) y “Tenet” (2020), pendiente de estreno cuando se escribió esta reseña.

Ello hacía de Van Hoytema uno de los directores de fotografía más de moda, con una filmografía que también incluye películas como “The Fighter” (David O. Russell, 2010), “Her” (Spike Jonze, 2013) o “Spectre” (Sam Mendes, 2015).

Hoyte Van Hoytema y James Gray durante el rodaje de Ad Astra

Análisis del estilo visual

Hoyte Van Hoytema es un director de fotografía que, a tenor de su filmografía, prefiere claramente los rodajes en celuloide frente a la adquisición digital, ya que hasta entonces casi todos sus títulos habían sido rodados en formato fotoquímico. “Ad Astra” no es una excepción, pues se rodó en 35mm, aunque en un sorprendente formato de dos perforaciones por fotograma —2-Perf—.

Resulta llamativo porque es un formato casi híbrido entre el 35mm convencional y el Super 16mm: reduce la altura del fotograma a la mitad del 35mm tradicional y dispone, por tanto, de un negativo de la mitad de tamaño. La idea es clara: los cineastas deseaban una película con una fuerte textura fotoquímica y el grano del celuloide muy presente en pantalla. De ahí que escogieran este formato híbrido entre el 35mm y el 16mm para fotografiar el filme.

Para profundizar en los formatos de dos perforaciones, el Techniscope y la evolución del negativo cinematográfico:

Formatos Cinematográficos (IV): Technirama, Techniscope, IMAX y las nuevas emulsiones

Gracias a ello, “Ad Astra” posee al menos una imagen con cierta vida. En otras circunstancias, las localizaciones generalmente asépticas en las que se desarrolla la historia —con bastantes interiores de naves espaciales— podrían haber producido resultados más monótonos. Y lo cierto es que son buenos, pero están lejos de ser excepcionales.

Textura fotoquímica y color en Ad Astra

“Interstellar” poseía una fotografía de interiores de naves espaciales muy plana y aburrida, con un abuso de luces integradas y una luz de relleno incesante que restaba cualquier matiz de contraste a la iluminación. Algo de ello ocurre también en “Ad Astra”, lo que parece significar que a Van Hoytema le gusta precisamente este estilo, pero afortunadamente aquí hay más situaciones de interés.

Para comenzar, existen conceptos de color claros a lo largo del filme: colores cálidos y aspecto soleado para las pocas escenas que se desarrollan en exteriores en la Tierra; aspecto neutro durante las primeras etapas de los viajes espaciales del personaje de Brad Pitt; tonos rojizos, como no podría ser de otra manera, en Marte; y finalmente un aspecto azulado y violeta en las escenas de Neptuno.

También resulta significativo cómo Van Hoytema retrata los haces de luz solar —con una luz dura, un HMI de 18 kW situado lo más lejos posible— y cómo estos se van desvaneciendo a medida que el protagonista se aleja del Sol.

Sin embargo, a pesar de los virajes de color y de esa ausencia del Sol, la imagen de “Ad Astra” tampoco es especialmente contrastada. Los contrastes se producen más por esos giros cromáticos que por la contraposición entre luz y oscuridad. Hay varias secuencias interesantes —especialmente la de Pitt grabando el mensaje para su padre en Marte—, pero globalmente el empleo de mucha iluminación LED integrada en los decorados de las naves espaciales acaba siendo también algo plano, por mucho que algunas ideas visuales eleven las sensaciones que transmite el conjunto.

Iluminación integrada y flares en Ad Astra

Eso sí, al emplear dos juegos de Arri/Zeiss Master Prime, uno de ellos especialmente modificado por Camtec para reducir el contraste de las lentes y conseguir espectaculares flares o destellos, algunos momentos son bonitos y poéticos. Quizá se acerquen demasiado a la moda actual de emplear este tipo de efectos, lo que genera dudas acerca de cómo perdurará el filme en este aspecto, ya que su uso no es aislado, sino generalizado.

Conclusión final

Por lo demás, “Ad Astra” es una película de escala reducida, aunque incluye varias secuencias de efectos visuales elaborados con pretensiones más realistas que de exhibición, lo cual es siempre de agradecer. Entre ellas se encuentra la ambientada en la superficie lunar, rodada con varias cámaras Alexa XT modificadas para fotografía infrarroja.

En resumidas cuentas, no es el mejor trabajo de Van Hoytema ni tampoco el de James Gray. No es que este último se encuentre perdido en una película de estas características, pero hasta la fecha había funcionado mejor como cineasta y, especialmente, como narrador cuanto más mundana era la ambientación de sus historias. El gran Caleb Deschanel fue convocado para rodar algunos insertos y posee un crédito de fotografía adicional en la película.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.