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Soylent Green (1973) – Fotografía de Richard H. Kline
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Soylent Green (1973), Richard Fleischer’s dystopian science-fiction film photographed by Richard H. Kline, ASC

Soylent Green (Cuando el Destino nos Alcance, 1973) – Fotografía de Richard H. Kline

«Soylent Green»
Título en España: Cuando el Destino nos Alcance
Año de Producción: 1973
Director: Richard Fleischer
Director de Fotografía: Richard H. Kline, ASC
Ópticas: Panavision C-Series, Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray 4K HDR

 

Distopía setentera, anamórfico Panavision y un estilo híbrido entre clasicismo y modernidad, fotografiado por Richard H. Kline, ASC.

La película

Adaptación cinematográfica de la novela «Make Room! Make Room!» de Harry Harrison; ambientada en el año 2022 en la ciudad de Nueva York, con una superpoblación de cuarenta millones de habitantes. La Tierra está gobernada por las grandes corporaciones y sus recursos naturales, agotados. El efecto invernadero y el cambio climático han convertido el aire y el calor en algo insoportable. Un policía (Charlton Heston) investiga el supuesto homicidio de un hombre rico (Joseph Cotten), con la ayuda de un anciano (Edward G. Robinson), que además le habla de cómo era la Tierra antes de este período tan oscuro. «Soylent Green» es pura ciencia-ficción distópica de los años 70, con sus pros y con sus contras: de un lado, es una película muy simpática con un (entrañable) segmento final de los que no se olvidan nunca. Pero de otro, el guión es problemático en su desarrollo -Heston, más que investigar, se va encontrando las pruebas- e incluso inocente en su resolución, por obvia. Leigh Taylor-Young, Chuck Connors, Brock Peters, Dick Van Patten y Mike Henry completan el reparto.

Soylent Green (1973), Charlton Heston y Edward G. Robinson en un interior fotografiado por Richard H. Kline

El director de fotografía

El director de fotografía fue el norteamericano Richard H. Kline [ASC], un clásico de Hollywood, pues fue hijo de un director de fotografía (Benjamin Kline) y comenzó su carrera desde abajo, hasta alcanzar el puesto de primer operador a mediados de los años 60, en televisión. Aunque se retiró a comienzos de los 90, su época de esplendor fue sin duda desde finales de los 60 hasta comienzos de los 80. En ese tiempo, trabajó en cinco películas junto al director Richard Fleischer: «The Boston Strangler» (1968), «The Don is Dead» (1973), «Mr. Majestyk» (1974) y «Mandingo» (1975), además del presente título. Fue además director de fotografía de «Camelot» (Joshua Logan, 1967), su primera candidatura al Oscar, «The Andromeda Strain» (Robert Wise, 1971), «The Mechanic» (Michael Winner, 1972), «Battle for the Planet of the Apes» (J. Lee Thompson, 1973), «King Kong» (John Guillermin, 1976), su segunda candidatura al Oscar, «The Fury» (Brian De Palma, 1978), «Who’ll Stop the Rain» (Karel Reisz, 1978), «Star Trek: The Motion Picture» (Robert Wise, 1979), «Body Heat» (Lawrence Kasdan, 1981), «Breathless» (Jim McBride, 1983) o «Howard the Duck» (Willard Huyck, 1986), entre otras.

Soylent Green (1973), Leigh Taylor-Young en el apartamento fotografiado con luz suave por Richard H. Kline

Análisis del estilo visual

«Soylent Green» es una película ambiciosa en su ambientación y desarrollo, pero lo cierto es que aparenta tener un presupuesto relativamente holgado, aunque algo corto para crear o recrear lo que pretende mostrar en pantalla. Yendo por partes, los exteriores diurnos quizá son de lo más recordado y llamativo. Por un lado, muestran una ciudad casi decrépita y decadente, absolutamente superpoblada y prácticamente destruida.

Para simular los efectos de «The Greenhouse Effect» o efecto invernadero, los cineastas parecen haber recurrido a un truco de post-producción que tiñe de verde las imágenes, especialmente, casi como si de un filtro degradado o atenuador se tratase, en la parte de arriba de la imagen, reduciéndose ese efecto hacia la parte de abajo, aunque alguna fuente sugiere un filtro de rodaje específicamente diseñado para crear cierta bruma y el tono verdoso (quizá la realidad sea una mezcla de ambas técnicas). Por otro, esos exteriores (tanto diurnos como nocturnos) se rodaron en los viejos estudios de la MGM en Culver City (California). Se dice que, de hecho, «Soylent Green» fue la última peli en rodarse allí, antes de la venta de los terrenos. Su estado de conservación por aquel entonces, muy malo, a priori jugaba a favor de la producción.

Soylent Green (1973), multitud en las calles con la dominante verdosa del efecto invernadero fotografiada por Richard H. Kline

Pero el problema es que, aunque un profesional muy solvente (Edward C. Carfagno) firma la dirección de arte, en todo momento se percibe que no se trata de las calles verdaderas de Nueva York sino de decorados de estudio. Y ello ocurre tanto de día como de noche. No faltan, eso sí, algunos estupendos «matte paintings» de Matthew Yuricich; son tan buenos que lo malo es que son pocos, porque cuando aparecen el film parece alcanzar una dimensión que nunca llega a tener realmente.

