Producción italoamericana, dirigida por George P. Cosmatos («The Cassandra Crossing«, «Rambo: First Blood Part II«, «Tombstone«), que sumó a la moda de películas de ciencia ficción o de terror con ambientación submarina, que proliferaron a finales de la década de los 80 o primeros de los 90. En esta ocasión, los protagonistas son un grupo de mineros del mar, que cuando están a punto de finalizar una misión, se encuentran con un barco soviético, hundido en el fondo del océano. Y en el mismo, se encontrarán con una extraña criatura mutante, que los infectará. A pesar del reparto (Peter Weller, Richard Crenna, Amanda Pays, Daniel Stern, Héctor Elizondo, Ernie Hudson o Meg Foster) y del gran equipo contratado para la producción (que incluye a Jerry Goldsmith en la música, a Ron Cobb en el diseño de producción, o efectos visuales de Stan Winston), los resultados globales son muy pobres. En gran parte, debido a un guión que, a pesar de estar firmado por David Peoples («Blade Runner«, «Unforgiven«) y Jeb Stuart («Die Hard«), no es más que un refrito de «Alien» y «The Thing«, pero con muy poco desarrollo de personajes y, sobre todo, ningún suspense ni misterio, que desemboca en además en un final que no puede ser más ridículo.

El director de fotografía fue Alex Thomson [BSC], uno de los más importantes de los años 80 y 90. Tras una etapa de aprendizaje en los equipos de cámara de Nicolas Roeg, cuando éste aún era director de fotografía, Thomson alcanzó el puesto de primer operador a primeros de la década de los 70. Pero un accidente en el rodaje de «Jesus Christ Superstar» (Norman Jewison, 1973) hizo que tuviera que ser sustituido por Douglas Slocombe y le mantuvo varios años fuera de los «sets». Sin embargo, retornó con fuerza, ya que su trabajo en «Excalibur» (John Boorman, 1981) le valió una nominación al Oscar y le consolidó entre los directores de fotografía encargados de producciones importantes, y con aspiraciones: «The Keep» (Michael Mann, 1983), «Eureka» (Nicolas Roeg, 1983), «Legend» (Ridley Scott, 1985), «Labyrinth» (Jim Henson, 1986) así como dos títulos para Michael Cimino, «The Year of the Dragon» (1985) y «The Sicilian» (1987) forman parte de esta etapa. Pero precisamente con «Leviathan», Thomson abrió otro camino en su carrera, el de las producciones de acción, con alto presupuesto, rodajes complicados, y muchos efectos visuales: «Alien 3» (David Fincher, 1992), «Cliffhanger» (Renny Harlin, 1993), «Demolition Man» (Marco Brambilla, 1993) o «Executive Decision» (Stuart Baird, 1996) forman parte de esa otra etapa. Todavía le daría tiempo de resucitar el formato 65mm para Kenneth Branagh en «Hamlet» (1996), formato que puede que hubiera utilizado para David Lean en «Nostromo», de no haber fallecido el director poco antes de iniciar el rodaje.

El grueso de «Leviathan», rodado en Roma y en Malta, transcurre en los interiores de la instalación minera, en decorados diseñados por Ron Cobb que, de manera evidente, recuerdan a los de «Alien» (1979), película en la que trabajó y que, como indicábamos, era una de las influencias básicas del film de Cosmatos. También hay una serie de exteriores subacuáticos, que en este caso, recuerdan a «The Abyss» (James Cameron, 1989), pero dado que el rodaje de ambos films coincidió en el tiempo, debe de tratarse de una coincidencia. En cualquier caso, si bien Cameron apostó por un rodaje real, bajo el agua, recurriendo a los cámaras especialistas de «The Deep» (Peter Yates, 1977), en este caso Thomson y Cosmatos optaron por simular que los actores se encuentran bajo el agua, pero rodando en un plató seco. Es cierto que la importancia de este tipo de escenas es menor que en el film de Cameron, pero generalmente están muy bien resueltas por Alex Thomson y su equipo (tono azulado, rodaje a 48 fps para simular el movimiento ralentizado en el agua, elementos en suspensión en el «agua», etc), recurriendo únicamente al rodaje acuático real cuando no quedaba más remedio. Curiosamente, esas escenas, rodadas por Mike Valentine [BSC] son las que emplean equipos Panavision (series «C» y «E») puesto que el grueso del film está rodado por Thomson con equipos Arri y lentes anamórficas J-D-C (Cooke Xtal Express).

