Born on the Fourth of July (Nacido el 4 de julio, 1989) – Fotografía de Robert Richardson
«Born on the Fourth of July»
Título en España: Nacido el 4 de julio
Año de Producción: 1989
Director: Oliver Stone
Director de Fotografía: Robert Richardson, ASC
Ópticas: Panavision “E Series”, Panavision “C Series”, Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5247 (125T), 5295 (400T), 5297 (250D) & EXR 5245 (50D)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1 + 16mm (metraje falso imitando época)
Premios: Oscar a la mejor fotografía (nominación), American Society of Cinematographers (nominación)
Antes de “JFK”, Robert Richardson ya definía en “Born on the Fourth of July” un estilo de contraluces, difusión, anamórfico y memoria histórica.
La película
Adaptación cinematográfica del libro autobiográfico de Ron Kovic, ambientado durante la Guerra de Vietnam, conflicto ya abordado por el director Oliver Stone en “Platoon” (1986). Kovic (Tom Cruise) era un joven idealista que se alistó voluntario como marine para seguir la tradición familiar y ayudar a su país. Pero durante el conflicto, en 1969, fue gravemente herido y quedó paralizado y en silla de ruedas para el resto de su vida.
A partir de ese momento, Stone, a través de Kovic, hace un alegato contra el tratamiento de los EE. UU. para con sus veteranos de guerra, además de mostrar las gravísimas secuelas que el conflicto dejó para siempre en su vida personal. Dentro de la filmografía del director, “Born on the Fourth of July” quizá sea su obra más lograda después de su obra maestra, “JFK” (1991), en parte porque el maniqueísmo que siempre ha caracterizado a Oliver Stone encuentra mejor acomodo dentro de una narrativa clásica, muy bien apoyada en el retrato de época, colaboradores estrechos que rindieron a un gran nivel y, sobre todo, un enorme rol de Tom Cruise como el protagonista, en uno de sus grandes papeles dramáticos. Willem Dafoe, Tom Berenger, Raymond J. Barry o William Baldwin tienen pequeños papeles en el film.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Robert Richardson [ASC], que venía siendo el director de fotografía predilecto del director desde “Salvador” (1986) y la citada “Platoon” (1986). Antes, también colaboraron en “Wall Street” (1987) y “Talk Radio” (1988), y todavía lo harían en la mencionada “JFK” (1991), por la que Richardson obtuvo el Oscar, o “Nixon” (1995), antes que dejasen de rodar películas juntos con “U Turn” (1997).
Desde entonces, Oliver Stone nunca ha encontrado una relación tan estable, si bien Richardson sí que las tuvo con Martin Scorsese desde “Casino” (1995) hasta “Hugo” (2011), pasando por “The Aviator” (2004) —ganó el Oscar por cada una de estas dos películas—, o con Quentin Tarantino, del que ha rodado todos sus films desde “Kill Bill” (2003) hasta “Once Upon a Time in Hollywood” (2019), con la excepción de “Death Proof” (2007), que firmó el propio director. En estas tres relaciones es donde se encuentra habitualmente al Richardson más sólido, que si bien ha colaborado con otros directores de manera más puntual, es a través de las mismas con las que se ha posicionado, ahora que cuenta con más de setenta años de edad, como el director de fotografía norteamericano más importante de las últimas tres o cuatro décadas.
Análisis del estilo visual
La fotografía de “Born on the Fourth of July” marca la transición clara desde la etapa inicial de Robert Richardson con sus películas previas (más convencionales, más naturalistas y, con la perspectiva que da el paso del tiempo, menos personales) que todas las que vendrían después. Ya desde los mismos compases iniciales, que narran la infancia y juventud de Ron Kovic, Richardson muestra casi todas las señas de identidad del que sería su estilo, muy definido, especialmente cuando se trata de realizar reconstrucciones de época de pasados recientes, su especialidad.
Hay mucho rodaje a contraluz, con el sol bajo, o a veces muy intenso, incluso entrando en cuadro. Rostros iluminados por fuentes de luz rebotadas en palios grandes con sedas o muselina, fuertes sobreexposiciones e incluso un uso muy marcado de la difusión, en este caso, con filtros Pro-Mist de primera generación (los ahora denominados, a veces, como White Pro-Mist).
En el Blu-ray 4K estas escenas iniciales poseen también cierta textura más marcada que el resto del film, además de un color más restringido y desaturado, como si Richardson hubiera recurrido a algún tipo de copiado adicional en laboratorio para resaltar aún más la época. El resultado de todos estos minutos iniciales es una fotografía muy evocativa, nostálgica y romántica, muy cercana a la expresividad “americana” de los trabajos de Allen Daviau (“Empire of the Sun”) o Caleb Deschanel (“The Right Stuff”, “The Natural”) en esa misma década.