De hecho, que el presupuesto era relativamente modesto es evidente porque Carfagno, más que tratar de hacer una ambientación futurista, lo que hace es utilizar elementos de los años 70 muy degradados (como los coches que se ven en las calles), pues el planteamiento (más económico) de ambientar alargando la vida de los elementos cotidianos era evidentemente más factible que ponerse a diseñar a lo «Blade Runner» (1982).

Soylent Green (1973), multitud y policía con megáfono en la Nueva York distópica fotografiada por Richard H. Kline

En decorados diseñados para la película, como el apartamento de Joseph Cotten, las cosas son muy diferentes: incluso a pesar de que Richard Fleischer quiere usar (y usa) el zoom en varias ocasiones, Richard H. Kline hace varias veces un trabajo modélico, que además le definía muy bien como director de fotografía: aprovecha luces integradas para iluminar realmente (en el dormitorio, en el baño, en el hall…) y además proyecta abundante luz suave sobre los actores, que hace que, a veces, el film posea el carácter moderno que debía tener. Pero en muchas otras ocasiones saca su carácter clásico, con luz dura. Por ejemplo, en los estupendos primeros planos de Leigh Taylor-Young, que está fotografiada casi como si fuera una muñeca de porcelana (se supone que es la amante de Joseph Cotten y que está «incluida» con el apartamento).

Soylent Green (1973), primer plano de Charlton Heston con iluminación contrastada de Richard H. Kline

Y esa es la alternancia que hace Kline en toda la película. Mezcla luz suave, porque parece que le gusta, y la abraza en cuanto tiene oportunidad, pero por otro lado sabe que está fotografiando un thriller (aunque disfrazado de sci-fi) y necesita contraste y profundidad, rodando en anamórfico. Ahí es cuando aparecen las luces duras, muchas veces muy puntuales, que generan a su vez zonas de sombras densas y profundas. El mejor ejemplo de este carácter híbrido lo tenemos en la parte final, en la fábrica y en la iglesia: con una colisión de luces integradas (fluorescentes azulados) en las zonas industriales, pero con muchos aparatos grandes, luz dura, haces azulados a contraluz, etc.

Soylent Green (1973), interior industrial con fluorescentes y contraste en la fotografía anamórfica de Richard H. Kline

Y varios planos muy bien escogidos (y escondidos) que amplían la sensación de profundidad mediante otra de las técnicas favoritas de Kline, el «split-diopter», que tanto usó en «The Andromeda Strain» o en «Star Trek». En algunos momentos hacia el final, los niveles de intensidad de luz son tan bajos, y Kline rueda tan abierto de diafragma, que cabe plantearse si se trata de la Serie C de Panavision abierta a tope (T2.3 aprox. dependiendo de la focal) o de alguna óptica ultraluminosa «experimental» de Panavision, pues la serie Super High Speed (que abre hasta T1.1) y que Kline usó en «King Kong», no apareció hasta 1976.

Soylent Green (1973), Charlton Heston en una escena de muy bajo nivel de luz fotografiada por Richard H. Kline

Conclusión final

Lo curioso es que esta contradicción entre modernidad y clasicismo, en manos de muchos directores de fotografía, habría sido un desastre estilístico, pero con Richard H. Kline la mezcla resulta natural, orgánica y parte del estilo (de hecho, era su estilo: podía parecer Roizman o Willis en un plano, pero también Harry Stradling o Charles Wheeler en otro). Esto se aprecia bien porque poseía el nivel técnico para estar rodando con bajos niveles de luz, ópticas anamórficas muy abiertas de diafragma y, de pronto, ser capaz de elevar esos niveles para meter un zoom anamorfizado sin que se note demasiado.

Así que, aunque la escala de «Soylent Green» no es tan grande como quizá debería de ser para contar bien todo lo que pretende contar, lo cierto es que entre la solvente puesta en escena de Richard Fleischer y el estilo híbrido de Richard Kline, el resultado es muy interesante: claramente, un film de los 70, encuadrado en esos mismos años, pero con arranques de modernidad que, aunque insuficientes desde nuestra perspectiva actual, sí que debieron cumplir lo suficiente en el momento de su estreno. Y, de hecho, la prueba es el cariño generalizado hacia una película quizá fallida como thriller, pero con momentos (mejor no contar nada) que se recuerdan para siempre.

El nuevo Blu-ray 4K muestra por lo general muy buena calidad de imagen, siempre que puede recurrir al OCN (negativo original de cámara). Por ello, fundidos, encadenados o los probables efectos ópticos empleados para crear la famosa dominante verdosa del efecto invernadero muestran una calidad de imagen inferior, aunque siempre muy fílmica.

Vista en Blu-ray 4K HDR

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.

El Autor

Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía en activo y autor y editor de ON FILM & DIGITAL. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025) o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025), y tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026).

Es miembro de la AEC y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las lentes Cooke SP3. Para conocer su trayectoria profesional, pueden consultarse su biografía y sus trabajos seleccionados. Las opiniones del autor son estrictamente personales.



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