Los interiores adelantan el trabajo del director de fotografía en los blockbusters de la siguiente década: mucha luz suave e integrada en los decorados, que hace que los diseños de Ron Cobb resulten creíbles, al estar los sets, hasta cierto punto «autoiluminados». Thomson además ofrece tratamiento de estrella a Amanda Pays, con luz aún más suave y, a veces, teleobjetivos más largos, con el fin de realzar su aspecto. Pero la película quizá sea demasiado pulcra en general. No hay duda de que luce muy bien, pero en «The Thing» Dean Cundey ofrecía una crudeza que se echa en falta en «Leviathan», mientras que el claroscuro y esteticismo de Derek Vanlint en «Alien» aparece nada más en algún momento aislado, al final, cuando Thomson trata de texturizar el monstruo creado por Stan Winston, que es tan amorfo que no impresiona en absoluto. Puede que en este sentido no ayude que el film esté rodado principalmente, tal y como se acredita en el mismo, con emulsiones Afga XT, ya que de tratarse de la conocida XT320 (existió también una XT125) era una emulsión de muy bajo contraste, granulada y muy suave. No se aprecia grano en pantalla en los modernos Blu-ray, pero es probable que Thomson la sobreexpusiera notablemente en cualquier caso, dándole al negativo una mayor densidad que habría reducido dicha granulosidad. Quizá esa suavidad de la luz, más la suavidad del negativo (e incluso, la necesidad de iluminar a T/4.5 o T/5.6 para usar el zoom) influyan en que el aspecto general sea demasiado blando, incluso amable.

Por todo ello, es una pena, pero «Leviathan» es uno de esos films en los que la suma de un gran equipo está muy lejos de crear una gran película. Es cierto que el aspecto es más que correcto, que los efectos visuales físicos aguantan muy bien el paso de los años, así como que la criatura diseñada por Stan Winston (a pesar que pienso que es fallida) está bien hecha, pero el conjunto está lejísimos de sus claros referentes y ni siquiera es capaz de sorprender o interesar, por su escasísima originalidad y un final, en exteriores, en el Golfo de México, que es muy pobre y que no sorprendería ni que fuera un «re-shoot», o que no hubiera sido rodado por Alex Thomson. Por todo ello, no es del todo extraño que tras dirigir éxitos como «Rambo: First Blood Part II» o «Cobra» consecutivamente, el crédito de George P. Cosmatos fuera ya escaso en Hollywood tras «Leviathan», de manera que se encontraba sin proyectos cuando recibió la llamada desde el rodaje ya comenzado de «Tombstone» para sustituir al director inicial, Kevin Jarre. Sin embargo, «Leviathan» no pareció afectar ni a Alex Thomson, quien a su vez sustituyó (por enfermedad) a Jordan Cronenweth en «Alien 3», ni al propio Stan Winston, que rápidamente se incorporaría al rodaje de «Jurassic Park» a las órdenes de Steven Spielberg.
Título en España: Leviathan
Año de Producción: 1989
Director: George P. Cosmatos
Director de Fotografía: Alex Thomson, BSC
Ópticas: Cooke Xtal Express, Panavision «C Series» & «E Series»
Emulsión: Agfa XT, Kodak 5247 (125T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (J-D-C Scope + Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2025.
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha rodado publicidad, cortometrajes, documentales, además películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (Raúl Cerezo, Fernando González Gómez, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025) o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3.—-