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RoboCop (1987) – Fotografía de Jost Vacano
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RoboCop (1987), fotografía de Jost Vacano

RoboCop (1987) – Fotografía de Jost Vacano

Título en España: «RoboCop»
Año de producción: 1987
Director: Paul Verhoeven
Director de fotografía: Jost Vacano, ASC, BVK
Ópticas: Zeiss Super Speed
Emulsión: Kodak 5294 (400T)
Formato y relación de aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: fotografía adicional en Los Ángeles de James Glennon, ASC (sin acreditar)
Vista en HDTV 4K

Jost Vacano combina fluorescentes integrados, una imagen granulada y una cámara muy expresiva para dar forma al futuro satírico y violento de Paul Verhoeven.

La película

Primer trabajo en Norteamérica del director holandés Paul Verhoeven, quien, tomando algunos elementos del cine de justicieros que tan popular fue en los años setenta y primera mitad de los ochenta, así como influencias de la ciencia ficción —notablemente, «Blade Runner» (1982), de Ridley Scott, o incluso el primer «The Terminator» (1984), de James Cameron—, filmó una efectiva película ambientada en la ciudad de Detroit, que en el futuro se encuentra sumida en el caos y la delincuencia.

Una corporación utiliza entonces el cuerpo sin vida de un policía, interpretado por Peter Weller, para crear un cíborg que patrulle las calles y se enfrente a los criminales, hasta que este cobra conciencia de su antigua personalidad y horrible muerte y, como consecuencia, comienza a provocar problemas de funcionamiento.

Un argumento que en manos de casi cualquier otro director hubiera asegurado la típica película de venganza, en su versión cibernética, se torna una inspirada crítica social y un serio aviso sobre los peligros de la tecnología en manos del realizador holandés, que además tiene la valentía de proponer una serie de spots absolutamente delirantes a lo largo de la proyección.

Nancy Allen, Ronny Cox, Felton Perry, Miguel Ferrer y Kurtwood Smith forman el reparto de secundarios de una película en la que, además del director, brilla especialmente el maquillaje de Rob Bottin —«The Thing» (1982), de John Carpenter—, que incluye el diseño y ejecución del robot que da título a la obra.

RoboCop (1987), el cíborg interpretado por Peter Weller

El director de fotografía

El director de fotografía fue el alemán Jost Vacano, ASC, BVK, una elección absolutamente lógica por parte de Paul Verhoeven, con quien ya había colaborado en su etapa holandesa en «Soldaat van Oranje» (1977) y «Spetters» (1979).

Entre tanto, Vacano había alcanzado fama internacional a raíz de sus colaboraciones con su compatriota Wolfgang Petersen, especialmente «Das Boot» (1981), una miniserie de televisión estrenada en cines en una versión cinematográfica de dos horas y media de duración, por la que fue nominado al Oscar.

Después vendría la adaptación de la novela de Michael Ende «Die unendliche Geschichte», también conocida como «The NeverEnding Story» (1984), un éxito que le llevó a Estados Unidos, donde desarrolló el resto de su carrera, comenzando con «52 Pick-Up» (1986), a las órdenes de John Frankenheimer.

Posteriormente, además de «RoboCop», Vacano rodó en Estados Unidos para el mismo realizador «Total Recall» (1990), «Showgirls» (1995), «Starship Troopers» (1997) y «Hollow Man» (2000), tras cuyo rodaje se retiró del cine al cumplir los 65 años.

RoboCop (1987), iluminación de Jost Vacano en los interiores de la comisaría

Análisis del estilo visual

La imagen de «RoboCop» es propia del cine de ambos cineastas. Por un lado, por la renuncia al formato panorámico anamórfico, que Verhoeven solo empleó en un par de ocasiones en su carrera y siempre bajo los mandos de su otro director de fotografía predilecto, Jan de Bont. Por otro, porque Jost Vacano era un director de fotografía muy acostumbrado a emplear fuentes de luz integradas en sus decorados para que estas llevasen a cabo realmente gran parte del trabajo de iluminación.