Las escenas ambientadas en Vietnam, pero rodadas en Filipinas, son quizá lo menos interesante de la película a nivel estético. La imagen posee un fuerte teñido anaranjado para sugerir la luz de atardecer del sudeste asiático, algo que actualmente prácticamente se ha convertido en un cliché del cine norteamericano cuando los cineastas ambientan sus escenas en países cálidos remotos (o incluso en México, siendo “Breaking Bad” el ejemplo habitual).
No ha envejecido demasiado bien, al contrario que “Apocalypse Now” (Francis Ford Coppola, 1979), en la que Vittorio Storaro hacía algo parecido pero de una manera más sutil que, además, le quedaba mejor. Está claro que Stone y Richardson pretenden que el espectador sienta que la guerra es un caos, pero estas escenas están rodadas a su vez de manera muy caótica y confusa, con muchos teleobjetivos y con mucha cámara lenta (para enfatizar y subrayar, algo también presente en el arranque), y están lejos del impacto de las de, por ejemplo, el film de Coppola u otros que trataron el mismo conflicto.

Una vez la acción se traslada de nuevo a EE. UU., en la larga sección en el hospital destaca el tono triste y azulado que penetra por las ventanas en las escenas nocturnas (el azul, muy clásico, es el recurso de Richardson también para las noches en general), además de la luz suave, tipo “luz del norte”, que se usa para las escenas diurnas. En esta versión más dramática y menos nostálgica de la luz del arranque del film, cuando Kovic vuelve a su casa paralítico, es cuando aparece sin embargo la versión plena de Richardson.
En general, utiliza mucho el contraluz, pero aquí ya no como luz del sol, sino como contraluz que usa él con aparatos de luz artificial, no siempre motivado por algo que haya en la escena. También hay algún atisbo de su técnica de emplear una fuente de luz muy intensa sobre una mesa, y dejar que su rebote sea el que ilumine los rostros durante alguna escena familiar en casa de los Kovic, pero nada aún tan definido y tan claro como lo sería en “JFK”.
El tono, en general, se vuelve todavía más lúgubre cuando llegan los años 70 y Kovic se vuelve ya, de forma declarada, un activista y antibelicista, con breves momentos, como los ambientados en México (pero también rodados, parece ser, en Filipinas), en los que el tono es soleado pero para nada agradable o nostálgico. Anticipando lo que sería uno de los rasgos distintivos de “JFK”, en “Born on the Fourth of July” Richardson y Stone también rodaron algo de 35mm y 16mm con el propósito de convertirlo en imágenes “newsreel” o de noticiarios, degradando el material adrede en laboratorio. Además, parte del material de Vietnam aparece más adelante en la película también tratado en laboratorio e incluso como blanco y negro, en mitad de una escena de confesión de Ron Kovic que también tiene “split-diopters”.

“Born on the Fourth of July” también fue el primer trabajo de Oliver Stone y de Robert Richardson en formato panorámico anamórfico, lo que da una idea del crecimiento del dúo, artística y profesionalmente hablando, desde los medios mucho más modestos de los que dispusieron en “Salvador”. Utilizando principalmente la serie “E” de Panavision, realmente el film no muestra ni mucho menos a un debutante y dubitativo director de fotografía en el formato, sino más bien parece la obra de alguien que habría pensado mucho y muy bien cómo explotarlo en pantalla en beneficio del film.
Y además de la mayor escala que proporciona, Richardson emplea “flares” con mucha precisión, sobre todo los del sol, así como la profundidad de campo reducida fruto de rodar relativamente abierto de diafragma (muchas veces cercano a T2.8) bien para crear ese aura nostálgica en las escenas iniciales o bien para aislar aún más al personaje de Tom Cruise con respecto a los fondos desenfocados, sin causar una merma aparente al rendimiento óptico (a veces, en lugar de focales más cortas relativamente abiertas, Richardson usa focales más largas con diafragmas más cerrados).

El resultado es un film muy interesante en lo visual, muy rico en cuanto a su trabajo de cámara y fotografía, que supuso la irrupción definitiva de Richardson como director de fotografía de gran clase y talento, una categoría que nunca ha abandonado desde entonces. Si no fue premiado por la American Society of Cinematographers —asociación a la que Richardson aún no pertenecía— ni obtuvo el Oscar, quizá solo se explica porque la ASC prefirió reconocer al veterano Haskell Wexler por “Blaze” (1989), mientras que en los Oscar ocurrió algo parecido con el trabajo de Freddie Francis en “Glory” (1989), con mucho oficio, pero lejos del talento de uno de los grandes directores de fotografía de la historia del cine.
Vista en Blu-ray 4K HDR
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como “La Pasajera” (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), “Viejos” (ídem, 2022), “Rabios@” (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del western “Dead Souls” (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno “Los Que Vienen” (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en másteres como en grados o diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es “Independent Certified Expert” (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.