En este caso, con su ambientación futurista en la ciudad de Detroit —aunque el rodaje tuvo lugar principalmente en Dallas, con algunas escenas filmadas al final en Los Ángeles—, Vacano tenía la excusa perfecta para ubicar múltiples, y repetimos, múltiples fuentes de luz fluorescente sobre todos y cada uno de los decorados. Seguiría además esta táctica en el resto de su colaboración con el realizador holandés, incluyendo su última película, que destaca también por este tipo de iluminación.

Ello provoca que «RoboCop» luzca, a pesar de la citada ambientación en el futuro, razonablemente realista. Sin embargo, tantos y tantos fluorescentes cenitales, de tipo casi industrial, también tienen como consecuencia que la imagen sea algo plana y poco contrastada, además de notablemente granulada, fruto de emplear en gran medida la emulsión clásica del cine de los años ochenta, la Kodak 5294 (400T).

Su textura era mucho más prominente que la de la emulsión 5247 (125T), que en esta época prácticamente se empleaba nada más para los exteriores diurnos y situaciones con niveles de luz abundantes.

Las Zeiss Super Speed

La Guía de Ópticas de Cine (I) explica las características y la evolución de estas ópticas luminosas empleadas por Jost Vacano.

RoboCop (1987), fluorescentes cenitales y estética industrial

Esta estética, típica por tanto del cine de la época, en cierto modo ha quedado desfasada, aunque también es cierto que parte del atractivo de la propuesta reside en ella. Conjuga muy bien con los diseños de William Sandell; con las pinturas mate del especialista Rocco Gioffre, que logra convertir Dallas en un vistoso Detroit futuro; con los efectos especiales mediante marionetas animadas a cargo de Phil Tippett y, por supuesto, con los citados efectos de Rob Bottin.

La puesta en escena de Paul Verhoeven es de lo más destacable de la película, pues hace un ejemplar uso del lenguaje cinematográfico: travellings que se acercan a los personajes cuando estos se sorprenden por algo; ligeros zooms en planos cortos que se aproximan a RoboCop para meterse en su mente cuando comienza a recordar su pasado; e incluso grandes angulares extremos, en torno a un 10mm, cuando los cineastas simulan el punto de vista del robot.

Son escenas de un estilo parecido a las que ya había explotado James Cameron en «The Terminator» (1984) y que llevaría posteriormente al extremo en «Terminator 2: Judgement Day» (1991).

RoboCop (1987), gran angular en el punto de vista del robot

En ellas, los cineastas introducen defectos de vídeo —en forma de líneas horizontales—, pero probablemente estén rodadas en celuloide, en contraposición a las escenas de los noticiarios o los anuncios publicitarios que aparecen en varias ocasiones a lo largo de la proyección, que sí están rodados en vídeo.

Mención aparte merece, además, el uso de lentes tipo Swing and Tilt o Slant Focus, que Vacano había empleado en la mencionada «52 Pick-Up» (1986) y que emplearía de nuevo con Verhoeven, al menos en «Starship Troopers» (1997), a fin de conseguir curiosos efectos de deep focus con el plano focal en oblicuo en múltiples momentos de la proyección, como durante las escenas en la sala de juntas con la presentación de ED-209, el robot «malo» de la película.

RoboCop (1987), efecto Slant Focus en la presentación de ED-209

Conclusión final

Los resultados son, por consiguiente, muy interesantes. Quizá desde el punto de vista estético el trabajo de Vacano no sea el más atractivo del mundo; incluso resulta de hecho algo plano y desaturado. Pero, por otro lado, conjuga tan bien con el resto de elementos de la película que, como conjunto, es sin duda una exitosa labor de equipo.

Puede que los efectos visuales de animación resulten demasiado obvios, como casi siempre ocurre con este tipo de técnicas, pero ello no impide que la película continúe manteniendo plenamente su vigencia, o incluso que su visión de futuro desgraciadamente esté más cerca de cumplirse que nunca.

Al mismo tiempo, demuestra que para conseguir una obra de este calibre lo importante no es contar con un elevado presupuesto —según algunas fuentes, la película costó 13,7 millones de dólares de 1986, lo cual es bajo para su acabado y medio, en el mejor de los casos, para una película norteamericana de la época con pretensiones de ser un blockbuster—, sino con talento por parte de su realizador y una gran labor conjunta de todos los miembros del equipo técnico y artístico de la película.

© Ignacio Aguilar, 2023. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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